Durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados y las potencias del Eje construyeron réplicas de ciudades, puentes y fábricas para entrenar bombardeos antes de atacar objetivos reales. Ocho décadas después, los satélites han descubierto que China ha llevado esa vieja práctica a otra escala.
Más allá de unas simples maquetas. Durante años, el crecimiento militar chino se ha medido por el número de destructores botados, cazas furtivos fabricados o misiles hipersónicos presentados en desfiles. Sin embargo, las imágenes de satélite muestran otra faceta mucho más reveladora.
En distintos campos de entrenamiento repartidos por el país han aparecido reproducciones a tamaño real de buques estadounidenses, bases navales japonesas, aeródromos taiwaneses e incluso edificios donde se concentra el poder político de Taipéi. Más que objetivos de entrenamiento, estas instalaciones ofrecen una ventana a la forma en que Pekín imagina un futuro conflicto.
“Hay un plan muy específico”. La precisión de estas réplicas es precisamente lo que más ha llamado la atención de los analistas. Damien Symon, investigador especializado en inteligencia geoespacial de The Intel Lab y uno de los primeros en identificar varias de estas instalaciones, resume su significado con una frase especialmente contundente: «La precisión de las réplicas indica un plan muy específico sobre adversarios potenciales, más que una simple construcción genérica de capacidades”.
Es decir, China no parece estar preparándose para una guerra abstracta. Está ensayando contra objetivos perfectamente identificados y situados en lugares muy concretos del mapa.
China construyó un modelo 3D del destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke de EEUU para usarlo como objetivo en un desierto remoto (imagen de mayo)
No solo copia barcos: también ensaya. Quizá el hallazgo más llamativo sea que las reproducciones no se limitan a instalaciones militares. El Ejército Popular de Liberación también ha construido copias del Palacio Presidencial de Taiwán, del Ministerio de Exteriores y de otros edificios gubernamentales situados en el centro de Taipéi. Según Sean O’Connor, analista jefe de imágenes por satélite de Janes, el objetivo es evidente: «Básicamente están creando réplicas para que sus tropas puedan maniobrar durante un ejercicio como si estuvieran realmente en Taipéi”.
Algunas de estas instalaciones incluso reproducen la distribución exacta de las calles para practicar operaciones urbanas con el máximo realismo posible.
Una vía férrea de 37 kilómetros proporciona a las tropas objetivos móviles como este buque de guerra en maqueta
Lo que revela cada maqueta. Las imágenes también muestran reproducciones de la base naval estadounidense de Yokosuka, en Japón, principal puerto de la Séptima Flota de Estados Unidos en el Pacífico, además de la base naval taiwanesa de Su’ao y de destructores estadounidenses atracados en ellas. Varias de estas maquetas presentan impactos compatibles con pruebas reales de misiles balísticos.
Para los expertos, el mensaje es claro: China no solo desarrolla nuevas armas, sino que dedica enormes recursos a perfeccionar la forma de emplearlas contra infraestructuras específicas que considera decisivas en un conflicto por Taiwán.
Una pista de aterrizaje simulada en China tiene réplicas de aviones de combate F-35 y F-16, así como dos filas de F-22 cerca
El espía del siglo XXI. Paradójicamente, muchos de estos secretos militares no han sido descubiertos por agencias de inteligencia, sino por investigadores civiles utilizando imágenes comerciales de satélite.
La proliferación de constelaciones privadas permite seguir la evolución de bases, campos de entrenamiento e instalaciones militares con una precisión impensable hace apenas dos décadas. Dicho de otra forma, hoy resulta mucho más difícil ocultar grandes proyectos cuando el planeta es fotografiado prácticamente a diario desde el espacio.
En el desierto de Gobi, China construyó una réplica de la base naval de Yokosuka, la base naval más grande de Estados Unidos en Japón
El otro significado de las maquetas. Estas instalaciones cumplen otra función además del entrenamiento. Como explica Thomas Shugart, antiguo comandante de submarinos de la Marina estadounidense, las imágenes envían señales muy claras a todos los implicados: «Es un mensaje para Japón de que, si hay una guerra, va a formar parte de ella. Es un mensaje para Estados Unidos de que, si interviene, sus bases serán atacadas. Y es un mensaje para Taiwán de que estamos practicando cómo tomar su capital”.
En otras palabras, las maquetas son tanto herramientas militares como instrumentos de disuasión psicológica.
China construyó una réplica de una de las bases aéreas más grandes de Taiwán, que también funciona como aeropuerto civil para Taichung
Lo que cuenta esta preparación. Construir un portaaviones o desarrollar un nuevo misil demuestra capacidad industrial. Levantar reproducciones exactas de las bases, los barcos y los edificios que podrían convertirse en objetivos reales revela algo diferente: planificación. Las imágenes de satélite muestran que Pekín lleva años preparando escenarios muy concretos, estudiando ángulos de ataque, trayectorias de misiles y operaciones terrestres con un nivel de detalle poco habitual.
Quizá esa sea la mayor revelación de todas. Mientras el mundo observaba el crecimiento del arsenal chino, el espacio llevaba tiempo mostrando que el verdadero cambio estaba en cómo se preparaba para utilizarlo.
Imagen | Vantor
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La noticia
«Hay un plan muy específico”: el espacio ha revelado réplicas exactas de barcos, aviones y bases navales de EEUU, Japón y Taiwán. Están en China
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Xataka
por
Miguel Jorge
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