Xataka – Honor 600, análisis: meter una batería de 6.400 mAh en un móvil así de fino parecía imposible. El silicio-carbono nos ha demostrado lo contrario

La frontera entre la gama alta y la gama media es cada vez más fina, y fabricantes como Honor se están encargando de difuminarla a base de intentos. El año pasado, su predecesor, el Honor 400, nos dejó un sabor de boca agridulce: era un portento en autonomía y fotografía, pero tropezaba en el rendimiento. Este año, la marca parece haber tomado nota de las críticas y ha vuelto a la carga con el Honor 600, un terminal que viene a limpiar su expediente.

Tras varias semanas usándolo como mi móvil principal, puedo ir adelantando que han hecho los deberes. Heredando unas líneas de diseño que miran de tú a tú a los móviles más caros del mercado, solucionando por fin el lag del sistema y montando una batería de silicio-carbono, este Honor 600 se postula como un buen candidato en la lista de gama media para cuando alguien me pregunte qué móvil comprar en este rango de precio. Te cuento mi experiencia en este análisis.


Índice de Contenidos (10)

Ficha técnica del Honor 600

HONOR 600

PANTALLA

Panel AMOLED de 6,57 pulgadas

Resolución de 2.728 x 1.264 píxeles (458 ppp)

Refresco de 120 Hz

Brillo pico de 8.000 nits

PWM de 3.840 Hz

DIMENSIONES Y PESO

156,0 x 74,7 x 7,8 mm

185 gramos

PROCESADOR

Qualcomm Snapdragon 7 Gen 4

GPU Adreno 722

RAM

8 / 12 GB

ALMACENAMIENTO

256 / 512 GB

CÁMARA FRONTAL

50 Mpx f/2,0

CÁMARA TRASERA

Principal de 200 Mpx f/1,9, OIS CIPA 6.0

Gran angular y macro de 12 Mpx f/2,2

Sensor de temperatura de color

BATERÍA

6.400 mAh

Carga rápida de 80 W

Carga inversa de 27 W

SISTEMA OPERATIVO

Android 16 + MagicOS 10

CONECTIVIDAD

5G, WiFi 6, Bluetooth 5.4

NFC, eSIM

OTROS

Botón AI dedicado

Certificación IP68, IP69 e IP69K

Resistencia a caídas SGS 5 estrellas 

Altavoces estéreo

PRECIO

xxx euros

Diseño: a imagen y semejanza de la gama alta (y de Apple)

Si algo nos enseñó la generación anterior es que Honor sabe jugar muy bien sus cartas con los materiales, y con este Honor 600 la fórmula se repite y se perfecciona. Aunque las sensaciones en mano me han hecho dudar, la marca huye del cristal para apostar por una trasera de fibra compuesta.

El resultado da completamente el pego: no se siente como plástico barato, sino que transmite una sensación premium muy lograda. Además, esta trasera con acabado mate viene genial contra la suciedad, se ha mantenido impoluta casi siempre frente a las huellas. La cruz de la moneda se la lleva el módulo de cámaras, que con su marco transparente (vidrio) sí que atrapa la grasa de los dedos con mucha facilidad.

El chasis se remata con un marco de metal mate que le otorga esa sensación de firmeza, a la par que frialdad, tan característica de los gama alta. En cuanto a las líneas de diseño, no hay nada nuevo: Honor abraza sin complejos la tendencia actual de los cantos totalmente planos que vemos en los últimos iPhone, OnePlus o Vivo.

Es un formato que me convence por sus sensaciones. Lo más sorprendente es su ergonomía: a pesar de montar un panel de 6,57 pulgadas, he sentido el móvil muy compacto en mano, encajando perfectamente incluso para quienes solemos fijar nuestro límite de comodidad en las 6,3 pulgadas. Ayuda mucho un grosor de apenas 7,8 milímetros y los 185 gramos de peso.

