Hoy ha sido un día completamente diferente a los demás. Porque francamente, lo último que esperaba encontrarme en un evento de coches era una presentación de cerca de tres horas sobre un robot humanoide policía, pero aquí estamos. El robot, no obstante, es lo de menos, como veremos más adelante.
Las pistas de que el robot tendría protagonismo estaban ahí, la verdad. Al fin y al cabo, este mismo robot humanoide estuvo expuesto en el stand de Chery durante el Salón del Automóvil de Pekín, pero claro, de ver un robot expuesto en un stand a entender su propósito hay un paso.
En fin, vayamos por partes. Hace apenas unos días, el 17 de abril, Grupo Chery anunció un acuerdo con AiMOGA Robotics para convertir la robótica en su nueva vía de crecimiento. La idea es simple: AiMOGA pone el expertise en robótica y Chery pone la capacidad de fabricación, su experiencia con los coches y el savoir faire en el ámbito internacional.
El robot de AiMOGA en el showroom de Chery | Imagen: Xataka
En abril del año pasado, AiMOGA consiguió enviar los 220 primeros robots a más de 30 países. Estos robots tienen nombre propio, por cierto: Mornine M1. Hoy hemos asistido a la firma de un compromiso por parte de diferentes ciudades chinas para desplegar 1.000, lo cual dice mucho de lo claro que tiene el gobierno (que estaba presente) que aquí hay un nuevo campo que dominar.
Estos robots están, digamos, orientados a escenarios concretos. Mornine no es un robot pensado para que nos haga una tortilla francesa un martes por la noche, sino para que controle el tráfico, ayude en sanidad, etc. Por ahora, al menos.
Detalle de la cara de Mornine | Imagen: Xataka
El robot por detrás | Imagen: Xataka
Si alguno tiene interés puede comprar su propio robot Morine M1 en JD, el Amazon chino. Su precio es de 285.800 yuanes, alrededor de 40.000 euros. Si te parece mucho dinero, otra opción es su acompañante, el perro robótico Argos, que vale 15.800 yuanes (alrededor de 2.000 euros al cambio).
Imagen | Xataka
¿Cómo es el robot? Es un humanoide que se encuentra en el punto más extremo del valle inquietante. El robot, de apariencia femenina, mide 1,67 cm de alto, pesa 70 kilos, es capaz de caminar a un metro por segundo, pivotar 40 grados y cargar hasta 1,5 kilos de peso. Habla, ve (LiDAR, cámaras y radar ultrasónico), mueve los brazos y tiene un objetivo: trabajar.
Mornine, como decía, ha sido desarrollado con escenarios concretos en mente. El más evidente es el de asistente y la prueba más clara la tenemos en las estaciones de trenes y centros comerciales de Wuhu, donde ya está presente de forma oficial. Hoy Chery ha ido un paso más allá, firmando con varias ciudades chinas un compromiso para desplegar 1.000 robots en las carreteras.
Los robots vestidos de policía | Imagen: Xataka
Porque sí, Mornine va a trabajar como agente de tráfico. Según han explicado desde Chery, Mornine podrá detectar infracciones, aplicar y explicar la ley, gestionar flujos de vehículos, interactuar con los conductores, etc. De hecho, en una presentación han sugerido que se podría integrar con los sistemas gubernamentales para, por ejemplo, registrar las infracciones nada más las detecte.
Sobre el papel y en los vídeos de muestra suena fenomenal, pero honestamente, me gustaría ver a este robot en mitad de una de las arterias principales de Pekín hablando e interactuando con los motoristas sin casco, los conductores que se cruzan sin miramientos y el caos general que impera en las carreteras chinas.
Más allá de advertir, el robot no tiene capacidad punitiva (o no parece tenerla), por lo que habrá que ver si su aplicación práctica va más allá de lo anecdótico.
Ah, la ironía | Imagen: Xataka
En cualquier caso, hay algo poético en ver a policías humanos colocarse al lado de estos robots, que van vestidos igual y montados sobre una base móvil. Desde Chery esgrimen que buscan ofrecer una alternativa a profesiones para los que no hay candidatos, como los susodichos agentes de tráfico, pero lo que yo veo es distinto. Es un robot dando un primer paso que, en 20 o 30 años, recordaremos como el germen de algo más grande.
Porque yo en este robot, cuyos movimientos son ortopédicos y dependen de un operador humano que los controle, veo algo más. Veo a una China preparándose para el futuro. Veo un país que ya se anticipó al coche eléctrico y que ahora lo está haciendo con la robótica.
