La tecnología de los SSD ha estado evolucionando a un ritmo espectacular en los últimos años. Hemos pasado de unidades SATA de 500 MB/s a modelos PCIe 5.0 que rozan los 15 GB/s, a la vez que la capacidad máxima ha crecido hasta unos niveles que hace años parecían impensables. Sin embargo, el rendimiento de un SSD no depende solo de su interfaz o controladora, sino que la memoria NAND que almacena los datos es su auténtico corazón. Y ahí KIOXIA, con sus chips BiCS Flash de 10ª generación, tiene mucho que decir.
Y es que el fabricante ha anunciado, que ya ha empezado a enviar muestras de su memoria BiCS Flash de última generación a sus socios. Aunque este movimiento, por ahora, está dirigido solo a fabricantes, supone el comienzo del camino hacia una nueva generación de SSD que promete mejorar tanto el rendimiento como la eficiencia y la capacidad de almacenamiento, algo que sí nos interesa a los usuarios. Os lo explicamos.
¿Qué supone la memoria BiCS Flash de KIOXIA para los usuarios?
La llegada de una nueva generación de memoria NAND no implica que de un día para otro vayan a aparecer SSD más rápidos en las tiendas. El desarrollo de nuevas unidades requiere meses de trabajo, pruebas y certificaciones, pero sí que permite anticipar hacia dónde se va a dirigir el mercado del almacenamiento.
Hoja de ruta de la tecnología BiCS Flash. Fuente: KIOXIA.
La mayor densidad en los chips de almacenamiento facilita que pronto podamos ver SSD con capacidades cada vez más elevadas sin necesidad de hacerlos más grandes. Esto se traduce en unidades de 8, 16 e incluso más Terabytes que resulten viables para el mercado de consumo. Al mismo tiempo, las mejoras en eficiencia energética son especialmente interesantes, porque un menor consumo implica menos calor generado y menor consumo de batería, algo que beneficia especialmente a los SSD para ordenadores portátiles.
También cabe esperar avances en el rendimiento; aunque la interfaz PCIe ya ofrece un ancho de banda enorme, la velocidad real de un SSD depende de que todas sus partes sean capaces de aprovecharlo. Una memoria NAND más rápida permite reducir cuellos de botella en la controladora y facilita el desarrollo de futuras unidades capaces de exprimir todavía más las próximas generaciones de controladoras.

