Xataka – Llevábamos décadas equivocados sobre el fondo del mar: acabamos de encontrar todo un ecosistema escondido bajo la corteza oceánica

Durante décadas, la ciencia creyó tener claro cómo funcionaba la vida en los abismos oceánicos y apuntaba a que alrededor de los respiradores hidrotermales, que son las clásicas chimeneas volcánicas que escupen agua hirviente, florecían oasis de criaturas extrañas en la superficie del fondo marino. Pero una reciente expedición ha roto nuestros esquemas y apunta a que la vida no solo se aferra a la superficie de estas chimeneas, sino que se esconde debajo de la mismísima corteza terrestre. 

Como lo hemos visto. Para lograr esta hazaña, la expedición bautizada bajo el proyecto «VentUnderoworld» se adentró en las aguas del Pacífico a bordo del buque de investigación Falkor. Pero con los ojos de las investigadoras no bastaba, sino que tuvieron que usar el robot submarino ROV SuBastian. Y con este equipo las investigadoras hicieron algo que rara vez se intenta: levantar físicamente fragmentos de la corteza oceánica alrededor de los respiraderos hidrotermales. 

Y en ese «inframundo» submarino, prosperaba un ecosistema macroscópico vibrante.

Lo que se vio. Hasta ahora, la ciencia asumía que los animales bénticos de estas profundidades vivían exclusivamente en la interfaz entre el fondo oceánico y el agua. Sin embargo, las imágenes y muestras recogidas confirmaron la presencia de animales vivos en estas cuevas subterráneas.

Y el gran protagonista de este hallazgo es el Riftia pachyptila, que no es más que un inmenso gusano tubícola que puede llegar a medir más de dos metros. Unos organismos que son famosos por carecer de boca y estómago y depender de las bacterias que hay en el fondo marino para poder alimentarse mientras estaban viviendo y creciendo prósperamente protegidos bajo la corteza. Pero no estaban solos, puesto que también encontraron caracoles y una compleja red de animales invertebrados. 

Cómo llegaron. Uno de los grandes misterios que rondaban la biología marina era cómo los gusanos tubícolas lograban colonizar nuevos respiraderos hidrotermales de forma tan rápida tras una erupción volcánica, sobre todo por la alta temperatura que alcanza. Este descubrimiento ofrece la pieza del rompecabezas que faltaba.

Aquí el estudio concluye que existe una conexión fluida entre los ecosistemas superficiales y los subsuperficiales, y esto hace que las larvas de estos animales viajen a través de los fluidos hidrotermales por debajo del lecho marino, moviéndose a través de las grietas de la corteza oceánica para colonizar nuevas áreas desde abajo hasta arriba. Es decir, el interior de la corteza no solo es un refugio, sino una especie de «autopista» subterránea de vida.

Un nuevo paradigma. Este descubrimiento no es algo menor, puesto que si estas cavidades ocultas están habitadas en el Dorsal del Pacífico Oriental, es muy probable que este ecosistema subterráneo se extienda por gran parte de las cordilleras submarinas del mundo. De esta manera, ampliar la «biosfera» hacia el interior de la corteza significa que el volumen habitable de nuestro planeta acaba de volverse mucho más grande, demostrando que todavía hay muchos misterios aquí en nuestro planeta por descubrir. 

Imágenes | bearfotos en Freepik

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Llevábamos décadas equivocados sobre el fondo del mar: acabamos de encontrar todo un ecosistema escondido bajo la corteza oceánica

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José A. Lizana

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