También toca, sí | Imagen: Xataka
Un país con 5.000 años de historia tiene toda la paciencia del mundo. Los robots domésticos no llegarán a la sociedad hoy, mañana ni pasado. Seguramente no lo hagan en esta década, pero lo harán. Tarde o temprano, y siendo consciente de que este es un pensamiento muy tecno-optimista, la robótica doméstica será una realidad, y cuando lo sea, mientras el resto del mundo da sus primeros pasos, China ya sabrá correr. Literalmente.
Xpeng es otra marca local que ha hecho sus primeros pinitos en robótica, como Unitree o AgiBot. Tesla, con su Optimus, también. De hecho, desde Chery han puesto a Elon Musk y sus objetivos con Optimus como ejemplo a seguir y batir. Hyundai, Honda tienen proyectos de robótica. Pero China tiene algo que los demás no: un control total y absoluto de la cadena de suministro.
China está ganando la carrera del coche eléctrico, eso no es ningún secreto, y está sembrando la semilla de la victoria para la robótica. Hoy son diseños toscos, algo torpes, pero un país que fue capaz de invertir 2.000 años y varias dinastías en construir un muro no tiene prisa. Tienen todo el tiempo del mundo para mejorar sus robots, y no solo eso, sino que son rápidos iterando.
Imagen | Xataka
Son muy pacientes, pero también reaccionan al momento. Son lentos y rápidos al mismo tiempo. Eso es algo que está anclado en lo más profundo de esta sociedad.
¿Son los 1.000 robots que van a desplegar en las carreteras chinas el mejor robot de la historia? No, pero ahí están, desplegados, funcionando, recopilando datos que servirán para que la V2 sea mejor. Y cuando la V2 esté lista, saldrá al campo de juego para que la V3 sea mejor. Paciencia y velocidad, paciencia y velocidad, todo se resumen en eso.
Por eso cuando veo una demo de una interfaz humano-máquina en la que un operario controla el robot con sus pensamientos no puedo evitar pensar en su potencial. Porque hoy es un robot que le dice a un coche que se detenga de forma torpe y poco humana, pero mañana puede ser una ayuda para personas mayores o dependientes.
Ese señor está controlando un robot Mornine M1 con la mente | Imagen: Xataka
Según me explica el operador, actualmente solo pueden hacer ocho acciones, principalmente caminar. Pero esa es la clave: «actualmente». La pregunta es qué podrán hacer dentro de cinco, diez o quince años. Entender eso, entender que China no está pensando en el ahora, sino en el futuro, es capital para entender lo que está por venir.
Lo que nos da a entender el contexto es que la robótica llegará a los hogares. Antes o después, recordaremos los robots aspiradores que hoy nos asombran como recordamos a la Game Boy.
Dime que no es cuqui, por favor | Imagen: Xataka
Cuando ese momento llegue, habrá un país que ya tendrá lista y afinada su propuesta, y eso, como ha sucedido con el coche eléctrico, marcará la diferencia en el mercado. En el Salón del Automóvil de Pekín vimos el coche del futuro. Aquí hemos visto un pequeño atisbo de la sociedad que, aparentemente, nos espera. Una sociedad que, para lo bueno y para lo malo, parece que será «Made in China».
Por otro lado, hoy me he podido subir en un Luxeed (el coche premium de Chery) con un nivel 3 de conducción autónoma. Ha sido toda una experiencia verlo desenvolverse casi sin problemas por las carreteras de Wuhu en un entorno real.
Este tipo de cosas nunca dejarán de parecerme magia negra | Imagen: Xataka
Creedme cuando os digo que las carreteras china son un verdadero caos de pitidos y maniobras que hielan la sangre, y el coche ha ido como si nada. De hecho, ha habido momentos en los que ha metido morro como todo un campeón para meterse en el carril.
Más allá del rendimiento, que me ha parecido bueno, lo más interesante es que el software era HarmonyOS. Sí, el sistema operativo de Huawei. Igual que el sonido, que era Huawei Sound. Ya sabía que Huawei era un gigante enorme en China, pero verlo tan en primera persona ha sido muy llamativo. Me pregunto qué habría sido de esta empresa en Europa si no hubiese tenido lugar el bloqueo de Estados Unidos.
Mañana más, ya por última vez.
Entregas anteriores:
Viaje al centro del motor chino (parte 1): un paseo por Pekín, Ebro, Chery y las calles en silencioViaje al centro del motor chino (parte 2): he visto el futuro de los coches en Pekín y sí, es eléctrico (y chulísimo)Viaje al centro del motor chino (parte 3): descubriendo la red de ferrocarriles más grande del mundo a 347 km/hViaje al centro del motor chino (parte 4): asistimos a un crash test y descubrimos el nuevo (y primer) Ebro full eléctrico
Imágenes | Xataka
–
La noticia
Viaje al centro del motor chino (parte 5): de fabricar coches a 1.000 robots policía que son, realmente, una semilla del futuro
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Jose García
.

