Xataka – Cuando la policía investigó el crimen del fundador de Mango, un móvil había desaparecido. Entonces miraron al coche de su hijo

Martes 19 de mayo, Jonathan Andic recibe la orden de entrar en prisión. Lo ha ordenado la Jueza de los Tribunales de Instancia e instrucción de Martorell que llevan el caso de la muerte de Isak Andic, fundador de Mango y una de las personas más ricas de España. 

La orden llega después de evaluar la información aportada por los Mossos d’Esquadra. Un informe en el que se apunta a la mala relación entre padre e hijo, «la obsesión que Jonathan Andic tiene por el dinero», en palabras de la jueza, y «la manipulación emocional para conseguir sus objetivos económicos» que el hijo habría empleado contra el padre.

Pero además, hay indicios que apuntan más allá de las meras relaciones personales. Los investigadores aseguran que las huellas recogidas en la senda de la montaña de Monserrat, junto a Barcelona, por donde se precipitó Isak Andic no concuerdan con un resbalón fortuito. Tampoco se entienden los cambios de versión respecto al uso que habría hecho el fundador de Mango de su propio teléfono móvil. 

Y, como siempre, está el asunto de la geolocalización. 

Pero esta vez los Mossos d’Esquadra no apuntan al móvil. Señalan a un objeto mucho más grande y contundente: uno llamado Mercedes-AMG G63. 

No sólo el teléfono móvil

Si algo nos han enseñado los omnipresentes podcast o series televisivas de true crime es que el teléfono móvil es una fuente de problemas cuando se trata de asesinar a una persona o deshacerse de un cadáver. La persistente localización del teléfono, bien por el uso de Internet o por la búsqueda de antenas a las que conectarse para acceder a la red móvil de telefonía se ha convertido en uno de los primeros hilos de los que tirar cuando se estudia uno de estos casos. 

En el caso que ocupa a Isak Andic no ha sido menos. Por eso en el informe policial se hace referencia a la sustitución de un iPhone 14 propiedad del hijo del fundador de Mango por un iPhone 16 Pro después de un supuesto robo durante un viaje relámpago a Ecuador entre el 24 y el 26 de marzo de 2025 cuando los medios de comunicación se hicieron eco de la reapertura de las investigaciones. El contenido heredado del antiguo teléfono fue borrado y los agentes no han encontrado evidencias de tal robo. 

Sin embargo, no ha sido esta vez la localización del teléfono lo que ha hecho sospechar a los agentes. En su informe señalan que pueden demostrar que Jonathan acudió a la ruta senderista hasta en tres ocasione los días previos al supuesto asesinato. Y para ello se valen de su Mercedes-AMG G63. 

Apuntan en tres direcciones. La primera es que las supuestas visitas coinciden en días con entradas y salidas del coche de la ciudad de Barcelona, cotejándose la matricula con el sistema de vigilancia de la zona de bajas emisiones. También porque las cámaras de tráfico de Collbató, el municipio en el que se encuentra el enclave natural, también registró el paso del vehículo. 

Y, además, por el IMEI del coche. 

¿Qué es el IMEI de nuestro coche?

Las conexiones a las redes móviles de un plan de datos cuenta con su propio número de serie. Cada teléfono cuenta con el suyo y la información de cuándo y dónde se conecta a Internet o a las redes de telefonía puede ser rastreada por los agentes de policía. 

Pero no solo los teléfonos se identifican con un IMEI. Los coches modernos cuentan también con uno si están conectados a la red móvil, ya que cuentan con el módem que garantiza dicha conexión. Hoy en día es habitual que un coche nuevo se encuentre con un plan de datos y una tarjeta SIM con una duración estipulada por contrato. La duración suele ser de años y, pasado el tiempo estipulado, el cliente decide si renueva o no el plan. 

Este plan de datos es el que permite, por ejemplo, utilizar el navegador del coche con indicaciones de tráfico en tiempo real. Y también es el que en un coche eléctrico nos permite conocer el índice de ocupación de los cargadores o manejar ciertas funciones del coche, como la climatización o la apertura de puertas, desde una aplicación del móvil. 

Igual que un teléfono móvil, estas conexiones recurrentes que hace un coche con una SIM activa dejan un rastro digital. Y ese rastro digital está asociado al IMEI con el que se identifica cada vehículo. El resultado es claro: a la policía le basta el funcionamiento de un coche equipado con este servicio para detectar por dónde se movió y a qué horas el vehículo. 

No hay que confundir este sistema con el servicio de seguridad eCall de nuestros coches. Desde 2018, todos los coches nuevos están obligados a venderse con el sistema eCall, un servicio que permite al conductor ponerse en contacto con los servicios de emergencia en caso de accidente. Este se activa automáticamente si se detecta un golpe pero también lo puede poner en marcha el propio conductor. En ese momento, se intenta establecer una llamada pero, haya o no cobertura, el coche también lanza una señal de geolocalización mediante el sistema europeo Galileo para que los servicios de emergencia puedan tener clara la ubicación en el menor tiempo posible. 

Este sistema, evidentemente, cuenta con su propio IMEI pero solo se activa cuando se pone en marcha el sistema, bien con una activación automática al detectar el accidente o una activación manual. Mientras tanto, el sistema se encuentra inactivo y por eso no se puede rastrear el coche. 

Además, la Unión Europea deja claro que los datos guardados lo hacen de forma temporal porque en la memoria «únicamente se permitirá conservar las tres últimas ubicaciones del vehículo en la medida estrictamente necesaria para determinar la ubicación actual del vehículo y la dirección del viaje en el momento del acontecimiento». 

La normativa también deja claro que la información sólo puede ser entregada a terceros previo consentimiento del interesado y que ninguna compañía puede tener acceso a los datos si no se produce ninguna llamada de emergencia. 

Por lo tanto, el IMEI al que se refieren los Mossos d’Esquadra hace referencia al módem del coche pero no podrían tener acceso al mismo si el coche no contara con un plan de datos añadido que sirve para poner en marcha los servicios digitales adicionales que ofrece cada marca. Solo podría haber tenido acceso al IMEI por medio del eCall si se hubiera producido un accidente o una llamada voluntaria pero no ha sido ese el caso. 

Foto | Mango y Branislav Rodman

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Cuando la policía investigó el crimen del fundador de Mango, un móvil había desaparecido. Entonces miraron al coche de su hijo

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Alberto de la Torre

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