El 21% de todo el pescado que captura la Unión Europea es español. Supone, de hecho, el 30% del valor total. Esas dos cifras representan que nuestro país lidera el sector; por delante de Francia (un 16% del valor) y Dinamarca (un 13%).
Por si fuera poco, España también es la primera en acuicultura con el 24.3% de la producción de la Unión.
Son el tipo de datos que llenan los medios de optimismo hasta que uno cae en la cuenta de que el mar que rodea el país está calentándose a marchas forzadas. Que el pulpo (entre otras especies) está huyendo hacia el norte… ¿Estamos a punto de darnos un batacazo histórico?
Repasemos cómo pesca España. En primer lugar, pesca mucho, sí; pero sobre todo pesca caro. Es decir, su gran ventaja es la mezcla de especies que ‘recolecta’. De hecho, España no es el país europeo con más barcos (Italia y Grecia nos ganan esa partida).
Eso sí: los que tenemos son muy grandes.
En segundo lugar, pesca lejos. Lejísimos. Atún en el Índico, merluza y pota en el Atlántico suroccidental, cefalópodos y pequeños pelágicos frente a África… En el Atlántico centro-oriental, el 37% de las capturas europeas son españolas. En el Índico occidental, el 66%. En resumen, lo que pase en las aguas cercanas a la industria española no le importa demasiado.
¿Pero el calentamiento es global, no? Sí, sí. Pero no todo el mar se calienta al mismo ritmo. El Mediterráneo, como venimos contando, se calienta mucho más de la media. Y, por otro lado, entre las ecorregiones con más pérdidas de rendimiento pesquero se encuentran la plataforma ibérica costera y la del golfo de Vizcaya.
Tener la pesca distribuída por todo el mundo es un activo (y una baza estratégica).
Aunque eso significa que tendremos problemas en otro lado. El ejemplo de la caballa es paradigmático. El problema no es que esta especie se esté moviendo al norte, el problema es que ese norte (Noruega, Reino Unido, Islas Feroe e Islandia) ha pactado cuotas de pesca al margen de la Unión Europea.
Habrá algunas batallas que ganemos (como la de la merluza) y otras que no, pero desde luego el futuro tiene que ver más con la política internacional que con la pesca en sí misma.
¿Estamos a punto de darnos un batacazo histórico? Pues no lo parece. Pero sí que vamos a ver cambios enormes: la gran pregunta está dejado de ser «cuánto podemos pescar» y está empezando a ser «de quién es ahora todo ese pescado que antes era nuestro».
Imagen | Paul Einerhand
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La noticia
Cada vez es más difícil encontrar pulpo en Galicia, pero a la gran industria pesquera en realidad le importa bien poco: pesca a miles de kilómetros
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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