Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Razer Kiyo V2 Pro, análisis: la webcam que quiere jubilar a las cámaras profesionales con su sensor Sony

La calidad de imagen se ha convertido en uno de los puntos más importantes para streamers y creadores de contenido, pero todavía hay bastante distancia entre lo que puede ofrecer una webcam convencional y una cámara dedicada. Razer quiere reducir esa diferencia con la nueva Razer Kiyo V2 Pro, su webcam más avanzada hasta la fecha, equipada con un sensor Sony STARVIS 2 y capaz de capturar vídeo en 4K a 60 FPS.

No estamos precisamente ante una webcam pensada únicamente para conectarnos a una reunión de Teams de vez en cuando. Razer ha diseñado la Kiyo V2 Pro pensando especialmente en streaming, creación de contenido y grabación de vídeo, y eso se nota tanto en sus especificaciones como en las posibilidades de configuración que ofrece.

El salto más importante lo encontramos en el sensor. Razer ha utilizado un Sony STARVIS 2 de 8,3 megapíxeles, acompañado de una óptica con apertura f/1.9, una combinación con la que busca mejorar no solo la definición, sino también el comportamiento de la cámara cuando la iluminación empieza a complicarse. Además, puede grabar a 60 FPS incluso utilizando su resolución 4K, algo especialmente interesante si queremos una imagen más fluida o si hay bastante movimiento delante de la cámara.

Pero el hardware es solo una parte de lo que propone esta webcam. La Kiyo V2 Pro incorpora funciones de reencuadre mediante IA, mejora automática de imagen y una cantidad considerable de controles manuales desde Razer Synapse. Podemos dejar que la propia cámara se encargue prácticamente de todo o, por el contrario, ajustar parámetros como exposición, ISO, velocidad de obturación, balance de blancos o ganancia.

Pero mejor vamos a verla en detalle.

Características y especificaciones

CaracterísticaDetalle

ModeloRazer Kiyo V2 Pro

SensorSony STARVIS 2

Tamaño del sensor1/1,8 pulgadas

Resolución del sensor8,3 MP

Resolución máxima3840 x 2160 a 60 FPS

4K60 / 30 FPS

1440p60 / 30 FPS

1080p60 / 30 / 24 FPS

720p60 / 30 FPS

Campo de visión86º

Aperturaf/1.9

Distancia focal4,8 mm (equivalente a 24 mm en formato completo)

EnfoqueAutomático / manual

HDRSí, hasta 30 FPS

Formatos de vídeoMJPEG / H.264 / NV12

FotografíaHasta 8,3 MP (3840 x 2160)

LenteCompuesto de vidrio

Obturador de privacidadSí, integrado

MontajeSoporte en L orientable + rosca de 1/4″

ConexiónUSB-C a USB-C

InterfazUSB 3.0

SoftwareRazer Synapse

Dimensiones84,3 x 81 x 132 mm

Peso380 g

Precio319,99 euros

Razer lleva ya unos cuantos años intentando hacerse un hueco en el mercado de las webcams, pero con esta Kiyo V2 Pro ha subido bastante el listón. No solo porque alcance resolución 4K, algo que a estas alturas tampoco resulta especialmente raro, sino porque es capaz de hacerlo manteniendo los 60 fotogramas por segundo. Y eso ya reduce bastante la lista de modelos con los que podemos compararla.

El responsable de ello es un Sony STARVIS 2 de 8,3 megapíxeles y 1/1,8 pulgadas, acompañado por una óptica con apertura f/1.9. La resolución nativa del sensor es suficiente para obtener una imagen 3840 x 2160 y, según la configuración que utilicemos, podremos trabajar en 4K a 60 o 30 FPS, 1440p a 60 o 30 FPS, 1080p a 60, 30 o 24 FPS y 720p a 60 o 30 FPS.

Esto nos deja bastante libertad a la hora de utilizarla. Para grabar contenido podemos tirar directamente del 4K, mientras que para un streaming donde la webcam vaya a terminar ocupando una pequeña parte de la pantalla probablemente tenga bastante más sentido bajar a 1080p y mantener los 60 FPS. En cualquier caso, disponer de un 4K/60 nativo también da bastante margen para recortar y reencuadrar la imagen, algo que Razer aprovecha precisamente para algunas de las funciones inteligentes de esta cámara.

