Xataka – China no quería quedarse fuera de la mayor carrera energética del siglo: su respuesta se llama Zhuri y ya funciona

Estados Unidos lleva años trabajando en métodos para obtener energía solar directamente del espacio. La conocida como energía solar espacial se muestra como una mejora de las plantas solares convencionales que tenemos aquí en la Tierra. La densidad de energía solar en órbita es seis veces mayor que en la Tierra y se elimina el problema de las interferencias del clima. No obstante, es cierto que hay bastantes escollos tecnológicos que deben resolverse. 

Aunque Europa, Reino Unido y Japón ya han hecho algunas propuestas, Estados Unidos tiene una actividad muy destacada en torno a la puesta en marcha de este tipo de proyectos. Por eso, era de esperar que tarde o temprano se sumase China, el eterno rival espacial del país norteamericano. Tras presentar varias propuestas de proyecto, finalmente se ha seleccionado Zhuri, con el que la Universidad de Xidian ya ha empezado a trabajar.

De la órbita geoestacionaria a tus dispositivos eléctricos. El mecanismo de Zhuri, que significa “perseguir el Sol” en chino, consta de varios pasos. En primer lugar, se usa un espejo en forma de cúpula de 4,8 metros suspendido en una torre de 75 metros, que se encarga de concentrar la luz solar en una serie de paneles, similares a los que se usan en la Tierra. Esta luz solar se emplea para obtener electricidad, que no puede transmitirse directamente en el espacio, por lo que después se convierte en microondas, que sí pueden viajar más eficientemente. Estas, a continuación, pasan a una antena rectificadora, conocida como rectenna, cuyo papel es volver a transformar esas microondas en electricidad de corriente continua. Esa es la electricidad que llega a la Tierra. 

Otros dispositivos. Además de los espejos mencionados, también se han probado lentes de Fresnel de 2 a 7 metros de ancho, pues son capaces de enfocar la luz aún más eficientemente, con menos gasto de materiales. Incluso incluyen líquidos refrigerantes que ayudan a gestionar el calor solar, evitando algunos de los inconvenientes que este podría acarrear.

Las primeras pruebas han sido un éxito. En las primeras pruebas, los científicos de la Universidad de Xidian han obtenido energía en el orden de kilovatios, por lo que de momento están siendo resultados muy positivos.

No están solos. En Estados Unidos hay varios proyectos dirigidos a obtener energía solar directamente del espacio. Por ejemplo, Caltech lleva desde 2013 investigando en esta área y ya realizó algunos experimentos en órbita en 2023. También algunas empresas privadas, como Meta, planean alimentar sus centros de datos con energía solar espacial para 2030. Y, por supuesto, el gobierno de Estados Unidos no podía faltar. El proyecto ARACHNE, de la Fuerza Aérea, se basa precisamente en este mismo fin.

Por otro lado, en Europa la ESA tiene el proyecto Solaris y Reino Unido el Space Solar. Ambos cuentan con empezar a operar en 2030. Y sobre todo destaca Japón, que lleva décadas investigando en esta área y fue uno de los primeros países en hacer pruebas de transmisión inalámbrica de energía. 

No se debe confundir con Reflect Orbital. Estados Unidos tiene otros proyectos similares, como Reflect Orbital, pero no se deben confundir, pues son mucho más polémicos. Con ellos lo que llega a la Tierra no es la energía eléctrica, como con todo lo que hemos mencionado hasta ahora, sino la propia luz solar, que se “exprime” incluso durante la noche. El objetivo de ambos tipos de proyecto es parecido, pero los medios son muy diferentes.

Ojo con los desafíos. Todos los países que han intentado obtener energía solar espacial se han encontrado los mismos desafíos. Por ejemplo, destacan los problemas a la hora de abordar la facilidad de despliegue de estructuras plegables o autoensamblables, lograr una puntería precisa por microondas y garantizar la seguridad de los haces, tanto para el medioambiente como para las aeronaves que crucen la zona en la que se está obteniendo esta energía eléctrica. 

Para solucionar algunos de estos hándicaps, China utiliza unidades modulares que vuelan en formación en lugar de una sola estructura masiva, de modo que se mejora la resistencia y se facilita su mantenimiento.  

Objetivos a corto plazo. Lógicamente, el objetivo final de este tipo de proyectos es llevar energía solar a cualquier parte de la Tierra. Sin embargo, de momento, se quiere ir paso a paso y lograr pequeños retos previos, como la carga inalámbrica de satélites en órbita o el abastecimiento de bases lunares en órbita o en la superficie lunar. 

Imagen | NASA

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China no quería quedarse fuera de la mayor carrera energética del siglo: su respuesta se llama Zhuri y ya funciona

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Azucena Martín

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