Es interesante ver cómo florece la industria china de los videojuegos. Durante años, los juegos chinos que nos llegaban eran el punto fuerte de su mercado: los títulos para móviles. ‘Genshin Impact‘ es el mejor ejemplo de título que cogía un poco de muchos juegos occidentales y japoneses, los metía en una coctelera con sistemas gacha y a triunfar. Hoyoverse y Tencent se han consolidado como sinónimo de «juego chino», pero parece que se han cansado de ese molde y la industria está mirando otras inspiraciones.
La más obvia ha sido ‘Dark Souls‘, o los juegos ‘soulslike’, mejor dicho. Cuando la industria china se ha propuesto ver cómo dar el salto a consolas de sobremesa, la inspiración en los juegos de From Software ha sido más que obvia. Son títulos que cuentan con una dificultad alta, un sistema muy centrado en la técnica, en el parry y las esquivas y que mezclan de forma interesante tanto esa fórmula ‘Souls’ como una más tirando a los ‘Devil May Cry‘.
El ejemplo perfecto es ‘Black Myth: Wukong‘, pero tras él llegó ‘Wuchang: Fallen Feathers‘ y está al caer ‘Phantom Blade Zero‘. Aparte de aportar ideas interesantes, sirven como vehículo del folklore chino que es más bien desconocido en occidente. Y, tras esas influencias, llega el turno de explorar nuevos horizontes. De las historias basadas en dinastías del pasado y obras como ‘Viaje al Oeste’, pasamos a algo más terrenal y delicado, sobre todo si tenemos en cuenta la historia entre China y Japón.
Me refiero a ‘The Defiant’, un juego nos pone en la piel de un soldado del Ejército Unido Antijaponés del Noreste, mira directamente a ‘Battlefield’ y, aunque tiene cosas que pulir (y no pocas) aporta algo que es raro ver en un shooter actual: no eres un humano que va como un caza de combate por el campo de batalla.
Lo he jugado en la Gamescom 2026 y es… interesante.
Segunda Guerra Mundial contra los fascistas de otro frente… y en otros zapatos
Aunque en ‘Call of Duty 2‘ pudimos encarnar a un soldado soviético, algo a lo que nos han acostumbrado los shooters basados en la Segunda Guerra Mundial es a controlar a un británico o, sobre todo, a un estadounidense en el frente europeo y durante los compases finales del conflicto.
Hubo excepciones como en ‘Call of Duty World at War‘ en el frente japonés o en ‘Medal of Honor Pacific Assault‘ en el mismo escenario, pero lo más habitual es que sean estudios estadounidenses desarrollando juegos en los que los estadounidenses ganan la guerra combatiendo contra los nazis.
Junto a Italia, la otra fuerza de del Eje era el Imperio de Japón, y no sólo los estadounidenses tuvieron que entrar tras Pearl Harbour, sino que los chinos ya estaban ahí plantando cara en la segunda guerra sino-japonesa. No nos vamos a meter en historia, pero tras una serie de conflictos desde 1932, en julio de 1937 la guerra se convirtió en algo a gran escala que perduró hasta la rendición japonesa en septiembre de 1945 tras la masacre nuclear.
Durante esos años, Japón ocupó varios territorios del este y noreste de China, y el Ejército Unido Antijaponés del Noreste, al que pertenece nuestro protagonista, fue el que combatió en ese frente. Si me meto tanto en política es porque el juego no se corta un pelo (igual que ‘Call of Duty’ tampoco se corta) y en la página de Steam podemos leer que, como miembro del Destacamento del Canal, buscamos justicia y venganza rápida y directa ante los agresores que pisotean la nación.
Pero, lamentablemente, eso es algo que habrá que esperar a ver porque el juego nos lanza directamente a una colina nevada por la que tenemos que avanzar hasta que parece que nos abaten y vemos un grupo de enemigos rematando con las bayonetas a nuestros compañeros caídos. No he tenido posibilidad de ver nada de la historia ni de cómo se contará, ya que aunque los desarrolladores remarcan que será un juego para un jugador con fuerte narrativa, en la demo se concentraban en los tiros.
Tampoco sé si los escenarios serán más abiertos o destructibles, ya que lo que he jugado era de cartón piedra y extremadamente pasillero, pero dentro de lo que he podido apreciar, tengo que decir que hay ideas muy buenas y otras cosas que hay que pulir.
Dicen que será un juego con un narrativa muy potente, pero no pude ver nada de eso
Para empezar, la inteligencia artificial de los enemigos es extremadamente básica. En varios momentos de la demo llegamos a un punto, nos paramos porque empiezan a venir enemigos desde varios frentes y tenemos que acabar con todos. Estos enemigos no intentan flanquearnos, sino que se quedan parados en sus parapetos, asomándose de vez en cuando para recibir el disparo de rigor.
En otros momentos, sí intentan cargar hacia nosotros, pero llegan corriendo a nuestra posición, se paran y nos disparan. Sería más natural que nos atacaran con las bayonetas o algo así y no que nos dispararan a un metro de distancia, pero bueno. También hay elementos como el lanzamiento de granadas que no nos da el mejor feedback, lo que hace que resulte complicado saber dónde estamos tirando la granada, y que no nos podamos tumbar es… extraño.
Pero si te estoy hablando de él es porque me ha gustado cómo trata las armas. Tanto el sonido como el cuerpo de los objetos tiene peso y contundencia. Esto es algo que no es común ver en un shooter, donde las armas se sienten más ligeras y con un comportamiento extraño. Si has jugado a ‘Killzone 2‘, esa sensación de pesadez es a la que me recuerda este título chino.
Pero luego está la recarga. Como tantos y tantos jugadores, cada vez que disparo dos balas, tengo que recargar. Es instintivo, pero el problema es que me han matado varias veces en una demo realmente corta porque debes cambiar el chip: las armas no se recargan rápido.
En una ametralladora, hay que cambiar un cargador enorme, en un rifle debes tirar del cerrojo tras cada disparo y algunos semiautomáticos se cargan con cepillo y otros metiendo las balas de manera individual. Esto es algo que lleva tiempo y es una pausa que ‘The Defiant’ se toma para dar algo de realismo e inmersión al juego.
Las granadas de este juego, que ya he comentado que no me gusta cómo se lanzan, se golpean antes del lanzamiento para activar la espoleta de impacto. Es un diseño más japonés que chino, que sobre todo usaban granadas de temporizador, pero al final es una animación interesante que no se suele ver en videojuegos.
Esa pesadez a la hora tanto de usar las armas como de recargarlas le da un toque especial y una pausa que no tenemos en shooters occidentales. Es curioso, me interesa mucho ver cómo van a tratar la historia desde el punto de vista chino, y ya digo que tiene buenas ideas.
Pero también que le faltan un par de patatas para el kilo porque no es sólo la IA, sino unos impactos de bala en los enemigos que no se sentirían si no tuviésemos el marcador en pantalla y un sistema de coberturas que intenta hacer cosas (asomarnos a través de un parapeto, por ejemplo), pero que luego no me permite tumbarme para evitar un poco más el peligro.
Probar un juego en un estado anticipado siempre es complicado porque nunca sabes de cuándo es la versión o qué han añadido. Además, no pude hablar con algún desarrollador, pero aunque se le ven pronto las costuras, es interesante lo que China está haciendo en materia de videojuegos, usándolos como vehículo cultural y, con títulos como ‘The Defiant’, dando su versión de la historia.
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La noticia
China se ha cansado de copiar a ‘Dark Souls’. Ahora van a por ‘Battlefield’ y tienen cosas interesantes que contar
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Xataka
por
Alejandro Alcolea
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