Al darle la vuelta, el módulo de cámaras es el protagonista. La inspiración en el diseño del iPhone 17 Pro es evidente, y eso que no me ha tocado la unidad en naranja: lentes dispuestas verticalmente dentro de una «isla» rectangular de esquinas redondeadas.Sobresale ligeramente del cuerpo, provocando un leve (pero tolerable) «baile» al interactuar con el teléfono sobre una mesa, aunque no llega a ser tan molesto como en otros smartphones.

Finalmente, la botonera lateral es todo un acierto. Los botones tienen un tacto firme, una pulsación clara y un tamaño —ancho y largo— muy adecuado, al menos para mis dedos. Se mantienen en la disposición clásica en el lateral derecho, pero la gran novedad de este año es la incorporación de un botón dedicado a la inteligencia artificial

Al estilo de lo visto en otras marcas asiáticas como OnePlus u Oppo, este botón físico extra permite lanzar rápidamente el asistente inteligente de la marca para analizar la pantalla o crear recordatorios (contaré más en el apartado de software). En la práctica, más allá de la IA, he acabado dándole un uso mucho más terrenal y agradecido en el día a día: funciona de maravilla como botón de acceso rápido y disparador para la cámara.

Pantalla: inmersión y un brillo sin miedo al sol

Sobre el papel, Honor promete un despliegue técnico acorde al precio del móvil: panel AMOLED de 6,57 pulgadas y 120 Hz. La realidad del día a día es muy satisfactoria: no es una pantalla que destaque de forma exagerada simplemente porque el nivel actual en la gama media ya es altísimo, pero es un panel sin fisuras.

Ofrece unos ángulos de visión excelentes y un contraste buenísimo. Jugando con los ajustes, mi recomendación es dejar la temperatura y el modo de color en «Vívido»: es la configuración que mejor representa el blanco y le otorga a la interfaz esa saturación vibrante y estética tan propia de los paneles OLED.

Donde Honor ha querido sacar músculo es en el brillo, anunciando unos mareantes 8.000 nits de pico. Como suelo advertir, esa cifra está reservada a momentos muy puntuales consumiendo contenido HDR. Lo que realmente nos importa son esos 4.000 nits de tope en exteriores, y aquí el Honor 600 cumple con creces.

Bajo el intenso sol del sur de Andalucía, la pantalla ha respondido de forma fantástica. Si bien he tenido que deslizar la barra casi al tope, la visibilidad es perfecta. Cuenta además con un «Modo luz solar» en los ajustes que fuerza el panel al máximo cuando la situación lo requiere; es muy efectivo, aunque conviene tener en cuenta que provoca un ligero calentamiento del terminal. 

Como único «pero» en este apartado, el sensor de brillo automático, que tiende a ser un poco perezoso en las transiciones, aunque una vez se ajusta, mide bien la luz ambiental.

Al encender el móvil, lo primero que llama la atención es el trabajo de compactación. Honor presume de tener unos biseles de apenas 0,98 mm y, efectivamente, la sensación es de estar ante un teléfono «todo pantalla» de gama alta. La simetría es total arriba y abajo.

Sin embargo, pienso que esta ambición tiene un peaje en el software: el radio de las esquinas es tan pronunciado que la interfaz no siempre se adapta bien. Android a veces asume que la pantalla tiene ángulos rectos, lo que provoca que, en ciertas aplicaciones, interactuar con botones situados muy en los extremos inferiores cueste más de la cuenta.

Finalmente, el fabricante sigue haciendo especial hincapié en la salud visual y, tras probarlo a fondo, se nota. Sus tecnologías contra el parpadeo (PWM de 3.840 Hz) y el menú dedicado «Pantalla con Modo lectura Honor» son añadidos de valor. Leyendo a oscuras en la cama con el modo oscuro y la atenuación extra activada, apenas noto fatiga visual.

