Xataka – Todos los fundadores de OpenAI se han hecho milmillonarios con ChatGPT. Todos excepto Sam Altman, que no tiene acciones

Sam Altman es la cara más reconocible de la industria de la IA en el mundo. Dirige OpenAI, la empresa que creó ChatGPT y que hoy está valorada en 852.000 millones de dólares. Sin embargo, un documento filtrado durante el juicio que se está celebrando entre Altman y Elon Musk por el cambio de status de ONG a entidad con ánimo de lucro, ha revelado quiénes son los verdaderos inversores de OpenAI y a cuánto asciende su participación en la compañía.

En la casilla junto a su nombre, solo aparecen tres letras: TBD, que en inglés significa «por determinar». El hombre que lidera la mayor revolución tecnológica de los últimos años no tiene ni una sola acción de su propia empresa.

Sam Altman trabaja por amor al arte. OpenAI nació en 2015 como organización sin ánimo de lucro con una misión ambiciosa: desarrollar la IA de forma segura y para el bien de la humanidad. Que Altman no se adjudicara acciones entonces tenía cierto sentido ya que su papel se presentaba como el guardián neutral, el líder cuyas decisiones no estuvieran contaminadas por el dinero. Una misión noble, sin duda. Pero ese no es el escenario en 2026.

En 2019, la estructura benéfica de OpenAI empezó a quedarse pequeña para competir en la carrera de la IA. OpenAI creó una filial con ánimo de lucro bajo el modelo llamado «capped-profit», en el que los inversores podían obtener beneficios limitados. Eso abrió la puerta al capital y también a que ejecutivos y cofundadores se aseguraran participaciones enormes de OpenAI. El nombre de Altman, paradójicamente, siguió en blanco.

Los que sí se forraron, y mucho. Tal y como recogía Forbes, Greg Brockman, cofundador y expresidente de OpenAI, admitió durante el juicio que posee una participación valorada en unos 30.000 millones de dólares por la que no pagó nada. Ilya Sutskever, exdirector científico, tiene una participación de entre 30.000 y 35.000 millones de dólares. Cifras muy alejadas de la remuneración de 76.001 dólares anuales que recibe su CEO, según el formulario de impuestos de OpenAI.

El otro gran beneficiado es el fondo Sound Ventures, vinculado al actor Ashton Kutcher, invirtió 30 millones de dólares en una fase temprana y esa apuesta vale ahora 1.300 millones, una rentabilidad de 43 veces lo invertido. En total, el conjunto de empleados actuales y anteriores controla cerca de 165.000 millones de dólares en acciones de la compañía.

El reparto entre los grandes. El bloque de inversores corporativos formado por Microsoft, SoftBank, Amazon y NVIDIA, controla en conjunto el 46,58% de OpenAI, con una participación valorada en 396.900 millones de dólares frente a una inversión combinada de 122.700 millones. Microsoft lidera ese grupo con el 26,79% de la empresa, una posición valorada en 228.300 millones de dólares construida a partir de una inversión inicial de 13.000 millones.

SoftBank ocupa el segundo puesto con el 11,66% de OpenAI, valorado en 99.300 millones frente a un desembolso inicial de 64.600 millones, lo que representa una rentabilidad de 1,5 veces. Amazon tiene el 4,66% de la compañía, valorado en 39.700 millones de dólares con una inversión de 15.000 millones y una rentabilidad de 2,6 veces.

En lo alto de la tabla figura la Fundación OpenAI, la entidad sin ánimo de lucro original, con el 25,80% de la empresa y una participación valorada en 219.800 millones de dólares que, al haberse formado con aportaciones sin contraprestación económica, tiene técnicamente un retorno infinito. Aquí puede estar la clave para el misterio de la retribución de Altman.

Un movimiento calculado. La teoría más extendida es que Altman y el consejo de administración, que él mismo controla con firmeza desde que sobrevivió al intento de destitución de 2023, están simplemente esperando el momento oportuno.

Una vez que el litigio con Musk concluya, es probable que el consejo de OpenAI determine de forma retroactiva que Altman merece una participación acorde a su responsabilidad. Es probable que, tal y como sucede con otros CEO, esta retribución se vincule a hitos como sacar la empresa a bolsa con una valoración superior al billón de dólares. Tal vez, esta retribución surja de ese fondo reservado que ahora controla la Fundación OpenAI.

Mientras tanto, Altman no pasa precisamente apuros y su patrimonio personal supera los 2.000 millones de dólares gracias a inversiones en empresas que, curiosamente, están muy bien posicionadas para beneficiarse del crecimiento de OpenAI. Sin figurar en el accionariado de su propia empresa, ha construido un ecosistema personal de negocios que prospera directamente gracias al éxito de la misma.

En Xataka | «El problema es Sam Altman»: cada vez más voces dentro de la industria IA empiezan a poner en duda al CEO de OpenAI

Imagen | Flikr (TechCrunch)


La noticia

Todos los fundadores de OpenAI se han hecho milmillonarios con ChatGPT. Todos excepto Sam Altman, que no tiene acciones

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Rubén Andrés

.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *