Xataka – Mejores proyectores de cine en casa. Cuál comprar y 9 modelos recomendados desde 299 hasta 5.999 euros

Tener un cine en casa es algo que muchos aficionados al cine hemos imaginado alguna vez. Reservar un espacio para disfrutar de películas y series con una experiencia más cuidada no siempre es sencillo, sobre todo con la cantidad de opciones que hay en el mercado. Si buscas dar un salto de calidad, estos son algunos de los proyectores que más merecen la pena. Y te adelantamos que nuestro favorito es el JVC DLA-NZ500, aunque hay otras opciones más económicas que nos gustan.

El JVC DLA-NZ500 es un proyector que cualquiera querría tener en casa si se puede permitir lo que cuesta. Lo primero por lo que destaca es por su gran potencia lumínica, alcanzando los 2.000 lúmenes. Esto es posible gracias a su láser BLU-Escent, que permitirá que rinda de manera espectacular en zonas dedicadas específicamente para su uso. 

Otro elemento que destaca es la calidad de imagen. Este proyector es capaz de emitir imágenes en 4K nativos. Ofrece un contraste de 40.000:1, lo que le permite reproducir imágenes con negros puros, tal como podríamos esperar de una sala de cine. Además, a ello hay que sumar la compatibilidad de HDR10, HDR10+ y HLG. 

Los destacados

MODELO

PERFECTO PARA TI

LO MEJOR

LO PEOR

PRECIO DESDE

jvc dla-nz500

Si buscas una experiencia de altísima calidad, con imagen en 4K nativos y soporte para HDR y HLG. 

Resolución 4K nativa, gran contraste y capacidad de mejorar imagen HDR.

Ausencia de 120 Hz. No incluye sistema Smart TV. 

5.999,00€

Samsung The Freestyle (2ª Gen.)

Si buscas un proyector portátil con unas buenas características. 

Es una opción todo en uno ideal para llevarla a cualquier lado. Su precio. 

No es compatible con HDR. El brillo puede ser algo escaso. 

499,00€

XGIMI Horizon Ultra

Si buscas un dispositivo todoterreno, capaz de ofrecer una buena experiencia sin depender de otro dispositivo. 

Es muy compacto. Incluye Android TV y altavoces integrados. Soporte real para Dolby Vision.

El contraste no ofrece negros tan puros como otros modelos. 

1.159,00

Epson EH-TW7000

Si buscas una opción de gama media que no implique un desembolso demasiado elevado. 

Perfecto para pantallas de hasta 100 pulgadas con resolución 1080p nativa. Brillo de 3.000 lúmenes. 

No incluye sistema Smart TV ni altavoces. Es un modelo robusto y algo ruidoso (32 dB). 

1.027,00€

BenQ TK850

Si buscas un proyector con el que reproducir cualquier contenido en estancias con luz ambiental. 

Un rendimiento fantástico en estancias con luz ambiental. Su sistema de audio integrado ofrece un gran sonido. 

Los niveles de los negros no son los mejores del mercado. La gente sensible puede apreciar el «efecto arcoíris». 

1.847,99€

Xiaomi smart projector l1 pro

El proyector portátil con Smart TV certificado más equilibrado en calidad/precio. 

Resolución 1080p compatible con contenido 4K. Cuenta con Google TV con soporte nativo para Netflix. 

El nivel de brillo se queda algo por debajo de lo recomendado. 

299,99€

VisionMaster MAX 4K

Si buscas una opción «premium» con la que jugar en 4K a 120 Hz

Resolución 4K compatible con 120 Hz, o modo 1080p a 240 Hz. Incluye Google TV. 

El contraste nativo está un poco por debajo de otras opciones de este rango de precio. 

3.999,00€ 

Hisense C2 Ultra

Si buscas un proyector «todo en uno» con la mejor representación de color posible. 

Cuenta con la certificación IMAX Enhanced y «Designed for Xbox», compatible con tasas de hasta 240 Hz. Sonido ofrecido por JBL

Su sensor de protección puede activarse por error. Es un dispositivo bastante pesado. 

1.999,20€ 

NexiGo Proyector PJ40 Pro

Si buscas hacerte con la mejor opción económica para jugar. 

Tiene una relación calidad-precio imbatible. Latencia de apenas 10 ms. Incluye Google TV. 

