Xataka – Tras 27 años en el «taller», el barco de guerra más grande y armado del planeta está listo: solo falta saber qué planes tiene Rusia

Durante casi tres décadas, el Admiral Nakhimov ha permanecido fuera del servicio mientras su modernización se alargaba una y otra vez entre retrasos, sobrecostes y cambios de planes. Ahora, tras completar una última ronda de pruebas en el mar, el gigantesco crucero ruso parece más cerca que nunca de volver a navegar. Su regreso devolvería a Moscú el buque de guerra de superficie más grande y armado del mundo, aunque también abriría una incógnita: cómo encaja un coloso concebido en la Guerra Fría en una guerra naval nueva.

Un gigante que desapareció del mapa durante casi tres décadas. Cuando la Unión Soviética incorporó el Admiral Nakhimov a su flota en 1988, lo hizo con la ambición de convertirlo en uno de los símbolos de su poder naval. Sin embargo, apenas unos años después quedó fuera de servicio para someterse a una modernización que debía ser relativamente breve. 

La realidad fue muy distinta: el barco pasó 27 años alejado del mar mientras el proyecto acumulaba retrasos hasta convertirse en uno de los programas de renovación naval más largos de la historia reciente de Rusia.

Lo que iba a ser una reforma terminó siendo una reconstrucción. El paso del tiempo obligó a replantear por completo el proyecto. Ingenieros y analistas rusos sostienen que el Admiral Nakhimov ha sido prácticamente reconstruido desde cero, con la sustitución de buena parte de sus equipos internos, nuevos sistemas de generación eléctrica, sensores, radares, comunicaciones, centros de mando y un sistema de combate completamente renovado. 

La complejidad técnica y el elevado coste, estimado en torno a los 5.000 millones de dólares, explican buena parte de una espera que terminó prolongándose mucho más de lo previsto.

Sigue siendo un buque sin equivalente en el mundo. El resultado es un navío que continúa ocupando una categoría propia. Con cerca de 28.000 toneladas de desplazamiento, triplica el tamaño de muchos destructores modernos y sigue siendo el mayor buque de guerra de superficie del planeta si se excluyen los portaaviones.

También conserva una característica casi única: es el único gran buque de combate de superficie con propulsión nuclear, lo que le permite navegar durante enormes distancias y mantener velocidades superiores a los 30 nudos durante largos periodos sin las limitaciones de combustible de otros barcos convencionales.

Almirante Nakhimov antes de la modernización, 2014

Un arsenal pensado para liderar la flota rusa. La modernización no solo ha afectado a su estructura. El antiguo armamento ha sido sustituido por lanzadores verticales capaces de emplear distintos tipos de misiles de ataque terrestre, antibuque, antisubmarinos e incluso misiles hipersónicos Zircon

A ello se suman nuevos radares, sistemas de defensa aérea y la capacidad de operar tres helicópteros antisubmarinos, convirtiéndolo en el que probablemente será el buque más poderoso de la Armada rusa cuando vuelva oficialmente al servicio.

El Ártico explica buena parte de su regreso. Las últimas pruebas se han desarrollado en el norte de Rusia antes de regresar a Severomorsk, principal base de la Flota del Norte. No es una elección casual. Hablamos de la flota que protege buena parte del componente submarino nuclear ruso y controla uno de los accesos estratégicos al Atlántico y al Ártico gracias a un puerto que permanece libre de hielo durante todo el año. 

Todo apunta a que el Admiral Nakhimov asumirá un papel central en ese dispositivo, actuando como escolta y buque insignia de una de las zonas más sensibles para Moscú.

Solo queda una prueba definitiva. Después de casi tres décadas entre diques secos, astilleros y sucesivas fases de modernización, el Admiral Nakhimov parece haber superado el tramo más difícil de su regreso. Los ingenieros analizarán ahora los resultados de las pruebas antes de completar las últimas evaluaciones y fijar la fecha de su reincorporación oficial. 

Cuando eso ocurra, Rusia recuperará el mayor y más armado buque de guerra de superficie del planeta. Dicho de otra forma, la gran incógnita ya no es si volverá a navegar, sino si un gigante concebido para otra época seguirá siendo igual de decisivo en un escenario naval que ha cambiado radicalmente en los últimos 27 años.

Imagen | Wikimedia

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Tras 27 años en el «taller», el barco de guerra más grande y armado del planeta está listo: solo falta saber qué planes tiene Rusia

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Miguel Jorge

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