En las últimas semanas, el término ‘hantavirus‘ está en boca de muchas personas, y no es para menos debido al gran brote que ha surgido en mitad del océano en un crucero de lujo. Conforme pasa el tiempo, son cada vez más los datos que tenemos encima de la mesa, ya que hemos pasado de tener la idea de estar ante un virus sin posibilidad de transmisión entre humanos a un escenario en el que esto es posible y ya se ha dado.
Lo que sabíamos. Cuando pensamos en el hantavirus, la epidemiología nos suele llevar a un escenario muy específico, como son zonas rurales con roedores infectados y humanos que enferman al inhalar partículas de sus excrementos. El ciclo suele terminar ahí, en un callejón sin salida evolutivo que no va más allá. Sin embargo, hay una excepción que es la variante Andes de este hantavirus, que cuenta con una alta letalidad y que circula principalmente en Sudamérica, siendo el único que puede transmitirse de persona a persona.
No es un fenómeno nuevo, pero su mecanismo de propagación, fuertemente ligado a eventos sociales y a los llamados «supercontagiadores«, lo convierte en un patógeno de especial vigilancia, tal y como han demostrado los grandes brotes recientes en Argentina y su impacto ahora en un crucero internacional con personas que no están ahora mismo bajo control debido a su gran periodo de incubación.
Su pasado. Para entender la magnitud del problema, hay que viajar en el tiempo y más concretamente a mediados de los 90 donde la comunidad médica creía que los hantavirus eran patógenos estrictamente zoonóticos, es decir, que se transmitían de animales a humanos. Pero en 1996, un brote en el sur de Argentina cambió los manuales de virología.
Aquí las publicaciones de la época dejaron claro que el brote de 1996 estaba pasando directamente entre humanos gracias a análisis moleculares que determinaron que los virus que estaban infectando a los pacientes eran bastante similares.
Un cumpleaños. En una simple reunión entre varias personas en noviembre de 2018 en Epuyén, se confirmó claramente que algo estaba pasando con este virus. Aquí tres personas sintomáticas que asistieron a un cumpleaños, un funeral y a la consulta del médico provocaron el contagio de 34 personas, de las cuales once acabaron muriendo debido a la clínica que presenta este virus tan agresiva.
Este caso marcó un gran precedente, al ser el ejemplo más claro que tenemos para ver el hantavirus Andes puede propagarse en entornos sociales sin que exista un contacto estrecho y continuado como se pensaba hasta hace relativamente poco. Pero lo más interesante es la posibilidad de que haya ‘supercontagiadores’ que son personas que pueden contagiar con una mayor facilidad a lo que están en su entorno y que ahora mismo puede ser la teoría más plausible que explique este contagio en el crucero.
Similares. Abdirahman KHALIF Mohamud, portavoz de la Organización Mundial de la Salud, ha sido el que ha mostrado las semejanzas que pueden existir entre este cumpleaños en Argentina en 2018 y el caso del crucero porque en ambos casos había una concentración de personas en un espacio cerrado.
La tranquilidad. En los casos que ahora mismo hay documentados, que no son muchos, se pudo ver que en el momento en que las autoridades sometieron al aislamiento de los casos confirmados, la transmisibilidad comenzó a bajar. Pero además, también se sabe que cuando un virus se transmite tres veces, ya no hay más contagio por este, por lo que su capacidad de expansión es más reducida, lo que es una buena noticia.
El problema es que todavía es mucha la información que está surgiendo al respecto, y aunque hay expertos que apuntan que no vamos a estar ante una gran pandemia como en el covid, el miedo está bastante presente todavía.
En Xataka | El hantavirus iba a llegar a Europa antes o después y, como siempre, nos ha pillado en fuera de juego
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La noticia
Creíamos que el hantavirus no saltaba entre humanos. Hasta que alguien fue a una fiesta de cumpleaños en Argentina
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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