La óptica ofrece un campo de visión máximo de 86 grados, suficientemente amplio como para sacar algo más que nuestra cara y parte de los hombros. Podemos enseñar buena parte del escritorio, utilizarla con varias personas delante o abrir el plano para una presentación. Razer asegura además que ha trabajado para reducir la pérdida de nitidez y la distorsión en los extremos del encuadre, algo que comprobaremos más adelante con la cámara funcionando.

También podemos trabajar con enfoque automático o manual, una opción que tiene bastante sentido en una webcam de este nivel. Si siempre estamos sentados aproximadamente a la misma distancia, podemos fijar el enfoque y olvidarnos de posibles cambios durante una grabación. Si necesitamos movernos, enseñar objetos a cámara o variar continuamente la distancia, dejamos que se encargue el autofocus. La distancia focal es de 4,8 mm, equivalente según Razer a unos 24 mm en formato completo.

Otro punto importante es el HDR, aunque aquí tenemos la primera limitación que conviene conocer: funciona a un máximo de 30 FPS. Por tanto, no podremos tener simultáneamente 4K, 60 FPS y HDR. Tendremos que elegir entre la máxima fluidez o aprovechar el mayor rango dinámico, algo que dependerá bastante del tipo de contenido que estemos grabando y, sobre todo, de nuestra iluminación.

Razer pone bastante énfasis precisamente en el comportamiento de la Kiyo V2 Pro cuando la iluminación no es perfecta. El sensor STARVIS 2 está acompañado por un sistema de mejora automática que puede ajustar exposición, balance de blancos y reducción de ruido con un solo clic. No sustituye a tener una buena iluminación, por supuesto, pero puede venir muy bien si utilizamos la webcam en diferentes habitaciones o simplemente no queremos perder tiempo ajustándola cada vez que cambia la luz.

Y si queremos hacer justo lo contrario y tocarlo absolutamente todo, también podemos. Desde Razer Synapse tenemos acceso a ajustes manuales como ISO, velocidad de obturación, exposición, ganancia o balance de blancos. Es posiblemente una de las diferencias más claras entre esta webcam y un modelo pensado simplemente para videollamadas: podemos dejar todos los parámetros en automático y olvidarnos de ellos, pero también tenemos margen para preparar un perfil mucho más afinado cuando disponemos de una iluminación fija y queremos que la imagen sea siempre la misma. Más adelante dedicaremos un apartado completo a Synapse para ver hasta dónde podemos llegar con ella.

La IA también tiene bastante protagonismo, aunque en este caso no estamos hablando de filtros ni de generación de imagen. La Kiyo V2 Pro puede detectar nuestro rostro y mantenernos dentro del encuadre mediante movimientos digitales de paneo, inclinación y zoom. La cámara no se mueve físicamente; aprovecha la resolución del sensor para modificar el plano conforme nos desplazamos.

Esto puede ser útil si solemos movernos bastante mientras hablamos, hacemos una presentación o simplemente queremos utilizar un encuadre algo más dinámico sin estar corrigiendo continuamente la posición de la webcam. Eso sí, aquí las especificaciones sirven de poco: tendremos que probar qué tal sigue el rostro, cuánto tarda en reaccionar y si el movimiento resulta suficientemente suave como para utilizarlo durante un directo.

En cuanto al vídeo, la Kiyo V2 Pro soporta MJPEG y H.264 hasta 4K y 60 FPS, además de NV12. En la documentación que nos ha proporcionado Razer, el soporte NV12 a 4K/30 todavía aparece marcado como pendiente de confirmación, así que preferimos dejarlo señalado antes que dar por definitiva una característica que la propia marca todavía mantiene como TBC.

Razer también habla de captura de vídeo sin comprimir, especialmente orientada a quienes quieran utilizar el material posteriormente para edición. La idea es evitar perder información durante la captura y partir de una señal con la mayor calidad posible antes de pasar por el proceso de edición y codificación final.

