Xataka – Los aguacates escondían uno de los mayores misterios de la naturaleza. Unos científicos al fin lo han resuelto

Los aguacates son los reyes del género fluido. O más bien sexo, pues el género, cuando hablamos de plantas, no existe. Sus flores cambian de sexo dos veces al día. Algunas son macho por la mañana y se vuelven hembras al atardecer. Otras hacen justamente lo contrario. Esto es algo que se sabe desde hace bastante tiempo. Sin embargo, hasta ahora no estaban claros los motivos. Ha sido necesario analizar 374 plantas de aguacate para dar por fin con la clave.

Los pros y los contras de ser hermafrodita. A las plantas les viene bastante bien el hermafroditismo. Es decir, tener flores tanto macho como hembra en un mismo árbol. Si están muy aisladas, no hace falta que las macho busquen a hembras o viceversa para reproducirse. Ellas mismas se bastan y se sobran. El problema es que esto disminuye bastante la diversidad. Es incluso peor que la endogamia, porque no se trata de reproducirse en familia, al más puro estilo Targaryen, sino de reproducirse ellas solas consigo mismas. Esto se soluciona con el truco de los aguacates. Hay plantas tipo A, que abren flores femeninas por la mañana y se convierten en masculinas por la tarde, y tipo B, que hacen totalmente lo contrario.

Así, los árboles son hermafroditas, porque tienen flores de ambos sexos a la vez, pero se ven obligados a reproducirse con otros árboles, ya que rara vez coinciden flores de distinto sexo en un mismo árbol. Ofrecen ambas posibilidades, pero a destiempo.

Las causas. Un equipo de científicos de la UC Davis ha analizado el ADN de 374 plantas de aguacate, con el fin de encontrar una explicación a este curioso comportamiento. Así, han visto que la clave está en el gen SDMYB, para el que existen dos versiones. Las plantas tipo A tienen ambas versiones, mientras que las de tipo B tienen dos copias de la misma versión. Ocurre algo parecido con los cromosomas sexuales en los humanos, donde las células femeninas son XX y las masculinas XY. 

Estas versiones están implicadas en la síntesis de una proteína que regula el ritmo de apertura de las flores. Según la combinación, se abrirá primero un sexo u otro.

Un mecanismo antiguo. Según los autores del estudio que se acaba de publicar, este mecanismo evolucionó hace 42 millones de años. Sin duda, es un proceso muy antiguo, que se ha mantenido por lo útil que resulta para la planta.

Machos y hembras. Antes de seguir hablando sobre el aguacate, es importante entender qué es una planta hembra y qué una planta macho. A grandes rasgos, las flores macho generan polen, gracias a los estambres, mientras que las hembras lo reciben dentro del gineceo. Una planta hermafrodita tiene flores macho y hembra, de manera que con un pelín de viento o el trasiego de algunos insectos, el polen puede pasar de las macho a las hembras. Cuando las flores macho o hembra están en distintas plantas, también se puede hacer ese trasvase.

Los fallos también son necesarios. Es importante tener un dato en cuenta. Este mecanismo favorece la diversidad, pero complica la situación a las plantas aisladas. Ya hemos visto que el hermafroditismo clásico es muy útil para estas. Si un aguacate está solo en un huerto, tiene mucho más difícil reproducirse, ya que siempre tendrá flores macho o hembra, según la hora del día. Sin embargo, hay fallos que favorecen que la reproducción no sea imposible. No es un mecanismo de precisión suiza. A veces, algunas flores pueden no hacer el cambio perfecto, de manera que se queden todo el día con el mismo sexo. En esos casos, podrían converger machos y hembras y llegar a haber reproducción.

Para que lo entendamos, las plantas hermafroditas convencionales son muy útiles reproduciéndose cuando están aisladas, pero deben pagar el precio de la baja diversidad cuando hay más plantas a su alrededor, ya que siempre tendrán más fácil reproducirse consigo mismas. El aguacate tiene mucha más diversidad, pero paga el precio de reproducirse difícilmente en soledad. Aunque difícilmente no quiere decir nunca. Las plantas no son o masculinas o femeninas, siguen siendo hermafroditas.

La utilidad de conocer a fondo los aguacates. Las plantas de aguacate tardan de 10 a 15 años en madurar. Hasta que eso ocurre, las tipo A y las tipo B son indistinguibles, por lo que los agricultores no pueden potenciar la mejor combinación en sus huertos. Lo ideal es contar con un huerto con muchas tipo A y muchas tipo B, pero eso era difícil de saber. Ahora, al conocer los mecanismos genéticos que llevan a un tipo u otro, es mucho más fácil seleccionar los aguacates perfectos para una plantación. Lo bueno, cuando hablamos de cultivos y no plantas que crecen de forma salvaje, es que se les puede echar una mano. Así, se garantiza aún más variabilidad. Son todo ventajas. 

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Azucena Martín

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