Evan Spiegel ha enviado esta semana un memo a sus empleados anunciando que Snap va a despedir a a unas 1.000 personas, el 16% de toda la plantilla, además de cancelar 300 posiciones vacantes que todavía estaban por cubrir.
Snap espera ahorrar así más de 500 millones de dólares en costes anualizados a partir del segundo semestre de este año, aunque el recorte sale caro en el corto plazo, ya que tendrá que pagar entre 95 y 130 millones en indemnizaciones. No obstante, la acción subió un 7% como respuesta a los despidos. Los mercados llevan tiempo pidiéndolos.
Por qué es importante. La de Snap no es una historia de fracaso «normal». Es mucho más interesante que eso. Es la historia de una empresa que cambió para siempre cómo nos comunicamos online y que, aun así, no ha logrado construir un negocio rentable sobre eso. En 2025 perdió 460 millones de dólares, si bien es cierto que en 2024 perdió más y en 2023 aún más.
Lleva sus 15 años de vida en esa dinámica. Sigue sin haber cerrado un solo ejercicio completo en positivo.
El contexto. Su paradoja arranca en 2013, cuando lanzó las Stories: fotos y vídeos que duraban 24 horas publicadas antes de desaparecer. Un formato hoy habitual pero en ese momento rompedor. Un formato que liberaba a la gente de la presión de la permanencia, del rastro.
En agosto de 2016, Instagram lanzó exactamente lo mismo, con el mismo nombre, y con un músculo mucho mayor detrás. En dos meses, Instagram tenía 100 millones de usuarios de Stories. A Snapchat le había costado cuatro años llegar a esa cifra. Un año después ya había superado a Snapchat.
Sí, pero. El problema no fue que les copiaran. El problema estuvo en que Meta, TikTok y YouTube adoptaron el formato con una ventaja que Snap nunca tuvo: datos.
Meta y Google saben quiénes somos, qué compramos, qué nos interesa. Snap sabe mucho menos. Por eso su publicidad convierte peor, y los anunciantes pagan menos por ella. Un círculo vicioso.
El golpe de gracia fue App Tracking Transparency, la política de privacidad de Apple estrenada en 2021, que hundió los modelos publicitarios basados en rastreo.Meta también sufrió, pero Meta tenía escala y ecosistema para absorber el impacto. Snap no, así que su acción pasó de rozar los 83 dólares a cotizar hoy en torno a los 6. Una caída de más del 90% desde máximos, en menos de un lustro.
Sin embargo, Snap tiene 946 millones de usuarios mensuales activos, crece un 12% en ingresos interanuales y tiene una de las audiencias más jóvenes de todas las plataformas. La demografía más codiciada por marcas de moda y entretenimiento. Tiene tecnología de realidad aumentada puntera y tiene también Snapchat+, su suscripción de pago, que está creciendo bien.
Esa es la contradicción que los mil despidos no resuelven:
Reducir costes mejora los márgenes, pero por sí solo no monetiza de verdad una plataforma con casi mil millones de usuarios cuando su audiencia es joven y difícil de convertir, y sus competidores tienen diez veces más recursos.Hay además un fondo activista en el capital, Irenic Capital Management con un 2,5%, que lleva meses presionando exactamente en esta dirección: recortes.
Y ahora qué. Spiegel habla en el memo de concentrar inversiones donde la monetización ya funciona. Es decir, renunciar a mercados de difícil crecimiento y rentabilidad (España tiene todas las papeletas para ser uno de ellos) y centrarse en otros más potentes, presumiblemente al estilo de Estados Unidos o Reino Unido. Renunciar al crecimiento buscando la sostenibilidad.
Snap lleva 15 años intentando resolver una ecuación que otros han resuelto a su costa. Estos despidos son tiempo comprado para seguir intentándolo.
Imagen destacada | Shutter Speed
En Xataka | Snapchat introdujo su particular versión de ChatGPT en su app. No ha ido nada, nada bien
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La noticia
Snapchat inventó el formato que domina Internet. 15 años después sigue siendo incapaz de rentabilizarlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
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