En el apartado físico encontramos un detalle que debería ser obligatorio en cualquier webcam actual: un obturador de privacidad integrado. En lugar de recurrir a una tapa de plástico independiente, Razer ha colocado el cierre en el propio frontal. Solo tenemos que girarlo para cubrir físicamente la lente, de manera que tampoco hay ninguna pieza que podamos terminar perdiendo por el escritorio.

El soporte permite colocarla directamente sobre el monitor y ajustar tanto la inclinación como el giro. Además, incorpora una rosca estándar de 1/4 de pulgada, de manera que también podemos montarla sobre un trípode o un brazo independiente si queremos colocarla a otra altura o separarla de la pantalla.

La conexión se realiza mediante USB-C a USB-C y requiere USB 3.0, algo bastante lógico si tenemos en cuenta que estamos moviendo vídeo 4K a 60 FPS. La webcam mide 84,3 x 81 x 132 mm y pesa unos 380 gramos, así que tampoco estamos ante uno de esos modelos diminutos que prácticamente desaparecen sobre el marco del monitor.

Como podemos ver, la nueva Kiyo V2 Pro cuenta con prácticamente todo lo que podemos pedir actualmente a una webcam: 4K/60 FPS, un sensor Sony STARVIS 2 relativamente grande, HDR, controles manuales, seguimiento mediante IA y bastantes posibilidades de configuración. También tenemos un precio acorde con todo ello, porque los 319,99 euros que cuesta la Kiyo V2 Pro la colocan directamente en territorio premium. Y precisamente por eso no nos vamos a conformar con que simplemente se vea bien: cuando lleguemos a las pruebas tendremos que comprobar si realmente existe una diferencia suficiente como para justificar lo que cuesta.

Análisis externo de la Razer Kiyo V2 Pro

La Razer Kiyo V2 Pro viene en una caja bastante más grande de lo que cabría esperar para una webcam, aunque Razer mantiene la estética habitual de sus periféricos: negro en el frontal, verde en los laterales y una fotografía del producto ocupando prácticamente todo el protagonismo. En la propia caja ya aparecen las dos características que la marca quiere destacar por encima del resto, el 4K a 60 FPS y el sensor Sony STARVIS 2.

Al abrirla entendemos mejor el tamaño del embalaje. La webcam viene colocada en la parte superior y perfectamente encajada, con el soporte ya montado, mientras que el resto de accesorios se encuentran debajo.

La Razer Kiyo V2 Pro presentada en el interior de su embalaje original, protegida por espuma de alta densidad. Foto: HardZone.es

No hay demasiadas cosas porque tampoco las necesita: además de la Kiyo V2 Pro encontramos la documentación habitual, unas pegatinas de Razer y el cable USB.

Contenido adicional de la Razer Kiyo V2 Pro, que incluye el manual de instrucciones, pegatinas de la marca y el cable de conexión trenzado. Foto: HardZone.es

Este último merece que nos detengamos un momento. Es un cable USB-C a USB-C, tal y como indica Razer en sus especificaciones, y está recubierto de tela trenzada. Además de darle un acabado bastante mejor que el típico cable de goma, parece suficientemente grueso y resistente como para dejarlo instalado de manera permanente detrás del monitor. La conexión utiliza USB 3.0, algo necesario teniendo en cuenta la cantidad de información que tiene que mover la cámara cuando trabajamos a 4K y 60 FPS.

Una vez fuera de la caja, la primera impresión que nos deja la Kiyo V2 Pro es que estamos ante una webcam bastante grande. No tiene nada que ver con esos pequeños modelos que apenas sobresalen del marco superior del monitor. Sus 84,3 x 81 x 132 mm y, sobre todo, sus 380 gramos de peso se notan nada más cogerla.

La Razer Kiyo V2 Pro presenta una lente circular de gran apertura sobre un cuerpo rectangular compacto. Foto: HardZone.es

El diseño tampoco intenta disimular demasiado lo que Razer ha querido hacer con ella. Tenemos un cuerpo rectangular negro con la óptica situada justo en el centro, pero el objetivo sobresale bastante y tiene un diseño que recuerda más al frontal de una cámara que al de una webcam tradicional. De hecho, si la miramos de frente, la lente se lleva prácticamente toda nuestra atención.

