Para los gamers, tanto la memoria RAM como un buen SSD son claves, ya que la mayoría de juegos actuales requieren potencia, y, sobre todo, espacio para poder instalarlos, ya que si queremos tener varios, habrá que hacerse con una buena unidad de almacenamiento.
Y es que no solo necesitamos muchos GBs disponibles, sino que sea una unidad rápida, capaz de leer la información de manera veloz, consiguiendo un arranque, tanto del sistema, como de los propios videojuegos, mayor que el de un simple disco duro.
¿Es mejor un SSD o la RAM para jugar?
Y aunque ambos son importantes, lo cierto es que muchos jugadores lo tienen bastante claro: prefieren priorizar el almacenamiento. Según un estudio reciente de Lexar, cada vez menos gente está dispuesta a usar discos de menos de 1 TB, algo que muestra cómo han cambiado las necesidades actuales, puesto que hace unos años, tener esta cantidad de espacio, no era imprescindible, y solamente se veía como un capricho. Sin embargo, actualmente, menos de 1024 GB, es un horror, impidiéndote tener varios juegos instalados sin tener que borrar uno de ellos.
Y no es para menos. Hoy en día instalas dos o tres juegos “grandes” y ya te has quedado sin espacio. Títulos que superan los 100 GB son ya lo normal, y entre actualizaciones, parches y contenido extra, la cifra solo va a más. Por eso, muchos usuarios directamente optan por SSD de 2 TB o más, para no tener que estar borrando juegos cada dos por tres, sobre todo si usan su ordenador para otro tipo de tareas, o almacenan fotos o incluso películas, ya que al final todo suma, y no solo los videojuegos.
Pero no todo es cuestión de capacidad. La velocidad también juega un papel clave. Un SSD rápido, sobre todo si es NVMe, hace que todo vaya mucho más fluido. Por un lado, el sistema arranca antes, pero por otro los juegos cargan en menos tiempo y, en general, la experiencia es mucho más cómoda. Es uno de esos cambios que notas desde el primer día, y ya de comprar un componente de almacenamiento con mucho espacio, que sea rápido.

