Además del coste y los efectos derivados de su desarrollo, la mayor inquietud que presenta el futuro de la IA es conocer el impacto que esta tecnología tendrá en el mercado laboral de todo el mundo. De hecho, ya comenzamos a ver los primeros indicios: puede que no nos quite el empleo a corto plazo, pero ya está cambiando la forma en la que trabajamos.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, ha sido entrevistado por Fareed Zakari en la CNN y ha contado su visión de cómo afectará la IA en el futuro del empleo. Para describir el escenario, Nadella utiliza una frase que puede parecer casi criptica hasta que se conoce su significado: «La falacia de la cantidad fija de trabajo y la falta de imaginación nos impiden avanzar»
La falacia que nos frena. Nadella lo llama la falacia de la cantidad fija de trabajo (lump of labor fallacy). Es una idea ampliamente estudiada y argumenta que hay un determinado número tareas a realizar. De esas tareas se define el empleo: hay quien construye casas, otros le ponen tuberías, otros cables, otros muebles, etc.
Si una máquina (o una IA, en este caso) automatiza una de esas tareas, la teoría de la cantidad fija de trabajo define que a un humano le queda una tarea menos que hacer. Es decir, ese empleo se habría destruido. Para Nadella, ese cálculo falla porque no tiene en cuenta la imaginación.
El apocalipsis de los mecanógrafos. El CEO de Microsoft puso un ejemplo bastante descriptivo de cómo hace aguas esa teoría ante los avances tecnológicos: «Imagina que a principios de los 80, alguien te dijera: «Sabes qué? Tres mil millones de personas se van a levantar mañana y van a empezar a mecanografiar». Habríamos dicho: ¿y por qué el mundo necesita tres mil millones de mecanógrafos?», bromeaba el máximo directivo de la compañía que, según el CEO de Perplexity, construyó el concepto de trabajo de oficina para vender más software y principal responsable de la implementación de los ordenadores en las empresas.
«En los últimos 40 años, se creó toda la economía del trabajo del conocimiento, y todos nosotros hemos trabajado en ella en diferentes roles», concluía Nadella. Es decir, el CEO cree que no se puede valorar el futuro del empleo desde la perspectiva de las necesidades de mano de obra o de organización del trabajo actual, porque en el futuro, las necesidades de las empresas serán otras y los roles de los empleados también lo serán.
El dato detrás de la anécdota es real. En 1980 había casi un millón de mecanógrafos en EEUU. Hoy es un oficio hoy casi extinto. Y aun así, el empleo de oficina continúa más activo que nunca. Solo cambió su forma de trabajar. Nadella apuesta a que con la IA pasará algo parecido.
El proceso del cambio. Ese cambio en la forma de trabajar ya lo estamos viendo en algunos sectores como en los ingenieros de software o en los abogados. «Lo que significa ser un ingeniero de software está cambiando», dijo Nadella. Crear un documento y crear un programa se han vuelto, «hasta cierto punto, la misma tarea»: basta pedírselo al agente de IA adecuado.
Ese cambio ya se nota fuera de la informática. En el sector legal, algunos despachos tratan a la IA como un becario rápido, pero poco fiable. Y a los abogados, cada vez más, como sus supervisores de la IA. Nadella afirma que: «Nuestra capacidad para discernir lo que hace un humano con el resultado de la IA será la nueva cualidad que valoraremos». El valor ya no está en teclear rápido, sino en saber qué merece quedarse y qué hay que tirar.
Sin embargo, el directivo no alberga dudas sobre la dificultad que toda la humanidad afrontará para culminar ese cambio de paradigma laboral: «Ese proceso va a tener algunos cambios y un desplazamiento [del empleo] significativo. No todo va a ser color de rosa. Pero cuando salgamos del otro lado, creo que habrá nuevos trabajos que valoraremos como seres humanos».
Macrodelegación y microdirección. Para explicar el día a día laboral, Nadella acuña un término propio: macrodelegación y microdirección. «Cada uno de nosotros se volverá mejor en la gestión a través de intenciones [madrodelegación] y tendrá la capacidad de dirigirlo exactamente al lugar donde lo queremos[microdirección]», declaraba en su entrevista con la CNN.
Dicho de otro modo, el papel de los empleados será el de director de orquesta de agentes de IA. Un empleado les indicaría qué objetivos conseguir, y supervisaría que los resultados entregados por la IA cumplen con ese objetivo y son precisos en su ejecución. Es decir, la IA no cumpliría un papel sustitutivo, sino colaborativo. «¿Significa eso que, de alguna manera, desaparece el ingeniero de sistemas especializado que necesitamos para poder construir los sistemas distribuidos en Azure? De ninguna manera», sentenciaba el CEO de Microsoft.
La revolución de Nadella. El directivo cerró su entrevista señalando uno de los temores que está agitando Silicon Valley: que la sociedad no acepte el cambio que implica la llegada de la IA y ese proceso de desplazamiento del empleo. Ahí Nadella tira de referencia histórica.
«Las revoluciones son geniales, siempre y cuando haya una reacción». El CEO prefiere una transición ordenada, como la que se vivió en Inglaterra en 1688, en la que las instituciones no perdieron el control, a una ruptura violenta como vivió la Revolución Francesa, que hizo rodar las cabezas de las autoridades del país.
Imagen | Microsoft
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La noticia
Satya Nadella sobre el futuro del empleo:»La falacia de la cantidad fija de trabajo y la falta de imaginación nos impiden avanzar»
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Xataka
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Rubén Andrés
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