Destaca especialmente el «Modo circadiano», que ajusta la temperatura del color de manera inteligente según la hora para facilitar el sueño. En cuanto a durabilidad, no he detectado problemas físicos y, como ya es un estándar en la industria, se agradece que venga con una lámina protectora de plástico preinstalada de fábrica para evitar los arañazos desde primer día.

Biometría

Si la pantalla me dejaba un gran sabor de boca, el apartado biométrico me ha devuelto a la realidad de la gama media con ciertas luces y sombras. Empezando por el lector de huellas, ubicado bajo el panel, me he encontrado con un sensor óptico que es uno de los puntos más flojos del terminal

No es que sea un desastre, ni mucho menos: en condiciones ideales suele responder relativamente rápido. Relativamente: en mi experiencia, a veces se me atasca en la primera lectura si no coloco el dedo a la perfección, y he notado que sufre especialmente si tengo el dedo húmedo o con algo de grasa. Para mí, es un aprobado justo sin que llegue a destacar.

A esta tasa de acierto mejorable se le suma un problema que me ha molestado bastante en el uso diario: la ergonomía. Honor ha decidido colocar el área de lectura demasiado pegada al marco inferior de la pantalla. Sujetándolo a una mano, esto me obliga a estirar el pulgar hacia abajo de forma forzada, teniendo que recolocar el punto de apoyo en la palma para poder llegar con firmeza. Unos centímetros más arriba habrían supuesto un cambio en la comodidad.

Por suerte, la otra cara de la moneda compensa la balanza, y es el reconocimiento facial. Aunque es un sistema apoyado en la cámara frontal, su ejecución me ha parecido sobresaliente. Es un desbloqueo rapidísimo que incluso en entornos oscuros se ha defendido muy bien. De hecho, me he sorprendido a mí mismo priorizándolo frente a la huella por pura inmediatez, aunque no lo recomiendo como único método de desbloqueo debido a que es menos seguro que los sistemas 3D.

Audio

El apartado sonoro suele ser el gran sacrificado en la gama media (y de hecho, fue una de mis principales quejas en el Honor 400), pero con este Honor 600 la historia cambia por completo. El doble altavoz estéreo me ha gustado mucho: ofrece una contundencia y un volumen máximo que lo sitúan entre las mejores experiencias que he tenido últimamente en este rango de precios. Evidentemente, no llega a ofrecer un sonido tan redondo como el de un buque insignia que dobla su precio, pero tiene un buen grave y mucha presencia.

Me ha resultado un sonido tan satisfactorio que lo he acabado usando por casa como mi móvil principal para escuchar música o poner podcasts de fondo en YouTube, sin sentir esa necesidad imperiosa de recurrir a los auriculares. No es de esos móviles que suenan a «enlatado» y, lo que es mejor, no he apreciado una distorsión alarmante ni siquiera al subir la barra de volumen al máximo.

En el terreno inalámbrico, la hoja técnica saca pecho con el soporte para prácticamente todos los códecs de alta definición actuales (LDAC, aptX Lossless, LHDC 5.0…), aunque en mi caso lo he exprimido con mis auriculares de cabecera (Pixel Buds Pro y Jabra Elite 10 Gen 2) usando AAC. La estabilidad y la calidad de conexión han sido impecables, rindiendo al nivel esperado sin dar ningún problema.

Donde sí merece la pena detenerse es en los ajustes de software. El móvil cuenta con soporte para Dolby Atmos, que he mantenido casi siempre en su modo «Inteligente» para no tener que ajustarlo según el contenido. Sin hacer magia, se comporta bien: le da algo más de sonido espacial y empaque al conjunto, aunque confieso que para escuchar voces limpias en podcasts prefiero desactivar estos efectos.

El verdadero puntazo llega cuando pasas a los modos manuales («Música», «Película», «Juego» o «Podcast»); aquí Honor nos abre un completo ecualizador de frecuencias y añade una opción de «Virtualizador envolvente» que, si te gusta trastear, sí que cambia la película por completo.

