Xataka – Bill Gates, fundador de Microsoft: «Consiste en contratar al robot, despedir al humano y no mirar atrás»

Este verano Bill Gates vaticinó algo: la adopción de la IA en el mercado laboral va a ser algo «muy turbulento» para lo que no estamos preparados. El cofundador de Microsoft se ha mostrado proclive a que se ponga impuestos a la IA porque si los empleadores pagan impuestos sobre la nómina de las personas que contratan, por qué no hacer lo mismo con los tokens de la IA y los robots que usas en tu proceso productivo. 

De hecho, la realidad es justo la opuesta: si adquieres un robot, puedes desgravarte el gasto. Pues bien, han entrevistado al filántropo y multimillonario en The Observer y ha vuelto a poner el foco en lo que él cree que es el problema: los incentivos empresariales. Y ha vuelto a insistir: el sistema premia la sustitución de personas por máquinas.

Qué fácil es reemplazar trabajos (humanos). Bill Gates describe la IA como un evento evolutivo que deja al humano en un segundo plano, ya que ya no seremos lo más inteligente del planeta. Y esto trasciende de lo tecnológico a lo político: quién va a pagar la transición. Lo que Gates adelanta suena desolador: el reemplazo de casi todas las habilidades laborales por parte de la inteligencia artificial. Primero las de invención y trabajos de oficina y después, gracias a los robots humanoides, a los oficios.

Ante esa realidad, Bill Gates explica que tal y como están diseñados los incentivos laborales (en su opinión, mal), la lógica dominante «consiste en contratar al robot, despedir al humano y no mirar atrás». Por eso sostiene que los ingresos públicos caerán aunque la prosperidad (a nivel macro, otra cosa serán los hogares de esas personas sin trabajo) mejore. Y eso sin hablar de los riesgos de ese avance de la IA: en su hoja negra de posibilidades está el bioterrorismo y los ciberataques como amenaza inmediata y, a finales de los años 20, que la IA opere fuera de control humano y haya que ponerse serios con el alineamiento.

El plan de Gates para mitigarlo. El cofundador de Microsoft ha vuelto a insistir en gravar el uso de la IA y sugiere un «impuesto de tokens». Su razonamiento es que los ingresos públicos con los que se financia la red de seguridad (las prestaciones) se reducirán durante la transición, aunque la prosperidad general mejore. Así que los gobiernos necesitarán nuevas fuentes para pagar a quienes se queden sin empleo, la educación futura y la reconversión profesional.

Asimismo, defiende que los multimillonarios paguen más y hace una confesión: él habría aceptado pagar algo más del doble de lo que ha pagado. Según el Observer, ha abonado unos 14.000 millones de dólares en impuestos a lo largo de su vida y habría estado dispuesto a pagar 40.000 millones. Por eso pide a los gobiernos que encuentren la forma de gravar a las grandes fortunas de un modo que se perciba como justo, aunque advierte de que eso no resuelve el desfase entre gasto público y recaudación en muchos países ricos. En cuanto a las eventuales amenazas de una IA superdesarrollada, pide que EEUU y China cooperen para tratar de evitar estos riesgos, que directamente llama «reto para la humanidad».

Por qué importa. Si todas y cada una de las empresas ganan (en términos económicos) sustituyendo personas, el resultado colectivo puede ser un desastre aunque desde la lógica de la gestión empresarial sea una buena idea. De ahí que Gates proponga medidas que afectan a toda la sociedad. De hecho, ya hay señales: la inteligencia artificial está frenando el acceso laboral a los junior. Este estudio de Stanford evidencia que los jóvenes de 22 a 25 años en profesiones muy expuestas a la IA tienen un 19% menos de empleo de lo esperado.

Microsoft es el mejor peor ejemplo. Menuda cruel ironía que pocos días después de que, pese estar en su mejor momento económico, Microsoft haya dejado entrever que le sobran unas 60.000 trabajadores, el 27% de su plantilla, de sus oficinas de Estados Unidos, Canadá, India y Reino Unido y que afecta a personal de nivel 70 o inferior, así que les ha propuesto un plan de salidas voluntarias. Y ojo, porque no ha sido la primera del año: ya en abril lanzó un programa de jubilación voluntaria para unos 8.750 empleados elegibles en EEUU, y en julio comunicó casi 5.000 despidos, como recoge Reuters. 

Tampoco es nuevo: en mayo de 2025 despedía a unos 6.000 trabajadores, aproximadamente el 3% de su plantilla global, alegando «cambios en la organización para posicionar mejor a la empresa en un mercado dinámico», y en julio de 2025 se despedía de otros 9.000 empleados. Mientras tanto, la compañía invierte a lo grande en IA: solo en el último trimestre fiscal ha destinado 41.000 millones de dólares a inversión de capital. Puede que Bill Gates cofundara Microsoft, pero desde luego que en esta transición al futuro mercado laboral de la IA, creador y empresa actual tienen posturas diametralmente opuestas.

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Bill Gates, fundador de Microsoft: «Consiste en contratar al robot, despedir al humano y no mirar atrás»

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Eva R. de Luis

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