Samsung ha sido uno de los principales beneficiarios de la crisis que ha desencadenado la escasez de chips de memoria por culpa de la alta demanda de estos componentes para la IA. De hecho, en las últimas semanas, el fabricante surcoreano ha registrado récords de capitalización por la situación estratégica de la compañía como uno de los principales fabricantes de memorias.
Sin embargo, pese a los vientos de cola que empujan su cotización en bolsa, Samsung afronta un serio problema que no se resuelve fabricando más chips: miles de sus trabajadores han dicho basta y amenazan con parar las fábricas durante 18 días. Un escenario que no hace más que echar más leña al fuego del problema de la RAM que sacude a todo el mundo de la tecnología. Los trabajadores van en serio y el conflicto está empezando a ponerse tenso de verdad.
El conflicto laboral no es nuevo, el malestar de los trabajadores lleva tiempo gestándose en el seno de la compañía surcoreana y ha llegado a un punto en el que, según publicaba Reuters hasta los altos directivos de Samsung han tenido que salir públicamente a pedir calma.
¿Qué piden los trabajadores?
El sindicato mayoritario de Samsung en Corea del Sur, que representa a unos 90.000 trabajadores de Samsung, reclama dos cosas fundamentales: que la empresa elimine el tope máximo de los bonos de rendimiento, fijado en el 50% del salario anual, tal y como se aplica en su competencia SK Hynix.
Un empleado de nivel medio de Samsung «podría ganar 90 millones de wones al año y recibir 45 millones más en bonificaciones, pero en Hynix, recibiría una bonificación de 250 o 300 millones de wones», declaraba al Financial Times Park Jun-young, un extrabajador de la división de semiconductores de Samsung que ahora escribe sobre la industria.
Además, piden que se destine el 15% del beneficio operativo de la división de semiconductores directamente a los trabajadores. Este porcentaje equivaldría a unos 45 billones de wones (30.000 millones de dólares) repartidos en bonos extra para la plantilla. Tal y como destaca el medio local The Chosun Daily, esta cifra supone repartir entre los trabajadores un bono cuatro veces superior al dividendo que Samsung repartió en 2025 entre sus accionistas (11 billones de wones).
La compañía ha contraofertado con una rebaja hasta el 13% del beneficio de la división. Por otro lado, el sindicato exige una subida salarial del 7%, frente al 6,2% que inicialmente les propuso Samsung.
El 93,1% de los afiliados que participaron en la votación sindical a principios de abril respaldó ir a la huelga, lo que refleja el nivel de malestar acumulado. La empresa argumenta que eliminar el tope máximo de las bonificaciones por productividad podría perjudicar a los empleados de divisiones menos rentables, pero el sindicato no acepta ese argumento y mantiene su posición.
Si paran las máquinas tu bolsillo lo notará
Tal y como recogía Reuters, unos 40.000 trabajadores afiliados se concentraron en el complejo industrial de Pyeongtaek, al sur de Seúl como medida de presión ante la directiva de la compañía. Según la organización sindical que organizó la concentración, solo durante esa protesta, la fabricación de chips cayó un 58% durante el siguiente turno de noche, y la producción de chips de memoria bajó un 18%. Samsung declinó hacer comentarios sobre el impacto.
En el escenario de tensión de la cadena de suministro actual, incluso una parada puntual puede alterar los plazos de entrega a escala global, algo especialmente delicado para Samsung cuando compite directamente con SK Hynix por los pedidos de memoria HBM para los proyectos de inteligencia artificial.
El presidente del consejo de administración, Shin Je-yoon, rompió su silencio el pasado 5 de mayo con un mensaje publicado en el tablón interno de la compañía. Según recoge Korea Herald, el directivo reconoció que la situación había generado inquietud entre accionistas, clientes y la opinión pública, y advirtió que una escalada podría dejar a trabajadores y dirección «sin opciones».
El vicepresidente y el presidente ejecutivo emitieron también un comunicado conjunto en el que se comprometieron a negociar con «actitud abierta». Según medios económicos analistas, una huelga podría generar más de 10 billones de won (unos 6.800 millones de dólares) en pérdidas operativas, sin contar el daño reputacional.
El sindicato ha fijado el 21 de mayo como fecha de inicio de la huelga, que se extendería hasta el 7 de junio si Samsung no accede a sus condiciones. Son 18 días que podrían afectar directamente al suministro global de memoria DRAM y NAND Flash.
Imagen | Wikimedia Commons (Choi Kwang-mo), Intel, Unsplash (Liam Briese)
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La noticia
Samsung se está forrando con la crisis de la RAM, pero se enfrenta a un serio problema: sus empleados quieren un trozo del pastel
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Xataka
por
Rubén Andrés
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