Rendimiento: agilidad en el día a día y una IA con letra pequeña

El motor elegido para dar vida a este Honor 600 es el Snapdragon 7 Gen 4 que hemos visto en otros móviles más económicos como el Nothing Phone (4a) Pro, acompañado en mi unidad de prueba por unos generosos 12 GB de RAM. La gran noticia es que los tirones que sufrimos en la generación pasada han desaparecido por completo. En el día a día, el terminal se nota muy ágil y rápido. 

Evidentemente no estamos ante la contundencia bruta de un Snapdragon 8 Elite, pero la capa de personalización (MagicOS 10) ayuda a esa sensación de fluidez. La multitarea se mueve ligera y sin retrasos en las animaciones. El único «pero» que le pongo al software en este apartado es que he sentido una gestión de la memoria RAM demasiado agresiva: el móvil mata procesos en segundo plano con más rapidez de la que me gustaría cuando alterno entre varias apps.

A la hora de exigirle potencia gráfica, lo he puesto a prueba con títulos como ‘Genshin Impact’ y ‘Call of Duty: Warzone’ (además de mis habituales partidas a ‘Clash Royale’). En ‘Genshin Impact’, configurando los gráficos en calidad media, el móvil logra mantener los 60 FPS estables la mayor parte del tiempo. En los momentos de mayor carga gráfica se nota que la GPU no llega al nivel de la gama más alta, pero la experiencia es muy disfrutable. En ‘Warzone’, un juego algo menos demandante en este sentido, la tasa de cuadros se mantiene rocosa.

Lo mejor de estas sesiones de juego es que la disipación del terminal cumple sin alardes, pero con eficacia. Se calienta, sí; es perceptible en esa trasera de fibra tras media hora de juego, pero se mantiene dentro de los límites normales y en ningún momento he sufrido caídas bruscas de rendimiento (thermal throttling) que me arruinen la partida.

Para no quedarse atrás, Honor añade IA: tanto Gemini de Google, como el nuevo botón físico y funciones propias de MagicOS como el «Portal Mágico» o las sugerencias de pantalla. Tienen utilidades muy buenas, especialmente para la traducción en tiempo real o para agilizar búsquedas. Sin embargo, mi sensación sigue siendo la misma que tengo con el resto de la industria actualmente: se reduce a usos muy concretos y de nicho. Todavía no han pillado el punto a una IA que sea verdaderamente omnipresente y vital en cada momento para el usuario.

Mención aparte merece su función estrella: «AI Image to Video 2.0». La herramienta convierte tus fotos en vídeos cinemáticos y los resultados, sinceramente, molan mucho. Pero cuidado, porque hay letra pequeña: no es una función que se ejecute en el dispositivo, sino un servicio premium en la nube que requiere cuenta de Honor y conexión a internet. Y no es ilimitado. Si activas el móvil antes del 31 de julio de 2026, tendrás 10 usos gratuitos al día durante 76 días. Pasado ese periodo (o si compras el móvil más tarde), la cuota baja a 10 usos gratuitos al mes. Una vez se agota el saldo tocará pasar por caja.

Los fríos números de los benchmarks confirman las buenas sensaciones diarias, demostrando un salto evidente respecto a su predecesor directo y plantando cara a sus rivales:

honor 600

SAMSUNG GALAXY a57

nothing phone (4a) pro

realme 16 pro+

Google Pixel 10a

PROCESADOR

Snapdragon 7 Gen 4

Exynos 1680

Qualcomm Snapdragon 7 Gen 4

Snapdragon 7 Gen 4

Google Tensor G4

RAM

12 GB

8 GB

12 GB

12 GB

8 GB

GEEKBENCH 6.0 (SINGLE / MULTI)

