Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Análisis de Marathon: Bungie convierte la extracción en tensión pura, y experimenta con PvP puro en la Temporada 2

Marathon llega con una idea muy clara: recuperar una de las licencias más veteranas de Bungie, pero no como un shooter narrativo tradicional, sino como un FPS de extracción PvPvE ambientado en Tau Ceti IV. El juego se lanzó el 5 de marzo de 2026 en PC, PS5 y Xbox Series X|S, con juego cruzado, multijugador online y una estructura estacional muy marcada que, tres meses después, se reinventa escuchando a la comunidad con el lanzamiento de la nueva Temporada 2.

Cuando hablamos de este nuevo Marathon, debemos tener clara una cosa: no estamos ante un Marathon clásico ni ante un sustituto directo de Destiny. Bungie ha apostado por un juego mucho más seco, más exigente y bastante menos complaciente, donde cada incursión puede acabar en botín, progreso y una historia que contar… o en perder buena parte del equipo que habíamos preparado y el tiempo que hemos dedicado a esa incursión. Y esa es, precisamente, la mayor virtud (o el mayor problema, depende del tipo de jugador que seas) de los juegos de extracción.

Captura de pantalla de Marathon que muestra el sistema de combate y el distintivo estilo visual de sus entornos. Foto: HardZone.es

Pero, antes de nada, vamos a ver bien qué es (y qué no es) Marathon y en qué se va a convertir con su nueva Temporada 2.

Historia: su pilar más débil

La historia de Marathon no se cuenta como una campaña lineal al uso. Aquí no tenemos una aventura para un jugador con misiones cerradas, cinemáticas constantes y una progresión narrativa tradicional. La premisa nos lleva a Tau Ceti IV, una colonia abandonada en la que algo salió mal hace aproximadamente un siglo, y nuestro papel como Runner consiste en entrar, recuperar recursos, cumplir contratos, descubrir fragmentos de información y, lo más importante, salir con vida.

El punto de partida funciona porque Bungie entiende muy bien cómo construir misterio a través del escenario. El juego no necesita explicarnos todo de golpe: deja que los restos de instalaciones, los enemigos, las facciones y los objetivos nos hablen de una expedición fallida, de una presencia militar que quiere controlar la zona y de una anomalía que va ganando peso con el paso de las temporadas.

Captura del shooter Marathon que muestra su característico estilo visual y diseño de niveles bajo condiciones climáticas adversas. Foto: HardZone.es

El problema es que este enfoque también deja fuera a quien esperaba una experiencia narrativa más directa. Marathon tiene trasfondo, tiene mundo y tiene una identidad de ciencia ficción muy potente, pero su historia está subordinada al bucle de extracción. Nos gusta cómo se integra el lore en el entorno, pero no creemos que sea un juego recomendable para quien busque una campaña tradicional de Bungie al más puro estilo Halo, o incluso Destiny. Aquí la narrativa vive en los contratos, en las facciones, en el Codex y en la propia tensión de cada partida.

Jugabilidad: bebe de todo lo bueno para ser un gran extraction shooter

Donde Marathon enseña más músculo es en la sensación de juego. Bungie sigue sabiendo hacer que un arma se sienta bien en la mano, y eso se nota desde los primeros enfrentamientos en el campo de principiantes. El disparo es limpio, con buena respuesta, mucho peso en el sonido y diferencias claras entre armas. Si has jugado a Halo, o Destiny, notas desde el primer momento que es un juego de Bungie en el motor de disparos, aunque con algunos retoques, por supuesto.

Detalle de los efectos de reflejos y diseño de niveles en un entorno de ciencia ficción. Foto: HardZone.es

El núcleo jugable es el habitual del género de extracción: entramos en una zona, buscamos botín, cumplimos objetivos, evitamos (o provocamos) enfrentamientos y tratamos de extraer antes de morir y perderlo todo. La diferencia está en cómo Marathon mezcla esa estructura con clases, habilidades, facciones, progresión estacional y una enorme importancia del sonido. Disparar no es gratis. Hacer ruido puede atraer enemigos, alertar a otros jugadores o convertir una pequeña escaramuza en una emboscada.

La gracia está en que cada decisión tiene peso. Podemos entrar con poco equipo para arriesgar menos, preparar una build más ambiciosa para intentar sacar mejor botín, e incluso jugar como Rook, una especie de carroñero con poco que perder. Esa mezcla de exploración silenciosa, disparos repentinos, negociación improvisada y extracción con el corazón acelerado funciona muy bien. Hay pocas cosas más satisfactorias que entrar con un equipo modesto, evitar una patrulla, aprovechar una pelea entre terceros, saquear lo justo y escapar en el último momento.