Brillo algo bajo, lo que provoca falta de uniformidad. 

349,99€

Por qué destacan

Los proyectores están pensados para ofrecer una experiencia similar a la que encontramos en las salas de cine. Sin embargo, las características de estos dispositivos pueden variar mucho de un modelo a otro. A continuación, vamos a hablar de todo lo que debes valorar antes de decantarte por un modelo. 

Tipo de fuente de luz. Dentro de los proyectores domésticos, existen tres tipos de fuente de luz diferentes: lámparas de gas de alta presión, fuentes de luz LED y fuentes de luz Láser. Es importante saber cuáles son sus diferencias, ya que no solo afectarán a la experiencia, sino también a la durabilidad del proyector. 

Lámparas de gas de alta presión: se caracterizan por ser la opción más económica. Si buscas un proyector barato, es muy probable que debas optar por esta tecnología. Consigue ofrecer entre 1.000 – 2.000 lúmenes, aunque el brillo se degrada con el tiempo. Además, esta tecnología suele tener una vida útil de unas 5.000 horas. Fuentes de luz LED: El funcionamiento de esta tecnología es similar a las de los televisores.  Lo gran ventaja que ofrecen es que permiten fabricar modelos mucho más compactos. Además, es una tecnología que apenas se degrada con el tiempo y que ofrece una vida útil superior a las lámparas de gas de alta presión. Pero lo mejor de todo es que siguen siendo opciones bastante económicas. Fuentes de luz láser: Es la tecnología más avanzada para un proyector cotidiano. Su luminosidad puede rondar los 5.000 lúmenes, lo que las hace ideal para entornos bastante luminosos. También ofrecen una vida útil realmente larga (25.000 horas) y apenas se degradan, ofreciendo además una representación del color muy precisa. 

Tecnología de generación de imagen. Al igual que con los tipos de luz, los proyectores emplean tres tipos de tecnología diferentes: LCD (Liquid Crystal Display), DLP (Digital Light Processing) y el LCoS (Liquid Crystal on Silicon). Esta última, además, cuenta con dos implementaciones: D-ILA (Digital Imaging Light Amplification) y SXRD (Silicon Crystal Reflective Display). 

Es normal que estéis perdidos ante tanto acrónimo. Por esa razón vamos a tratar de explicar brevemente el funcionamiento de cada una de estas tecnologías. Empezando por los proyectores LCD, estos destacan por usar una fuente de luz que pasa a través de tres pequeños paneles LCD, a los que se les asignan los colores rojo, verde y azul, para así crear y proyectar imágenes. Destacan por ofrecer unos colores muy naturales, además de una luminosidad bastante elevada. No obstante, su principal contra es que los negros y los blancos no son especialmente puros. 

En cuanto a los proyectores DLP, utilizan una fuente de luz en combinación con una rueda de color y un chip DMD (Digital Micromirror Devices). Este chip cuenta con millones de microespejos (Digital Micro-Mirorr), de modo que la luz atraviesa la rueda, se refleja en la matriz de espejos y alcanza la pantalla. Esta tecnología destaca por ofrecer un contraste, una luminosidad global y una nitidez fantásticas. No obstante, la rueda que citábamos provoca cierto ruido al girar, por lo que no son los más silenciosos. Además, la fidelidad de color es inferior a los modelos LCD, aunque los modelos más premium solventan esto utilizando tres chips DMD en lugar de uno. 

Finalmente, los proyectores LCoS utilizan una tecnología de proyección de imagen mucho más compleja, ya que combina las dos anteriores, haciendo uso de las variantes citadas (D-ILA o SXRD). Básicamente, utilizan los paneles de cristal líquido (como en el LCD), pero en lugar de pasar la luz a través de ellos, los paneles están colocados sobre una base reflectante de silicio. De este modo, la luz rebota y crea la imagen. Esto permite que sean capaces de ofrecer unos negros puros y un contraste fantástico. Además, la matriz de píxeles apenas es visible. El único inconveniente es que son modelos caros y bastante voluminosos. 

