Xataka – Con los calcetines blancos no entras, con las gafas tampoco: los locales de Reino Unido comienzan a vetar las Ray-Ban Meta

Zapatillas, bermudas, calcetines blancos… y ahora, las Ray-Ban Meta. Las gafas inteligentes de Meta gozan de tal popularidad que se han convertido en el modelo por antonomasia, pero una cosa es el éxito y otra la resistencia que produce que alguien vaya con un wearable que esconde (en el sentido más literal de la palabra) cámara y micrófono. Para cada vez más locales de ocio y hostelería del Reino Unido, las gafas de Zuckerberg no son un mero accesorio de moda o un wearable más, sino una cámara oculta que no es bienvenida.

Qué está pasando. The Guardian se hace eco de negocios como los restaurantes de Jeremy King, los clubes privados de Soho House, los pubs Wetherspoons y los teatros de ATG, que han prohibido o restringido las gafas de Meta para proteger la privacidad de clientes y empleados y evitar filmaciones sin consentimiento.

Las políticas aplicadas difieren, pero van desde pedir que se las quiten hasta simplemente prohibir grabar a otras personas sin permiso, lo que hasta cierto punto es un poco «bajo tu cuenta y riesgo». Para Meta, el LED es la pieza central de sus garantías de privacidad: las gafas tienen un discreto LED que parpadea como señal de alerta cuando el dispositivo está grabando foto o vídeo y que no puede desactivarse, pero que si estás a cierta distancia y no vas pendiente es fácil que pase desapercibido.

Por qué es importante. Vaya por delante que no es la primera vez que «nos las vemos» con las gafas inteligentes. De hecho, en 2013 ya pasó con las visionarias Google Glass y algunos locales de restauración de Seattle y salas de cine en el Reino Unido y Estados Unidos, como recuerda Digital Trends. ¿Los motivos? Los mismos: privacidad y piratería.

El problema extra de las Ray-Ban Meta es doble: su aspecto convencional y sobradamente conocido (lanzadas en 1952, las Wayfarer son uno de los modelos más icónicos e históricos de la marca) y la escala. Meta ha vendido millones de unidades (EssilorLuxottica, el fabricante y socio de Meta, asegura haber vendido 7 millones solo en 2025), por lo que en la práctica resulta difícil identificar quién está grabando y se normaliza esta «vigilancia» más o menos consciente en espacios públicos y privados.

Las gafas inteligentes están bajo lupa. Puede que este fenómeno se haya documentado en el Reino Unido de forma pionera, pero el debate sobre las gafas está sobre la mesa. Sin ir más lejos, y como recoge Politico, el Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB) ya ha encargado un informe sobre la «aceptabilidad social» de las gafas inteligentes, todavía pendiente de conocer los resultados.

Las autoridades francesas de protección de datos realizaron una encuesta a principios de año en la que constataron que el 67% de las personas encuestadas considera que estos dispositivos suponen un riesgo para la privacidad. Su homólogo alemán ya ha señalado que este tipo de gafas con cámara podrían infringir leyes respecto a los dispositivos de grabación oculta. ¿Y en España? Pues claroscuros y dudas: usarlas no es en sí ilegal, como corrobora la AEPD. La cuestión es que la responsabilidad recae sobre quien graba.

En detalle. El marco legal aplicable en el Reino Unido es el UK GDPR y la Data Protection Act 2018, supervisados por la Information Commissioner’s Office (ICO). En la Unión Europea es el Reglamento General de Protección de Datos, más concretamente el artículo 6, que exige una base de legitimación (entre ellas, el consentimiento)  para tratar la imagen de una persona identificable. Porque el problema jurídico de fondo es el consentimiento de esas terceras personas grabadas, algo que este tipo de dispositivos discretos dificulta per se.

Sí, pero. Para fortuna de Meta y de otros fabricantes de este tipo de dispositivos (sin ir más lejos, Samsung acaba de subirse al carro): aunque la resistencia social y regulatoria existe y está creciendo, en la práctica se aplica como mucho como derecho de admisión en algunos establecimientos. Y no todos: The Guardian recoge las declaraciones del chef con estrella Michelin Tom Kerridge, dueño de varios pubs y restaurantes: «No tengo ningún problema con ellas. Grabar es parte de la vida cotidiana ahora. De hecho creo que se pueden usar de formas creativas y emocionantes.»

En cualquier caso, no es una prohibición legal: ningún país ha llegado tan lejos (aún) como para prohibir legalmente su venta. Eso sí, en el Parlamento británico ya hay una petición para llevarlo a cabo.

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Portada |  Uliana Koliasa y Xataka


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Con los calcetines blancos no entras, con las gafas tampoco: los locales de Reino Unido comienzan a vetar las Ray-Ban Meta

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Eva R. de Luis

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