1.299 / 3.835

1.360 / 3.369

1.353 / 4.238

1.312 / 4.171

1.729 / 4.395

3DMARK WILD LIFE UNLIMITED

6.526

6.007

7.494

7.793

9.724

PCMARK WORK 3.0

14.914

15.594

13.205

15.744

14.988

Autonomía: 6.400 mAh para olvidar el enchufe

Llegamos a la joya de la corona. Si en la generación anterior ya nos sorprendió la buena gestión energética, lo que ha hecho Honor metiendo una batería de silicio-carbono de 6.400 mAh en un cuerpo de apenas 7,8 milímetros de grosor es digno de aplauso. La sensación en el día a día es, sencillamente, brutal. Se repite esa «magia» que estoy experimentando con los últimos lanzamientos que apuestan por el silicio-carbono.

Con mi uso habitual (entre dos horas y dos horas y media de pantalla activa por jornada), el móvil me ha durado tres días completos, acumulando entre 6 y 7 horas de pantalla activa por ciclo. Y si le exijo más, como en un fin de semana tirando mucho de cámara, brillo alto y GPS, el teléfono llega a los dos días holgadamente, arrojando unas cifras de entre 8 y 10 horas de pantalla activa en ese ciclo más corto.

Sobre la mesa, el Honor 600 soporta carga rápida SuperCharge de 80W. Y aquí viene el peaje habitual: no incluye el cargador en la caja. Es una tendencia a la que la industria nos está forzando a acostumbrarnos, así que lo he cargado con un adaptador rápido compatible que tenía por casa. Los tiempos de carga, lógicamente condicionados por la inmensidad de la pila, me han dado una media de una hora y diez minutos para alcanzar el 100%, dependiendo siempre del porcentaje restante con el que lo conecte.

Como guinda, el Honor 600 soporta carga inversa por cable de 27W. Normalmente esto suele ser un apunte menor, pero con 6.400 mAh, cobra todo el sentido del mundo: lo he puesto a prueba cargando mi Pixel 8 Pro y el estuche de mis auriculares Bluetooth, y funciona a las mil maravillas. Es una feature útil para una emergencia; dado que el Honor va tan sobrado de autonomía, hacer de powerbank improvisada para darle vida al móvil de un amigo es un lujo que mola bastante tener.

Software: un lavado de cara con inspiración y promesas a largo plazo

Encender el Honor 600 y trastear con Android 16 bajo MagicOS 10 me ha dejado sensaciones muy buenas. En el Honor 400 nos quejamos de que la capa seguía anclada en un diseño heredado del pasado. La nueva versión cambia esto, aunque no hacia donde Google querría: MagicOS 10 sigue ignorando las líneas de Material 3 Expressive, pero, esta vez no me voy a quejar.

Honor ha apostado de lleno por una interfaz basada en transparencias y desenfoques. Le puedo dar un pequeño tirón de orejas por sus similitudes con ‘Liquid Glass’ de iOS 26, pero es un diseño que está ganando la partida en la industria y lo cierto es que Honor la ha implementado bien. Es un sistema coherente con sus propias apps, y me ha recordado a ese mimo estético que percibí recientemente en el software de Oppo y Vivo. Es un lavado de cara importante, muy alejado del Android «puro», pero cuidado al detalle.

La otra cara de la moneda sigue siendo el bloatware. En este sentido, poco ha variado. El móvil aterriza con un cajón de aplicaciones demasiado concurrido por juegos y servicios de terceros. Es una estrategia que puedo entender en la gama de entrada para abaratar costes, pero en la gama media-alta empiezo a recibirla cada vez con peor cara. Lo bueno es que casi todo se puede desinstalar rápidamente con un par de toques, e incluso he podido deshabilitar herramientas del propio fabricante que no me interesaban.

Honor destaca la interoperabilidad con el ecosistema Apple: al no trabajar en mi día a día con dispositivos de la manzana no he podido exprimirlo, pero no quiero dejar de nombrarlo. Es un esfuerzo por parte de los fabricantes chinos para derribar muros e incluso Google se ha sumado a esta tendencia integrando Quick Share y AirDrop.