Densidad de píxeles y resolución. Al contrario que ocurre con los televisores, donde la densidad de píxeles por pulgada (PPI) es un valor fijo, en los proyectores dicha densidad es inversamente proporcional al tamaño de la imagen que proyectemos. Es decir, si tenemos un proyector 4K emitiendo en una pantalla de 100 pulgadas, tendremos una densidad de 44 PPI; mientras que si alejamos el proyector y abrimos la pantalla hasta las 150 pulgadas, tendremos una densidad de 29 PPI. 

Es fundamental tener presente que, cuanto mayor sea la pantalla en la que emitamos, más grandes se volverán los píxeles individuales. De este modo es posible que podamos llegar a discernir la cuadrícula de la imagen, algo que coloquialmente se conoce como el Efecto Rejilla

Por esta razón existe una relación directa entre el tamaño de pantalla y la resolución del dispositivo. A día de hoy, prácticamente todo el contenido que reproduzcamos estará grabado, como mínimo, en Full HD. Esto implica que nos centremos en reproductores 1080p o 4K, descartando aquellos que ofrezcan resoluciones nativas inferiores. Aunque hay una tercera opción: el 4K mediante Pixel-Shifting

Proyectores 1080p: funcionan de forma nativa a 1920 x 1080 píxeles. Son ideales para presupuestos más ajustado, y una opción muy consistente para pantallas de hasta 90 o 100 pulgadas. Proyectores 4K: Funcionan de manera nativa a 4096 x 2160 píxeles o 3840 x 2160 píxeles. En este caso está pensado para modelos de mayor presupuesto, y es la opción adecuada para pantallas de más de 100 pulgadas. Proyectores 4K por desplazamiento de píxeles (Pixel-Shifting): Estos proyectores cuentan con un chip nativo de una resolución inferior (1080p), pero añaden un elemento óptico que vibra vertical y horizontalmente a altas frecuencias. De este modo, permite ofrecer un contenido muy parecido al 4K nativo, con diferencias poco perceptibles. 

Finalmente, otro aspecto que debemos tener presente es la distancia de visionado. Cuanto más cerca estemos de una pantalla de gran tamaño, más fácil será apreciar el Efecto Rejilla. Por eso es importante separar mucho la distancia del proyector (unos 5 metros), o bien apostar por una resolución superior. Como referencia, una pantalla de 100 pulgadas en resolución 1080p a unos 3 metros de distancia es el límite donde empezaremos a notar la cuadrícula de la imagen. 

Brillo y contraste. Lo primero que debemos tener en cuenta es que el brillo y el contraste serán los encargados de darle «peso» a la imagen. Empezando por el brillo, es lo que mide la cantidad total de luz que un dispositivo es capaz de emitir. 

Como con todo, hay empresas que utilizan trucos comerciales para «engordar» las especificaciones. Esto lo consiguen haciendo referencia a los «Lúmenes LED o Lúmenes de Fuente de Luz». Este tipo de proyectores miden el brillo directamente desde la bombilla o aprovechando la percepción del ojo ante colores muy saturados, inflando las cifras. Para comparar proyectores, lo más fiable es fijarse en medidas estandarizadas como ANSI lúmenes o ISO lúmenes. Por ejemplo, no es lo mismo un modelo que anuncia 3.000 lúmenes ‘LED’ sin más detalle que otro que especifica 1.500 ANSI lúmenes: la cifra del primero puede estar inflada y no ser comparable de forma directa.

Al igual que ocurría con la resolución, el tamaño de la pantalla será un factor clave para determinar el brillo idóneo. Cuanto más grande sea la pantalla, más dispersa estará la luz. Por tanto, más brillo necesitará. Además, el entorno también es un factor fundamental. En salas dedicadas oscuras, con un valor entre 1.500 o 2.000 lúmenes ANSI alcanzamos el punto dulce. No obstante, si vamos a usar el proyector en una sala con luz o con paredes blancas, lo ideal sería contar con entre 2.500 o 3.500 lúmenes. 

Por lo que respecta al contraste, esta es la relación de intensidad entre el puro más blanco y el negro más profundo que el proyector puede emitir de manera simultanea. Cuanto mayor sea el contraste, mejor será la imagen. En este sentido, los proyectores LCoS son imbatibles, ya que alcanzan contrastes de hasta 40.000:1, con unos negros puros extraordinarios. Los proyectores DLP y 3LCD pueden rondar cifras similares dependiendo del modelo, pero normalmente no alcanzan un contraste nativo tan elevado. 

