Aunque por los escenarios de Vivatech están pasando gurús de la IA, exprimeros ministros de Italia y Reino Unido o CEOs de empresas gigantes, la figura que más atención ha despertado es Jeff Bezos. El teatro principal del evento estaba a reventar como no ha pasado con ningún otro conferenciante. Incluso Yann LeCun, el llamado ‘padrino de la IA‘, tuvo que hablar para algunos asientos vacíos.
En ese escenario, junto a Bezos estaban David Limp, CEO de Blue Origin, y Mike Massimino, exastronauta de la NASA y quien lanzaba las preguntas. La primera era obvia: el sentimiento tras la explosión del flamante cohete New Glenn de Bezos. la respuesta no fue tan obvia, con el magnate apuntando que el equipo lo ‘celebró’ de una manera bastante curiosa. Y la conversación no tardó en centrarse en el punto principal de la charla: construir las carreteras para ir al espacio.
Porque Blue Origin está en la misma carrera que está SpaceX, pero también en la misma competición que China, la carrera de encontrar la forma de abaratar tanto los costes de los lanzamientos que sea viable estar poniendo cosas en órbita constantemente. Y, aparte de dinero infinito, sólo se necesita una cosa que ya dijo Rajoy en su momento, encontrar la manera de hacer más de esas máquinas que fabrican las máquinas que fabrican los cohetes.
Y aquí tiene que ver Prometheus, la nueva empresa de IA de Bezos que tanta polémica está despertando.
La Luna como gasolinera espacial
«La gente subestima [lo que sea]» fue una frase que se repitió hasta en tres ocasiones durante la charla. Porque Bezos y Limp vinieron a París a dejar claro que es muy difícil esto que están haciendo, pero que es un gran salto para la humanidad.
Tras hablar de la explosión del New Glenn, Massimino lanzó un «todo el mundo quiere ir a la Luna», y ahí Bezos se explayó porque la frase toca uno de los tres puntos clave del objetivo de Blue Origin en la exploración espacial (y del resto de países y empresas que están en la misma senda). «Iremos a Marte y haremos otras cosas, pero la Luna es el primer paso, la primera base«, comentó.
Hay varios motivos. El primero, según el empresario, es que «está cerca y podemos ir en tres días y medio y volver también en tres días y medio. No hay que esperar a que se alinee con la Tierra como sí ocurre con Marte. Y el motivo por el que querríamos ir (y para quedarnos, nada menos) es porque, aunque no lo dijo explícitamente, sí estaba impreso en el mensaje: la Luna es una gasolinera espacial.
Ya hemos contado en varias ocasiones que nuestro satélite tiene un montón de recursos que podemos utilizar, y las misiones más recientes se han centrado, en parte, en recoger y estudiar muestras del suelo lunar para ver qué se puede hacer con ese material llamado regolito.
«Ahora que vamos a ir a la Luna a quedarnos, no sólo a visitarla, necesitamos construir combustible con materiales que haya en la Luna. Con electrólisis podemos crear hidrógeno líquido y ese es el objetivo: crear combustible a partir de materias primas que hay en la Luna«, comentó Bezos. Porque ese es el primer paso para, desde allí, lanzar misiones más lejos, como a Marte.
El motivo es que es más ‘barato’ lanzar cohetes desde la Luna que desde la Tierra debido a la gravedad. El cohete no necesita ni tanto combustible para despegar ni tanta fuerza, por lo que es mucho más fácil y los costes se reducen enormemente. El problema es que cargar los depósitos con hidrógeno líquido para ir a Marte tiene el inconveniente de que es un combustible que ocupa muchísimo espacio y es inviable salir tan cargados desde la Tierra.
Ahí entra en juego, de nuevo, la Luna. Porque de eso va todo esto: «no queremos reinventar los viajes espaciales. Estos viajes se superaron hace 60 años. Lo que queremos hacer es que sen rentables.
En eso se está centrando Blue Origin». También entra en juego la extracción de los materiales. «La gravedad de la Luna es mucho menor, por lo que puedes extraer esos materiales usando 28 veces menos energía por kilo que la que necesitarías en la Tierra».
Lo que quita el sueño a un multimillonario que quiere jugar con cohetes
Pero no hay que perder de vista algo: esto es un negocio, y Bezos apunta que hay muchos jugadores que quieren ir al espacio, pero no todos pueden hacer cohetes. Y ahí están compañías como la suya o la de Musk. «Neoconstelaciones de satélites, recursos en la Luna y en la órbita baja -paneles solares, centros de datos espaciales-, misiones en la Luna para quedarnos… hay muchísima demanda. Creo que la gente subestima enormemente la demanda que hay para los viajes espaciales», aseguró.
Más allá de la Luna y ese objetivo marciano, tiene razón al apuntar que la órbita baja se le está poniendo cara de electrolinera en semana Santa. Estados Unidos y China están lanzando satélites militares y de comunicación, pero Europa no quiere quedarse atrás y Rusia, India y Japón están en la misma competición. Aquí impera la ley de «el que primero llega, se queda con el hueco», y todos quieren llegar los primeros.
El asunto es que, como comenta Bezos, «si los lanzamientos son muy caros, los satélites deben tener una vida larguísima y se quedan atrasados tecnológicamente, pero si hacemos que subir sea más barato, podemos acelerar los tiempos. Limp continuó diciendo que los cohetes reutilizables son la forma de crear esas megaconstelaciones satelitales, pero más allá del problema del combustible, está el del propio cohete.
«La gente subestima lo difícil que es hacer un cohete», asegura Bezos. «Hay que empujar las barreras en todos los aspectos, pero lo que me quita el sueño, y lo más difícil de conseguir, es hacer las máquinas que fabrican las máquinas que fabrican esos cohetes. Porque no queremos hacerlo una sola vez: queremos hacerlo cientos de veces al año, lo que implica fabricar cientos de motores cada año y crear esa integración para dar forma a todo es complicado».
Ahí entra en juego la mencionada Prometheus. Es la nueva empresa de IA de Bezos fundada para crear ingenieros artificiales que, mediante inteligencia artificial, aceleren todos los tiempos. La polémica viene por comentarios sobre la reducción de empleo debido a esta IA, pero para el objetivo de Bezos y Blue Origin, es algo que merece la pena.
Si se tardan 10 años en crear un motor a reacción de nueva generación con un equipo de 10 ingenieros, con la IA que desarrolle Prometheus se podrán crear motores en cinco, tres o dos años con apenas 10 ingenieros humanos. De nuevo, como con el combustible y la extracción de materiales en la Luna, se trata de hacer que todo sea rentable, cueste lo que cueste.
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La noticia
Jeff Bezos, sobre la era espacial: «No queremos reinventar los viajes espaciales. Lo que tenemos que hacer es que sean rentables»
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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