Xataka – China ha cerrado el grifo del itrio: EEUU no tiene alternativas para sus turbinas de gas

Cuando Donald Trump y Xi Jinping se reunieron el mes pasado, la Casa Blanca anunció que China se comprometía a revisar las restricciones que había impuesto sobre las exportaciones de tierras raras. El primer elemento de esa lista era una elección inusual: el itrio. Ni el neodimio ni el disprosio (los protagonistas habituales del debate sobre imanes permanentes); una tierra rara que hasta hace poco apenas aparecía en los informes de riesgo en materia geopolítica.

Esta sorpresa tiene una explicación. El foco de la dependencia de Occidente frente a China en el terreno de las tierras raras se ha concentrado durante años en los imanes permanentes para vehículos eléctricos, aerogeneradores y sistemas de defensa. El itrio opera en un segmento distinto. Y es que es el componente esencial de los revestimientos de barrera térmica que protegen las palas de las turbinas de gas y los motores de reacción. Sin ese revestimiento, esas palas se fundirían.

EEUU depende casi al 100% de las importaciones de itrio, y casi todas proceden de China. A pesar de las conversaciones que han mantenido estos dos países, los datos de comercio exterior confirman que el compromiso de Xi Jinping no se ha transformado en un flujo real. Las exportaciones chinas de óxido de itrio colapsaron tras los controles de abril de 2025; se reanudaron con cuentagotas a partir de octubre; registraron un pico puntual en marzo de 2026, y, en mayo, China no exportó itrio a EEUU. Ni un solo gramo.

Una vulnerabilidad sin sustituto

GE Vernova, uno de los mayores fabricantes de turbinas de gas del mundo, depende del revestimiento de itrio para que sus máquinas funcionen. Lo mismo ocurre con los fabricantes de motores de reacción. A diferencia del neodimio, que se extrae y se refina en Australia, Canadá o Europa, el itrio carece de una cadena de suministro alternativa consolidada fuera de China. Por este motivo la dependencia de Occidente es estructural, y no coyuntural.

El problema se agravó debido al momento en el que se produjo el embargo. Los controles de abril de 2025 coincidieron con el boom de los centros de datos de inteligencia artificial (IA) en EEUU. El banco de inversión Goldman Sachs estima que la demanda energética de los centros de datos se duplicará antes de 2027, y buena parte procederá de las turbinas de gas. En este escenario China no solo restringió el acceso a un material crítico para la industria de defensa: lo hizo justo cuando la infraestructura que alimenta la carrera de la IA empezaba a escalar.

El Ministerio de Comercio chino no solo mantiene los controles, sino que los está endureciendo

Más de un año después del embargo, el Ministerio de Comercio chino no solo mantiene los controles, sino que los está endureciendo. Pekín ha puesto en marcha medidas para bloquear el redireccionamiento de tierras raras a través de terceros países, el mecanismo al que habían recurrido algunas empresas occidentales para sortear las restricciones. La ventana que quedaba se está cerrando.

La lección que nos deja el itrio trasciende a este elemento químico. Y es que las vulnerabilidades más peligrosas en la cadena de suministro de tecnología crítica no siempre son las más visibles. En este contexto el neodimio acaparó la atención, y el itrio pasó desapercibido hasta que dejó de llegar a Occidente. Después, la reunión de Donald Trump y Xi Jinping acaparó los titulares. Pero lo importante es que los datos de mayo generan dudas. Muchísimas dudas.

Imagen | Kian Turbo Tec

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Laura López

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