Conectividad. Finalmente, la cantidad de conexiones que tendremos disponibles en nuestro dispositivo es otro de los factores fundamentales. Es imprescindible que los proyectores cuenten con conexiones HDMI para los modelos tradicionales, o Micro HDMI o Mini HDMI para los modelos portátiles.

Las conexiones USB también son especialmente relevantes hoy en día, sobre todo en proyectores sin sistemas Smart TV integrados. A través de ellos podemos conectar dispositivos como chromecast, que nos permiten integrar dichos sistemas sin realizar una inversión demasiado elevada. Y lo mismo ocurre con las entradas de audio, donde el ARC y el eARC son las opciones idóneas. 

La compatibilidad con Wi-Fi o Bluetooth también es algo indispensable, especialmente en aquellos proyectores con sistemas Smart TV integrados. Con respecto al primero, lo más recomendado es optar por modelos con Wi-Fi 6, ya que ofrece una conexión muy estable y con una baja latencia. En cuanto al Bluetooth, es importante sobre todo a la hora de conectar altavoces inalámbricos, para evitar la presencia de delay entre la pantalla y el sonido. 

Otras opciones a considerar

Aunque nuestra principal recomendación es el JVC DLA-NZ500, el mercado ofrece otras alternativas muy interesantes. A continuación, te ofrecemos una selección de los proyectores de cine para casa más interesantes:

Samsung The FreeStyle (2ª generación). Samsung es uno de los principales fabricantes de televisores del planeta, pero también cuenta con modelos orientados al mercado de proyectores. 

Es la opción perfecta para el que busque una opción «económica». Además, destaca por encima del resto por ser un proyector portátil, gracias a su diseño tan compacto y a un peso realmente ligero. 

Cuenta con un sistema automático de estabilización de imagen, lo que simplifica mucho su configuración. Además, cuenta con el sistema Smart TV propio de Samsung, que incluye a su vez elementos como el Gaming HUB, lo que lo convierte en una opción interesantísima para jugar. 

XGIMI Horizon Ultra. Este proyector 4K destaca por ser una opción todoterreno, gracias a la presencia de Android TV. 

Es un proyector que gracia a la tecnología Dual Light (Láser + LED) ofrece lo mejor de los dos mundos, alcanzando un brillo de 2.300 lúmenes ISO. Además, cuenta con compatibilidad con contenido HDR10 y HGL, así como soporte Dolby Vision real. 

Su sistema de automatización permite que se pueda configurar de manera automática, y a diferencia de otros modelos de este rango de precio, incluye unos altavoces Harman Kardon fantásticos, con una potencia de 24W. 

Epson EH-TW7000. Es la opción «asequible» dentro de los dispositivos para entusiastas. 

En este caso, Epson apuesta por la tecnología 3LCD, utilizando tres chips de cristal líquido independientes para procesar los colores rojo, verde y azul, ofreciendo como resultado una calidad de imagen fantástica. Además, ofrece una resolución 4K con desplazamiento de píxeles y soporte para contenido 3D. 

Un detalle importante es que consigue ofrecer hasta 3.000 lúmenes ANSI, por lo que es una opción muy interesante para utilizar en entornos más luminosos. 

BenQ TK850. Es la mejor opción para reproducir contenido deportivo. 

El gran factor diferencial de este modelo de BenQ es la inclusión de un Modo Deportes dedicado. Este incluye algoritmos específicos que han sido diseñados para mejorar la calidad de imagen de competiciones deportivas. Además, lo hace apostando por un nivel de brillo de 3.000 lúmenes ANSI, por lo que es ideal para estancias con luz natural. 

También es un dispositivo compatible con formato 3D, además de contar con una lente con resolución 4K con desplazamiento de píxeles y compatibilidad con HDR. A lo que hay que sumar la presencia de dos altavoces de 5W cada uno. 

Xiaomi Smart Projector L1 Pro. Otra opción económica pensada para tener fijo en un lugar. 

Este proyector de Xiaomi destaca por ser una opción muy interesante para bolsillos ajustados. Al contrario que el modelo de Samsung, está más pensado para los que vayan a colocar el proyector en un lugar fijo. 

