Xataka – Los reactores SMR llevan años prometiendo una revolución nuclear que todavía no termina de arrancar

Más rápidos de construir, más económicos, más seguros… Los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) parecían, hace no tanto, haber llegado para resolver los principales retos de la energía nuclear convencional. Pero el tiempo ha pasado y no solo esos SMR no han terminado de cuajar, sino que, además, la energía nuclear ha estado en pleno retroceso.

Por lo menos hasta ahora, porque es verdad que algo está cambiando. La construcción nuclear vuelve a la agenda pública, como muestra, por ejemplo, el caso del gobierno de Georgia Meloni en Italia, que ha roto con la inercia europea de cerrar plantas nucleares. Sin embargo, incluso en este “renacer nuclear” que puede que se dé, parece que los SMR no terminan de despegar o no al ritmo que nos habían prometido. ¿Por qué?

¿Qué es exactamente un SMR? Según la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), los reactores modulares pequeños son reactores nucleares con una capacidad de hasta 300 MW por unidad; es decir, un tercio de lo que genera un reactor convencional. Una de las principales ventajas que presentan es que, precisamente por su tamaño, son mucho más fáciles de transportar y ensamblar en plantas que, ya de por sí, pueden ser mucho más pequeñas que las centrales habituales. 

Además, según este organismo, estos reactores pueden ser más seguros, ya que su diseño, mucho más sencillo, se basa a menudo en sistemas pasivos y en las propias características del módulo, como la baja potencia. Esto da un mayor margen de seguridad que, en algún caso, llega a eliminar o reducir significativamente el riesgo de fugas peligrosas de radiactividad en caso de accidente.

Pero la revolución sigue pendiente. A pesar de estas ventajas, los SMR no han terminado de despegar. En la actualidad, hay un número muy reducido en funcionamiento comercial y muchos de los proyectos para diseñar nuevas unidades aún están por desarrollar. Según el portal Statista, solo Rusia y China tienen esta tecnología en funcionamiento, aunque a nivel global son 127 los proyectos en marcha que contemplan la construcción de nuevas unidades.

Un buen ejemplo de esto sería el programa que se trae entre manos Canadá en Darlington, Ontario. La compañía Ontario Power Generation se encuentra de lleno en la construcción del primer SMR del G7, que ya ha dado grandes pasos y cuyo funcionamiento se espera que comience antes de 2030. Este proyecto está pensado para desplegar hasta cuatro unidades del tipo BWRX-300, aunque aún está pendiente de aprobaciones y procesos regulatorios.

Una economía de escala que no llega. El principal problema al que se enfrenta el despliegue de los SMR es que necesitan demostrar que son baratos para poder construirse a gran escala, pero, a su vez, necesitan construirse a gran escala para poder demostrar que son baratos. Para que los SMR funcionen desde el punto de vista de la rentabilidad, es necesario fabricarlos en serie, como explican desde NuScale, una compañía estadounidense que trabaja en el diseño de estos reactores, la más avanzada en Estados Unidos. Ahí es donde se produce la carrera de obstáculos: cada prototipo cuesta miles de millones y las licencias nucleares no son fáciles de conseguir. 

Sin embargo, una vez se produzca el “desatascamiento” del principio, todo debería ir más rodado. Siguiendo el ejemplo de Darlington, el proyecto espera que gran parte del gasto inicial del primer reactor también sirva para crear una instalación que después pueda albergar al resto de reactores: de ahí que cada nueva unidad debería resultar más barata que la anterior.

¿Y los residuos? Otro de los puntos débiles parece ser este que recoge el World Nuclear Industry Status Report 2026: que algunos SMR pueden producir más residuos radiactivos que los reactores convencionales. De esta forma, uno de los beneficios más asociados a esta nueva tecnología nuclear quedaría en entredicho, aunque el informe insiste en que no son todos los SMR. 

Una burbuja nuclear. Aunque parece ser que los SMR están superando la fase de las promesas y empezando la de demostrar de verdad su valía, hay quien cree que los reactores modulares pequeños están viviendo un hype que no se corresponde con la realidad. Es el caso de Ben Kritz, columnista de The Manila Times, quien, según recoge el portal Beyond Nuclear International, defiende que ya no existe tanto optimismo con esta nueva tecnología nuclear. Para Kritz, la de los SMR es una burbuja que estallará pronto, provocando que el interés de energético se traslade hacia otros sectores más competitivos y, sobre todo, mucho más fáciles de “levantar”.

Tal sería el caso de las renovables. Incluso con la creciente demanda de los centros de datos de IA, algunos estudios como este de la Comisión de Transiciones Energéticas se preguntan si la expansión nuclear tiene sentido en todo el mundo o solo en aquellos donde la energía solar o la eólica, por lo general más baratas y rápidas de construir, no tienen tanta cabida. Según este informe, los SMR aún están a años de su funcionamiento generalizado, por lo que, incluso aunque se apostase por ellos, todavía habría que encontrar una solución inmediata para el corto plazo.

Imagen | Wolfgang Weiser

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Los reactores SMR llevan años prometiendo una revolución nuclear que todavía no termina de arrancar

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Alexandra Ramírez

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