Puede que este verano hayas ido a la playa, de festivales o de acampada. Quizás hayas conocido una nueva ciudad o simplemente hayas ido al pueblo de tu familia a desconectar como solo puedes hacer allí. Has podido pasarlo bien de muchas maneras, pero es posible que tus plantas no hayan disfrutado tanto del calor y la falta de riego. Incluso si le has dejado las llaves de casa a alguien para que les eche un ojo, con estas temperaturas, el hecho de no verlas cada día puede salirnos caro. Por eso, no sería raro que, con tu vuelta a casa, te hayas encontrado alguna de ellas más cerca del cielo de los vegetales que del mundo de las plantas con vida. Quizás el primer impulso haya sido lamentarte y tirar la planta a la basura, pero espera, algunas aún se pueden salvar. No vayas tan rápido.
Cómo saber si tu planta todavía está viva
A veces, vemos que nuestras plantas están aparentemente secas. Que el calor ha terminado con ellos. Sin embargo, como explica en The Conversation el profesor de horticultura Ross Cameron, el marchitamiento no es más que una respuesta natural de las plantas para conservar el agua y proteger sus sistema de transporte interno de nutrientes. Es lo que realmente las mantiene con vida cuando pasan por una situación de estrés veraniego. Por eso, cuando llegas a casa y te encuentras tus plantas de interior o de jardín aparentemente secas, puede que estén aún luchando por su vida.
Llegados a este punto, hay dos maneras de comprobar si la planta se puede rescatar todavía: el rascado y la prueba de flexibilidad. La primera es especialmente útil con plantas leñosas y es tan simple como raspar con la uña o con un cuchillo una sección de la parte más externa de la corteza. Si la planta aún vive, debajo del raspado habrá tejido húmedo, verde o blanco pálido. En cambio, si se ha secado demasiado, el tejido se verá marrón. Eso sí, si ves tejido marrón no te rindas. Prueba a raspar un poco más profundo. Si aun así la cosa no cambia, la planta ha llegado a su fin.
El otro truco vale para todo tipo de plantas, ya que consiste en doblar ligeramente el tallo, a ser posible cerca del extremo, y ver cómo responde. Si se dobla sin romperse o, como mucho, se agrieta dejando a la vista tejido verde, la planta aún está viva. En cambio, si se ve más quebradiza o directamente se rompe, posiblemente ya no haya nada que hacer.
Finalmente, puedes revisar sus raíces. Prueba a sacar la planta del tiesto o del lugar en el que está plantada y comprueba si estas son flexibles y claras u oscuras, quebradizas y con mal olor. En el primer caso la planta todavía vive. En el segundo ya no.
Ha llegado el momento de resucitarlas
Si compruebas que tus planta siguen con vida, el primer paso es regarla, aunque debes hacerlo poco a poco, ya que las plantas en estado latente requieren muy poca humedad. Riégala solo cuando la tierra esté totalmente seca y asegura un buen drenaje. No hagas cambios bruscos como cambiarla radicalmente de lugar a uno con mucha más luz o humedad. Las plantas no llevan bien la brusquedad.
Una mala idea, por paradójica que parezca, es intentar resucitarla a base de abono, ya que las plantas durmientes no incorporarán ese fertilizante a sus tejidos con normalidad. Además, se corre el riesgo de quemar las hojas o las raíces, ya que las sales, cuando hay falta de agua por exceso de calor, se concentran demasiado. Por otro lado, si estamos en un jardín, el suelo extremadamente seco no incorporará el fertilizante, sino que simplemente lo dejará en la superficie hasta que se lave con las primeras lluvias.
Debes esperar a ver brotes verdes para volver a añadir fertilizante poco a poco. Ten paciencia, puede que tus plantas tarden en volver a verse tan lozanas como las dejaste antes de vacaciones. De hecho, para algunas especies, puede que no las veas así hasta la próxima primavera. Por eso, los expertos recomiendan aprovechar estas circunstancias para sembrar plantas de otoño en los jardines. Así, serán estas las que se encargarán de darles color mientras que el resto se recuperan de un verano duro.
Imagen | Magnific
–
La noticia
Volver de vacaciones y encontrar las plantas secas por el calor no significa que hayan muerto: así se comprueba
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
.