Por otro lado, la interacción con la IA da un salto físico con el citado botón lateral. El comportamiento general me ha recordado mucho a la utilidad que tuve en su día con el OnePlus 15. Siendo sincero, en el día a día he terminado usándolo como un comodísimo disparador físico para la cámara, pero la función de «recuerdos de IA» (que escanea la pantalla para guardar contexto o crear notas) es una de las pocas utilidades que sí encuentro de valor real para el grueso de los usuarios. Quizá aún nos falte costumbre porque las marcas mayoritarias no le han dado este mismo enfoque todavía, pero el potencial está ahí.

Para cerrar este apartado, la mejor noticia viene de cara al futuro. Honor se compromete a ofrecer 6 años de actualizaciones de Android y 6 años de parches de seguridad. Esto significa que este Honor 600 tiene el billete asegurado para llegar hasta Android 22. No creo que el hardware vaya a sufrir demasiado para aguantar este soporte extendido.

Cámara: 200 megapíxeles para reinar de noche y sufrir en las distancias

Llegamos al apartado fotográfico, un terreno donde Honor ha decidido apostarlo casi todo a un único sensor de mucha resolución, prescindiendo del teleobjetivo óptico dedicado que sí vimos en su hermano ‘Pro’. Sobre el papel, este es el trío de lentes con el que nos enfrentamos a la calle:


Cámara principal: sensor de 200 megapíxeles (tamaño de 1/1.4 pulgadas), apertura f/1.9 y estabilización óptica de nivel profesional (CIPA 6.0 OIS).Ultra Gran Angular: sensor de 12 megapíxeles, apertura f/2.2 con autoenfoque (sirve para macro) y un sensor dedicado de temperatura de color.Cámara frontal: sensor de 50 megapíxeles con apertura f/2.0.

Empezando por la herramienta, la aplicación de cámara es una vieja conocida. No hay sorpresas, y eso es una gran noticia. La industria ha homogeneizado para bien estas interfaces, y Honor cumple con la clásica navegación por pestañas deslizantes que podemos editar a nuestro gusto. 

Un detalle que me preocupaba al tratar con un sensor tan masivo era el shutter lag (el retraso entre que pulsas y la foto se guarda), pero el procesado es sorprendentemente rápido. Se toma unas fracciones de segundo extra si fuerzo los 200 MP, pero nada dramático que arruine la experiencia.

Cuando disparamos a plena luz del día en modo automático (donde el móvil hace pixel binning y comprime la imagen a 12 MP), el sensor principal saca pecho en nitidez y nivel de detalle. Ahora bien, la colorimetría tiene una clara tendencia hacia la saturación.

Honor promete que su postprocesado elimina dominantes de color irreales, y aunque los cielos y la vegetación lucen espectaculares para redes sociales, no es la interpretación más natural. El talón de Aquiles de día es el HDR: rescata bien las altas luces, pero patina en las sombras, dejándolas demasiado oscuras y empastando el detalle en esas zonas.

El elefante en la habitación es la ausencia de un teleobjetivo óptico. El Honor 600 confía en el recorte de su sensor de 200 MP. Para distancias cortas (2x), el resultado es muy solvente y cumple de sobra. Si estiramos al 3x, la imagen sigue siendo usable, aunque ya se nota cierta pérdida de nitidez.

La marca saca pecho de su algoritmo AI Super Zoom 2.0 para ir más allá de los 6 aumentos, pero la realidad es obstinada: a partir del 10x, la IA no hace milagros y el efecto acuarela se vuelve exagerado. Se echa en falta una lente dedicada si eres de los que disfruta con el zoom, su perspectiva y compresión de imagen. Eso sí, hasta ese «límite», cumple sobradamente con la cámara principal con el recorte digital.

