Xataka – Imágenes satelitales han revelado algo impactante: Irán le hizo a EEUU lo mismo que Ucrania a Rusia en la operación Spiderweb

En las primeras semanas de la guerra, se publicaron informes sobre los daños infligidos por Irán a las bases y radares de Washington en Oriente Medio. Por ejemplo, se documentaron ataques contra 14 emplazamientos militares o instalaciones de defensa aérea estadounidenses, o el bombardeo a una base estadounidense en Kuwait, la primera vez en años que un avión de combate enemigo impactaba una base estadounidense.

Sin embargo, ahora se acaba de conocer que, en realidad, ha sido mucho peor.

La guerra que las imágenes empezaron a revelar. Durante años, los ejércitos occidentales asumieron que el control absoluto del aire y de los satélites bastaba para ocultar daños, movimientos y debilidades en mitad de una guerra… hasta que los conflictos recientes empezaron a demostrar justo lo contrario. En Ucrania, simples fotografías comerciales tomadas desde el espacio permitieron seguir convoyes rusos, localizar bombarderos y detectar instalaciones destruidas mucho antes de que los gobiernos reconocieran nada. A aquella misión se le llamó Spiderweb.

Ocurre que ahora está ocurriendo lo mismo en Oriente Medio. Lo que comenzó como una campaña presentada por Washington como una operación de castigo contra Irán ha terminado dejando una imagen mucho más incómoda: que las fotografías satelitales están mostrando un nivel de destrucción sobre instalaciones estadounidenses muchísimo mayor del admitido públicamente.

El descubrimiento incómodo. El último análisis del Washington Post a más de un centenar de imágenes satelitales ha revelado que Irán golpeó al menos 228 estructuras o equipos militares estadounidenses repartidos por bases de Oriente Medio, una cifra muy superior a la reconocida oficialmente. Los impactos alcanzaron hangares, barracones, depósitos de combustible, sistemas Patriot, radares THAAD, centros de comunicaciones, instalaciones eléctricas e incluso aeronaves estratégicas, dejando claro que Teherán no estaba lanzando ataques simbólicos o indiscriminados. 

Lo más delicado para Estados Unidos es que muchas de esas imágenes procedían inicialmente de medios iraníes y fueron posteriormente verificadas mediante sistemas europeos y otras fuentes comerciales independientes. En otras palabras, el relato inicial de ataques limitados empezó a derrumbarse cuando las imágenes comenzaron a enseñar algo mucho más serio: que Irán había conseguido penetrar defensas avanzadas y golpear infraestructura crítica estadounidense en numerosos países al mismo tiempo.

Daños en el campamento Arifjan en Kuwait visibles el 4 de marzo

Irán encontró el punto débil de las bases. Contaba el Wapo que uno de los aspectos más llamativos de los ataques es la precisión con la que fueron ejecutados. Analistas militares destacaron la ausencia de cráteres aleatorios y la concentración de impactos sobre objetivos concretos, señal de que Irán disponía de inteligencia previa muy detallada sobre las instalaciones estadounidenses. Los ataques no se limitaron a pistas o depósitos militares tradicionales, también alcanzaron gimnasios, alojamientos, comedores y edificios de personal, reflejando un intento deliberado de aumentar las bajas humanas y obligar a Estados Unidos a vaciar bases enteras (como, de hecho, así ocurrió). 

Porque varias instalaciones acabaron siendo consideradas demasiado peligrosas para operar con normalidad, provocando evacuaciones parciales y el traslado de efectivos fuera del alcance iraní. Algunas bases en Kuwait y Bahréin, utilizadas para lanzar ataques contra Irán o desplegar sistemas HIMARS, fueron especialmente castigadas, alimentando la sensación de que Teherán había logrado identificar rápidamente qué plataformas estaban participando directamente en la campaña.

Nueve depósitos de combustible de la base aérea Ali al-Salem en Kuwait resultaron dañados

Los drones cambiaron todo. Gran parte de esta transformación del campo de batalla tiene relación directa con una lección aprendida en Ucrania: los drones baratos y de ataque unidireccional están erosionando la ventaja tradicional de las grandes potencias. Expertos estadounidenses reconocen que el Pentágono no adaptó suficientemente rápido sus bases a esta nueva amenaza, pese a llevar años observando cómo drones relativamente simples destruían blindados, radares o infraestructuras críticas en otros conflictos. 

Aunque muchos drones iraníes portaban cargas explosivas reducidas, resultaban extremadamente difíciles de interceptar y podían atacar con enorme precisión objetivos estacionarios. Esto obligó a consumir cantidades gigantescas de interceptores Patriot y THAAD, reduciendo peligrosamente las reservas estadounidenses y aliadas en apenas unas semanas. El resultado fue paradójico: la potencia militar más avanzada del mundo empezó a verse obligada a jugar a la defensiva alrededor de sus propias bases, mientras Irán encontraba maneras relativamente baratas de saturar sistemas antiaéreos multimillonarios.

El enorme desgaste oculto. Mientras Washington insistía públicamente en que los daños no alteraban significativamente la campaña militar, las imágenes mostraban una realidad más compleja. Algunas instalaciones clave sufrieron daños considerados “extensos” incluso por funcionarios estadounidenses, y parte del mando regional tuvo que ser reubicado fuera de Oriente Medio. Como contamos, la sede de la Quinta Flota en Bahréin fue una de las zonas más afectadas, hasta el punto de trasladar funciones a Florida, mientras crece el debate interno sobre si ciertas bases volverán a operar como antes. 

También aparecieron señales preocupantes sobre fallos estructurales: aeronaves estratégicas estacionadas repetidamente en posiciones vulnerables, centros tácticos sin protección suficiente y escasez de refugios reforzados para personal y equipos críticos. Todo ello alimentó una conclusión: que Estados Unidos había subestimado tanto la resiliencia iraní como la velocidad con la que las guerras modernas están volviendo transparentes instalaciones que antes parecían intocables.

La verdadera señal estratégica que deja esta guerra. Más allá de los daños concretos, lo que realmente preocupa a estrategas y militares es el cambio de percepción que dejan las imágenes satelitales. Durante décadas, la presencia de bases estadounidenses repartidas por Oriente Medio funcionó como símbolo de control absoluto y capacidad de respuesta inmediata, pero ahora esas mismas instalaciones aparecen expuestas, vulnerables y permanentemente observadas desde el aire y desde el espacio. 

Si se quiere, el conflicto ha dejado una sensación difícil de ignorar: que Irán quizá no pueda derrotar militarmente a Estados Unidos en un enfrentamiento convencional, pero sí puede infligir suficiente daño, desgaste y presión política como para alterar profundamente el cálculo estratégico estadounidense en la región. Y esa idea que comenzó con la operación Spiderweb en Ucrania, multiplicada por cientos de fotografías de hangares destruidos, radares alcanzados y bases parcialmente vaciadas, puede acabar siendo una de las consecuencias más importantes de toda la guerra.

Imagen | Iran media, Planet

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Imágenes satelitales han revelado algo impactante: Irán le hizo a EEUU lo mismo que Ucrania a Rusia en la operación Spiderweb

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Miguel Jorge

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