Cuenta con una resolución nativa 1080p, aunque es compatible con contenido 4K. Su nivel de brillo es de 1.100 lúmenes ANSI, por lo que deberemos optimizar bien el lugar donde lo usemos. Pero el gran punto fuerte es la presencia de Google TV, para poder hacer uso de cientos de apps sin necesidad de dispositivos externos. 

VisionMaster MAX 4K. Una opción premium más económica que nuestra principal recomendación. 

Este proyector de Valerion se posiciona como una gran alternativa al JVC DLA-NZ500, llegando a superarlo incluso en algunos aspectos. Por ejemplo, es un proyector con resolución 4K nativa y 120 Hz. Además, también cuenta con un modo 1080p a 240 Hz. Esto lo convierte en un proyector ideal para los jugones. 

En lo que respecta a cine y serie, el proyector soporta formatos como Dolby Vision, IMAX Enhaced, HDR 10+ o Active 3D, además de películas tanto a 24 fps como a 48 fps. Y todo ello con la comodidad que ofrece Google TV para disfrutar de los principales servicios de VOD del mercado. 

Hisense C2 Ultra. Un proyector con certificación «Xbox Designed». 

Este modelo destacada por aquellos que buscan un proyector orientado a jugar sin tener que gastarse miles de euros. La certificación de Xbox permite disfrutar de diferentes modos gracias a su puerto HDMI 2.1: 4K a 60Hz, 1440p a 120Hz y hasta 1080p a 240Hz

Al igual que el modelo anterior, también incluye soporte para tecnologías como HDR10+ o IMAX Enhanced, para que la calidad de nuestras películas sea lo mejor posible. Además, todo ello con una resolución 4K nativa y un brillo de 3.000 lúmenes ANSI. 

NexiGo Proyector PJ40 Pro. El proyector con la mejor relación calidad-precio. 

Aunque no es una marca tan conocida como otras de la lista, NexiGo ofrece un dispositivo muy completo a un precio asequible. En este caso monta una lente LED con resolución 1080p. Aunque solo cuenta con 800 lúmenes ANSI, si lo usamos en un entorno controlado contaremos con una buena experiencia. 

Uno de sus puntos fuertes es integrar Google TV, ya que permite poder disfrutar de todo tipo de contenido sin depender de dispositivos externos. Además, pese a su precio, es una buena opción para jugar, gracias a su latencia de apenas 10 ms. 

Configuraciones y extras

Muchos proyectores cuentan con sistemas de configuración automáticos, con los que no tenemos que preocuparnos de más factores que los de encender el dispositivo y comenzar a reproducir contenido. Sin embargo, hay modelos que ofrecen un control más exhaustivo en algunos elementos. 

Enfoque óptico. Los proyectores que no cuentan con ajuste automático requieren que giremos la rueda para enfocar correctamente la imagen. Para ello, lo más recomendado es buscar una zona con letras pequeñas (como el texto de configuración). Desde ahí, tendremos que girar el anillo de enfoque hasta que la imagen se vea completamente nítida. 

Brillo. Como ocurre con los monitores y los televisores, no siempre hay que optar por el brillo máximo que ofrece el dispositivo. Como ya hemos mencionado, todo dependerá del entorno. Si subimos el brillo demasiado es posible que las imágenes negras adopten un tono grisáceo bastante antinatural. 

Otro factor fundamental son los extras con los que podemos acompañar a nuestro proyector. Además del dispositivo con el que emitiremos la imagen, será necesario contar con algunos dispositivos para convertir la experiencia en algo totalmente satisfactorio. 

Reproductores multimedia externos. Muchos proyectores no incluyen sistemas de Smart TV integrados. En ese caso, hacernos con un Chromecast, un Apple TV o un Fire TV Stick es algo indispensable. De este modo podremos reproducir contenido sin necesidad de otro dispositivo, gracias al acceso a servicios como Netflix, Amazon Prime, Apple TV o Disney+, entre otros. 

Tipo de pantalla. Mucha gente cae en el error de proyector directamente sobre una pared blanca. La mejor opción es comprar una pantalla dedicada, y hay hasta tres opciones. La primera, pasa por un pantalla blanca estándar, ideal para salas dedicadas que estén a oscuras. La segunda son las pantallas gris de alta ganancia, ideales para mejorar el contrate de proyectores económicos. Por último, las pantallas ALR, que son las recomendadas para zonas iluminadas. 