Donde el Honor 600 me ha dejado un sabor de boca excelente es en la fotografía nocturna. Aquí, el trabajo de estabilización es muy bueno: evita trepidaciones y permite que el procesado rescate muchísimo detalle de la escena. El modo noche logra un equilibrio notable entre las zonas más oscuras y altas luces.

Sí he notado una ligera tendencia a amarillear las escenas iluminadas con luz cálida, aun así el resultado es de notable alto. Incluso me ha sorprendido tirando de zoom digital (2x o 5x) de noche; hay acuarela, lógicamente, pero permite leer letreros y salvar la toma.

Cambiando al ultra gran angular, me he encontrado con un sensor que cumple, y ya. De día, esos 12 megapíxeles hacen un buen trabajo para captar paisajes amplios o arquitectura, manteniendo una colorimetría aceptable respecto a la cámara principal. Sin embargo, al caer la noche, la caída de calidad es notoria.

Si hay buena luz artificial, la foto es buena para capturar un ángulo más dramático, pero la falta de nitidez respecto al sensor principal se nota. Aun así, como digo, nada mal, a falta de que en este rango de precios veamos un UGA de mayor resolución.

Por su parte, la cámara frontal de 50 MP resuelve muy bien los selfies, con buen nivel de detalle en la piel y del modo retrato puedo decir algo similar: competente en el recorte, aunque no siempre acierta.

Finalmente, sobre la grabación de vídeo (capaz de hacerlo en 4K), puedo decir que la experiencia se queda en la media. El balance de blancos y el control de la exposición son correctos, pero falta un extra de detalle fino. La estabilización es un arma de doble filo: corrige bien los temblores si grabo estático, pero en cuanto empiezo a caminar o hacer barridos algo más exigentes, genera artefactos y trepidación.

Además, cuando la luz escasea (incluso en interiores por el día), el sensor sufre y el ruido arruina bastante la toma. No es, desde luego, un terminal enfocado a la creación de vídeo, sino para clips casuales.

Honor 600, la opinión y nota de Xataka

Tras varias semanas exprimiendo el Honor 600 como mi móvil principal, la conclusión es clara: me he encontrado un buen gama media con aspiraciones a alta. Si el año pasado el Honor 400 nos hizo dudar por su rendimiento, este nuevo modelo me despejó dudas desde el primer encendido. El Snapdragon 7 Gen 4 le da la agilidad necesaria para no sentirse lento, y MagicOS 10 ha recibido un lavado de cara estético que le sienta bastante bien.

Su punto fuerte, es fácil decirlo: un diseño fino que esconde nada menos que 6.400 mAh. Olvidarse del enchufe durante dos e incluso tres días es un lujo que, una vez pruebas, cuesta mucho dejar atrás. Es cierto que arrastra algunos pecados clásicos: el bloatware sigue siendo excesivo, la ubicación del lector de huellas resulta incómoda y la ausencia de un teleobjetivo óptico le resta versatilidad al conjunto.

Aún así, poniendo todo en la balanza, el Honor 600 es un Android muy equilibrado. Para el usuario que busque diseño, una buena pantalla, cámara principal fiable y una batería inagotable con promesas de soporte a muy largo plazo, este dispositivo es una apuesta ganadora.

8,2

Diseño
7,75
Pantalla
8,5
Rendimiento
8
Cámara
7,5
Software
8
Batería
9,5

A favor

La batería de silicio-carbono de 6.400 mAh es brutal
Buena construcción y sensaciones en mano
La promesa de 6 años de actualizaciones de Android y parches de seguridad
El rendimiento de la cámara principal de noche

En contra

Ausencia de teleobjetivo
Detalles menores: colocación del sensor de huellas, el HDR en la cámara principal
El bloatware, excesivo

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Honor. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas y cómo hacemos estas reviews.


La noticia

Honor 600, análisis: meter una batería de 6.400 mAh en un móvil así de fino parecía imposible. El silicio-carbono nos ha demostrado lo contrario

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Pepu Ricca

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