Detalle de la óptica de la Razer Kiyo V2 Pro, que muestra las especificaciones de resolución 4K a 60 FPS y su apertura focal f/1.9. Foto: HardZone.es

Alrededor del objetivo encontramos un aro texturizado bastante grande, con varias inscripciones que nos recuerdan algunas de sus características, entre ellas la apertura f/1.9 y el vídeo 4K 60 FPS Ultra HD. En el centro queda la óptica que da servicio al sensor Sony STARVIS 2 de 8,3 MP. El conjunto resulta bastante sobrio para tratarse de un producto de Razer: no tenemos iluminación RGB ni elementos especialmente llamativos, más allá del nombre de la marca integrado discretamente en el frontal.

Detalle del objetivo gran angular de la Razer Kiyo V2 Pro, donde se aprecian las especificaciones de resolución 4K y apertura f/1.9 inscritas en el anillo frontal. Foto: HardZone.es

Y creemos que es un acierto. Estamos hablando de una webcam de más de 300 euros dirigida principalmente a streaming y creación de contenido, así que aquí tiene bastante más sentido un diseño de aspecto profesional que llenar el cuerpo de luces.

En uno de los extremos frontales encontramos además un pequeño punto que pasa bastante desapercibido. El diseño general es muy limpio y prácticamente toda la electrónica queda escondida dentro del cuerpo rectangular.

Uno de los detalles que más nos ha gustado está precisamente delante de la lente. El gran aro exterior no está ahí únicamente por estética: podemos girarlo para cerrar físicamente el obturador de privacidad. Al hacerlo, varias palas se desplazan sobre el objetivo hasta taparlo por completo, con un funcionamiento parecido al diafragma de una cámara.

Vista frontal de la Razer Kiyo V2 Pro, donde se observa la óptica gran angular con apertura f/1.9 y capacidad de grabación 4K a 60 FPS. Foto: HardZone.es

Es una solución bastante mejor resuelta que la típica pestaña de plástico que encontramos en muchas webcams. No tenemos ninguna pieza que quitar, ni una tapa que pueda terminar perdida en un cajón, y de un vistazo sabemos perfectamente si la cámara está abierta o cerrada.

Si le damos la vuelta, el diseño cambia por completo. Buena parte de la trasera está cubierta por una gran rejilla de ventilación formada por multitud de pequeñas aberturas. Teniendo en cuenta el sensor, el procesamiento de imagen y la captura continua a 4K/60 FPS, es lógico que Razer haya prestado bastante atención a evacuar el calor del interior.

Detalle de la zona trasera de la Razer Kiyo V2 Pro, mostrando el puerto USB-C centrado y el sistema de anclaje a la base. Foto: HardZone.es

En esta zona encontramos también la etiqueta con las certificaciones correspondientes y, justo en el centro, el conector USB-C. Nos gusta que Razer haya utilizado un cable desmontable en lugar de integrarlo directamente en la cámara. Si tenemos que pasar el cable por detrás del escritorio resulta mucho más cómodo y, sobre todo, una avería en el cable no convierte una webcam de 319,99 euros en un pisapapeles.

Detalle de la parte posterior de la Razer Kiyo V2 Pro, mostrando el puerto USB tipo C central y las certificaciones técnicas del dispositivo. Foto: HardZone.es

El otro elemento importante de la parte trasera es el soporte. Viene integrado de fábrica y utiliza varias articulaciones para permitirnos adaptar la posición de la cámara al monitor. Podemos variar bastante el ángulo, tanto para adaptarnos al grosor de la pantalla como para orientar posteriormente la cámara hacia nuestra posición.

Detalle del brazo plegable y el sistema de sujeción de la Razer Kiyo V2 Pro, diseñado para ajustarse a diferentes monitores o superficies. Foto: HardZone.es

La base que descansa sobre el monitor tiene una superficie amplia, algo especialmente importante teniendo en cuenta los 380 gramos que pesa el conjunto. En nuestras fotografías se aprecia además que el sistema puede plegarse prácticamente sobre sí mismo cuando no lo utilizamos.

Pero no estamos obligados a colocarla encima del monitor. En la parte inferior tenemos una rosca estándar de 1/4 de pulgada, de manera que podemos montar la Kiyo V2 Pro sobre un trípode, un brazo articulado o prácticamente cualquier soporte fotográfico compatible.

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