La estética visual de Marathon destaca por el uso de colores saturados y efectos digitales durante los enfrentamientos. Foto: HardZone.es

Sin embargo, también es un juego áspero. La curva de aprendizaje es dura, la gestión del inventario tiene mucho peso y la pérdida de equipo puede ser frustrante. No es un shooter para entrar cinco minutos sin pensar; exige concentración, conocimiento de mapas, paciencia y tolerancia al fracaso. Y si además eres una persona con poco tiempo para jugar, empezar una incursión y perder todo lo que has conseguido en 15 o 20 minutos, puede hacerte cerrar el juego y no volver a entrar.

Esto es, precisamente, una de las cosas que se soluciona en la nueva Temporada 2.

Gráficos y rendimiento: next-gen con demasiado colorido

Visualmente, Marathon tiene una personalidad muy marcada. No intenta ser el shooter militar realista de siempre, sino una obra de ciencia ficción con colores agresivos, diseño industrial, interfaces muy limpias y una estética que mezcla tecnología, decadencia y amenaza.

En PS5, Marathon entra muy bien por los ojos, aunque no lo hace desde el realismo bruto, sino desde una dirección artística muy marcada. Bungie apuesta por una ciencia ficción limpia, agresiva en el uso del color y con una interfaz muy reconocible, casi clínica, que contrasta con los escenarios abandonados de Tau Ceti IV. Es un juego que no busca parecerse a un shooter militar ni a un survival clásico: tiene una identidad visual propia, con escenarios fríos, tecnología decadente, zonas industriales y una lectura del entorno bastante clara incluso cuando el mapa se llena de estímulos.

La estética visual del juego destaca por el uso de colores neón y una interfaz minimalista integrada en la acción. Foto: HardZone.es

Jugado en PS5, lo que más nos ha convencido es esa mezcla entre nitidez, limpieza visual y diseño funcional. En un extraction shooter es fundamental distinguir siluetas, rutas, coberturas, puertas, botín y amenazas a distancia, y todo eso Marathon suele resolverlo bien. Los escenarios tienen personalidad sin sacrificar demasiado la legibilidad, algo especialmente importante cuando nos movemos con tensión, escuchando pasos o intentando decidir si conviene entrar en combate o buscar una extracción.

A nivel técnico, nuestra experiencia en PS5 ha sido sólida. Durante la partida, la sensación general es de fluidez estable, con un control suficientemente preciso para un shooter competitivo y sin caídas llamativas que rompan la experiencia. Bungie también ha publicado recomendaciones oficiales para jugar con DualSense Edge, insistiendo en que la configuración por defecto ya ofrece una buena base y que el mando permite acercar acciones importantes a botones más accesibles, algo que encaja especialmente bien con un juego donde agacharse, marcar, recargar, cambiar de arma o gestionar habilidades puede decidir una extracción.

El apartado visual destaca por el uso de efectos de iluminación y partículas en entornos abiertos. Foto: HardZone.es

La nueva zona nocturna de la Temporada 2, Dire Marsh (Night), también ayuda a reforzar este apartado artístico. Bungie la presenta como una variante más lenta, oscura y cercana al survival horror, con baja visibilidad y nuevas herramientas basadas en la luz, como linternas, bengalas, munición Vector y miras Darksight.

No es, aun así, un juego que destaque por enseñar músculo técnico de forma espectacular. No estamos ante el típico título que intenta venderse con destrucción masiva, mundos hiperrealistas o una densidad visual apabullante. Su fuerza está más en la coherencia estética, en la limpieza de imagen y en cómo el apartado visual sirve al diseño jugable. Puede parecer incluso sobrio en algunos momentos, pero esa contención le sienta bien: en Marathon, ver claro es más importante que ver más.

Banda sonora y audio: ambiente, suspense y localización ultra-precisa

El audio es también otra de las piezas fundamentales de Marathon. En este tipo de juegos de extracción, no solo hablamos de música o efectos, sino de información jugable. Los pasos, disparos, enemigos, alarmas, puertas y señales ambientales tienen un impacto directo en nuestra forma de jugar.

La música acompaña sin imponerse, dejando espacio a esa tensión ambiental que el juego necesita. En Marathon, muchas veces lo más importante no es lo que suena, sino lo que dejamos de escuchar: un silencio raro, una zona demasiado tranquila, un combate lejano que no sabemos si conviene evitar o aprovechar… El diseño sonoro está muy ligado a la supervivencia.

Captura del videojuego Marathon que muestra la interfaz de usuario y la estética visual de sus entornos futuristas. Foto: HardZone.es

Hay muchos efectos, e incluso la propia música, que nos recuerdan mucho a Destiny, aunque otros, por otro lado, son totalmente diferentes.

Además, muy importante, el juego está completamente traducido, y doblado, al español, algo que siempre es de agradecer.

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