Xataka – Rusia pone en cuarentena a cientos de personas potencialmente contagiadas por un laboratorio de peste negra en Siberia

Desde el 2 de octubre, más de sesenta trabajadores del Instituto de Investigación Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente tienen prohibido salir de su propio edificio en la ciudad de Irkutsk. Allí duermen, allí comen, allí matan el rato. ¿El motivo? Según Rádio Svoboda, están aislados allí desde que una compañera muriera por una neumonía. 

Como no podía ser de otra manera, han saltado todas las alarmas. 

¿Qué ha pasado exactamente? Según la cronología de Expert y Meduza, todo empezó con Daria Shipilova, una técnica de laboratorio del instituto de 28 años. El día 27 de septiembre empezó a tener algunos síntomas, fue ingresada el día 29 y murió tres días después en el hospital de Shélejov.

Como la técnica trabajaba con el patógeno de la peste, rápidamente circuló la idea de que la joven había muerto de peste. El 4 llegó el comunicado federal que puede resumirse en que el caso no estaba relacionado ni con microorganismos relacionados con su trabajo, ni con accidentes en el laboratorio. Era «neumonía de etiología no establecida» y la situación es «estable».

¿Pero tienen a tanta gente aislada por una neumonía? No solo eso, según parece, ni el hospital del distrito de Shélejov, ni tres hospitales municipales de Irkutsk, ni el hospital infantil, ni la maternidad municipal están cerrados por cuarentena. Y lo estarán las próximas semanas. Hasta donde sabemos, esto se debe a que de los 197 contactos de Shipilova, 189 están ingresados en observación. Eso sí, a 5 de octubre no se ha comunicado ningún caso secundario. 

¿Entonces de qué hablamos? La sospecha es que hablemos (en todo caso) de peste neumónica: los protocolos de la OMS recomiendan siete días de antibiótico para los contactos estrechos de un caso neumónico. No está claro, nada es oficial; pero es lo que hace que estemos hablando de todo esto. 

Lo que no cuadra son los tiempos… La peste neumónica es más rápida y, aunque es posible que recibiera antibióticos tarde (que ya no suelen ser efectivos), hay analistas que piensan en otras opciones. 

…ni el silencio. Eso es, posiblemente, lo que más mosquea a los expertos. El hehco de que el diagnóstico siga sin aclararse hace temer que estemos hablando de otra cosa. Basta recordar que, en 2004, una investigadora del centro Vector se pinchó con una jeringa en experimentos con ébola y la OMS tardó una semana en saberlo.

Accidentes hay en todos lados, ese no es realmente el problema. El problema es ocultarlo. 

La buena notica es que el tiempo corre para todos. Si se están siguiendo los protocolos, el día 9 sabremos si la cadena de transmisión ha terminado o no. Hasta entonces, sesenta personas que se dedican a buscar la peste en muestras ajenas seguirán durmiendo en sillas dentro del edificio que se levantó para encontrarla.

La mala es que a nivel internacional seguimos tan limitados epidemiológicamente hablando como cuando hace ya casi 7 años se cerró el mercado de animales vivos de Wuhan. La próxima pandemia nos va a pillar otra vez con el pie cambiado. 

Imagen | Stas Serebrennikov

En Xataka | La Peste Negra seguía ocultando un enigma casi siete siglos después. La respuesta estaba en unos árboles de los Pirineos

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Javier Jiménez

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