Madrid no solo es una de las cinco ciudades con más árboles y zonas verdes de Europa según la Agencia Europea de Medio Ambiente, sino que la FAO la lleva seis años reconociéndola como «Ciudad Arbórea del Mundo». Y sin embargo, está a la cola del continente en ‘copa útil’ (con solo un 9,4%). Tiene muchos árboles, pero no sirven para nada.
Y eso, lejos de ser una curiosidad madrileña, es el mejor resumen posible del gran problema español con los árboles urbanos.
¿Qué pasa con los árboles? La explicación corta es que se tratan de la herramienta de enfriamiento más barata que existe. No es un secreto. Sin embargo, la lección que tenemos que aprender no es «necesitamos más árboles» en bruto. Eso es lo que explica la ‘contradicción’ de Madrid.
Necesitamos más árboles, sí. Pero necesitamos árboles de la especie adecuada, cubriendo las capas adecuadas, plantados donde hacen falta y aportan más y bien regados. Es decir, necesitamos un plan integral que deje de ver los árboles como inconvenientes y pase a verlos como oportunidades.
¿Cómo sabemos todo esto? El trabajo de Mohammad A. Rahman, profesor titular de Horticultura Urbana en la Universidad de Melbourne es muy útil para estudiar cómo funcionan realmente los árboles. Los resultados son contradictorios, pero muy interesantes.
Según sus trabajos, por ejemplo, el arbolado de Melbourne (una ciudad con el clima templado) reduce el calor radiante que absorbe por el peatón hasta 18 grados frente a una calle abierta con las mismas características. En el clima frío de Munich, la vegetación en capas (la combinación de árboles, arbustos y cubiertas vegetales en el suelo) reducen el estrés térmico en verano hasta 8 grados.
En Hong Kong, en cambio, donde el clima es subtropical y húmedo, la vegetación densa sube la humedad del ambiente y limita el enfriamiento. Es por eso que los investigadores empiezan a coincidir en que, aún maximizando el uso de los árboles, es difícil que los árboles recorten más de un 20% del calentamiento urbano futuro.
Pero, ojo, un 20% es mucho. Sobre todo, porque España tiene mucho por hacer. Según el ISGlobal, las ciudades españolas a la cola en cobertura de copa sobre suelo urbano: el 5,5 % de Sevilla, el 8,4 % de Barcelona o el 9,4 % de Madrid frente el 33,3 % de Berlin o el 23,3% de Frankfurt.
Para que nos hagamos una idea, la media de las 93 ciudades era del 11 % y solo solo Atenas (con un 3 %) quedaba por debajo de Sevilla.
Necesitamos tomarnos esto en serio. Históricamente, España ha cuidado mal de sus árboles urbanos. Y ese «mal» se puede resumir en muy pocas palabras («pocos medios, mala gestión y decisiones políticas aisladas de cualquier conocimiento técnico actual»), pero que tiene muy difícil solución.
Fundamentalmente porque toda esta evidencia llega a traducida a «plantar más árboles es barato y salva vidas»; pero su implementación falla sistemáticamente.
Imagen | Ch Photography
En Xataka | En España, talar árboles urbanos parece deporte nacional. Estos suizos acaban de demostrar que es un error
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La noticia
El arma secreta para enfriar las ciudades es justo la que España menos utiliza: los árboles
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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