En los últimos años, el hardware de PC parecía haberse quedado bastante encasillado en una estética muy reconocible, de aluminio, negro mate y RGB por todas partes. Todo muy “gaming”, muy llamativo y, al final, bastante repetido. Pero poco a poco están empezando a aparecer productos que se quieren desmarcar de lo mismo de siempre, buscando un público diferente.
Uno de los ejemplos más recientes es el lanzamiento de los teclados Keychron K2 HE All-Wood Special Edition que apuestan directamente por carcasas de madera real. Y es que, más allá del tipo de material, su idea es no parecerse a todo lo que está saliendo en los últimos meses.
Nueva moda: ¿periféricos de madera?
No es la primera vez que vemos madera en el mundo del hardware, pero sí parece que está dejando de ser algo anecdótico. Antes era cosa de mods, proyectos custom o teclados hechos por entusiastas. Ahora, sin embargo, empiezan a ser las propias marcas las que la integran en sus productos, intentando darle un giro a la moda actual. Ahí encajan no solo los nuevos teclados de Keychron, como ya vimos, sino también algunas propuestas de otras marcas con acabados en madera. Incluso marcas más grandes como Corsair han explorado este tipo de estética en ciertos productos o ediciones especiales.
Lo interesante no es solo que haya productos con madera, sino que estén saliendo de forma simultánea en varias marcas. Eso suele ser señal de que hay algo más que una curiosidad puntual, como es el caso de Yunzii y sus Wood 68 y Wood 84.
Durante mucho tiempo, el diseño del hardware ha estado muy ligado a una idea bastante clara: parecer potente. De ahí los diseños agresivos, las luces RGB y las formas angulosas. Era una estética pensada para el “gaming” en su versión más evidente.
La madera rompe con todo eso. Es un material que no intenta destacar, sino integrarse. Y eso cambia completamente la sensación del producto. Un teclado de madera no parece una máquina, sino un objeto más cercano al mobiliario o al diseño de interiores.
Teclado de madera de la marca Yunzii.
Esto tiene sentido si miramos cómo usamos hoy el PC. Ya no es solo una torre escondida bajo la mesa en una habitación dedicada. Muchas veces está en salones, escritorios compartidos o espacios donde el diseño importa tanto como el rendimiento.