Cables HDMI de fibra óptica. En configuraciones donde vayamos a tener el proyector colgado del techo y haya largas distancias, es recomendable optar por un cable de este tipo. Los cables HDMI de cobre tradicionales empiezan a perder señal, a sufrir parpadeos o a ser incapaces de transmitir en 4K HDR a partir de los 5 metros. En cambio, los de fibra óptica se garantiza que los 18 Gbps o 48 Gbps de información lleguen íntegros y sin interferencias al proyector.

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor: 4K nativos o con desplazamiento de píxeles?

La respuesta es simple: siempre mejor apostar por la resolución nativa. No obstante, si nuestro presupuesto es más ajustado, la opción de un proyector con desplazamiento de píxeles gana muchos enteros, ya que ofrece una calidad similar a cambio de un coste considerablemente menor. 

¿Cuántos lúmenes necesito para casa?

La cantidad de lúmenes que necesitaremos en nuestro proyector dependerá especialmente del uso que le demos. Si vamos a utilizarlo en un entorno ideal (habitaciones con poca luz o sótanos), con 1.500 – 2.000 lúmenes ANSI/ISO será más que suficiente. En el caso de querer usarlo en el salón o en habitación con mucha luz, mínimo necesitaremos 2.500 – 3.000 lúmenes. 

¿Láser, LED o lámpara tradicional?

Depende de nuestro presupuesto. Si buscamos un proyector económico, lo más probable es que esa de lámpara tradicional o LED. En el caso de que busquemos un dispositivo de alta gama, los proyectores láser son la mejor opción. 

Además, también hay que tener en cuenta la durabilidad de estos modelos. Mientras que los de lámpara tradicional ofrecen un total de unas 5.000 horas de uso, los LED y Láser pueden superar las 20.000 horas. 

¿Qué es el Lens Shift?

El Lens Shift es una función física que permite mover la lente del proyector (hacia arriba, abajo o hacia los lados) para encuadrar la imagen en la pantalla sin tener que mover el aparato de su sitio.

Es una característica crucial si vamos a instalar el proyector en una estantería lateral, colgado en un techo alto o descentrado respecto a la pantalla. Al ser un ajuste óptico real, no deforma la imagen ni pierde calidad. Si el proyector no tiene Lens Shift, dependeremos de la «corrección trapezoidal digital», la cual estira los píxeles, reduce la nitidez real y puede crear bordes luminosos extraños alrededor de la pantalla.

¿Puedo conectar mis consolas para jugar?

Sí, pero hay que tener algunos factores en cuenta. La mayoría de proyectores cuentan con conexiones HDMI 2.0. Esto permite disfrutar de los títulos en 4K, pero no aprovechar la tasa de refresco de 120 Hz o tecnologías como el VRR. Además, hay que en tener presente también el input lag que ofrecen. Si es muy elevado, la experiencia en juegos multijugador puede no ser la más recomendada. 

Recomendación final

En Xataka, consideramos que a día de hoy el mejor proyector para montar tu cine en casa es el JVC DLA-NZ500. Principalmente porque usa la tecnología LCoS D-ILA propia de la marca, que ofrece una calidad de imagen espectacular, con un contraste de 40.000:1, lo que arrojará unos negros y unos blancos realmente puros. 

Este proyector cuenta con una resolución nativa de 4K, con un total de 2.000 lúmenes. Esto lo convierte en una opción ideal para aquel que se quiera montar realmente su propio cine en casa, ya sea en habitaciones totalmente oscuras o en un sótano. 

Otro detalle relevante de este modelo es el soporte a HDR10, HDR10+ y HLG. De hecho, su sistema cuenta con un mapeo de tonos HDR inteligente, ajustando la imagen al contenido que está reproduciendo. 

Además, es un dispositivo realmente silencioso (23 dB), y con un consumo bastante controlado (280W). Por no hablar de la flexibilidad que ofrece su instalación al contar con sistemas automáticos. 

Nota: algunos de los enlaces aquí publicados son de afiliados. A pesar de ello, ninguno de los artículos mencionados han sido propuestos ni por las marcas ni por las tiendas, siendo su introducción una decisión única del equipo de editores.

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Mejores proyectores de cine en casa. Cuál comprar y 9 modelos recomendados desde 299 hasta 5.999 euros

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Xataka

por

Fran San Nicolás

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