Cuando jugamos a un título, podemos ver extensiones de mapas diferentes. Todo el mundo habla sobre si el nuevo GTA es mucho mayor que el anterior, o sobre las horas de juego que tenemos según sus dimensiones, pero, no es nada si lo comparamos con otros.
Y es que hay verdaderas locuras cuando hablamos de mapas grandes, pese a que ahora no nos vengan a la cabeza. Por eso, hoy, haremos un repaso de los más extensos que existen, viendo cuánto tardaríamos en recorrerlos si lo hiciésemos andando, por ejemplo.
Minecraft
Puede que Minecraft no sea el primer juego que nos venga a la cabeza cuando pensamos en mapas gigantescos, pero lo cierto es que es una auténtica barbaridad. Su mundo puede alcanzar una extensión teórica de unos 4.096 millones de kilómetros cuadrados. Para hacernos una idea, estamos hablando de una superficie muchísimo mayor que la de cualquier país.
¿Y cuánto tardaríamos en recorrerlo andando? Si pudiésemos cruzarlo en línea recta, tendríamos por delante unos 64.000 kilómetros. Caminando a 5 km/h, necesitaríamos unos 533 días sin parar. Más de un año y medio andando día y noche, sin dormir ni descansar. Y eso sin contar las montañas, los ríos y todos los obstáculos que nos encontraríamos por el camino.
Joven jugando a Minecraft en un PC gaming – Foto: Alexander Kovalev
Microsoft Flight Simulator
Si hablamos de mapas grandes, ¿qué mejor que utilizar el planeta entero? Eso es precisamente lo que hace Microsoft Flight Simulator, que nos permite sobrevolar una recreación de la Tierra con sus ciudades, montañas, océanos y prácticamente todo lo que podemos encontrar en ella.
La superficie de nuestro planeta ronda los 510 millones de kilómetros cuadrados. Evidentemente, no podemos recorrer todo ese terreno andando dentro del juego, ya que está pensado para volar, pero podemos hacernos una idea de su tamaño con otro ejemplo: dar la vuelta al mundo recorriendo unos 40.000 kilómetros nos llevaría alrededor de 333 días caminando sin descanso.
Y eso suponiendo que pudiésemos mantener el mismo ritmo durante todo el trayecto. Vamos, que necesitaríamos algo más que unas buenas zapatillas.
Captura del juego Microsoft Flight Simulator
The Elder Scrolls II: Daggerfall
Hay juegos que envejecen muy bien y otros que, a nivel gráfico, cuesta un poco más defender hoy en día. Sin embargo, The Elder Scrolls II: Daggerfall tiene algo que muy pocos pueden presumir: un mapa gigantesco, especialmente para la época en la que salió, allá por 1996.
Su mundo se suele situar en torno a los 160.000 kilómetros cuadrados, aunque hay diferentes cifras según cómo se mida. En él podemos encontrar miles de localidades, mazmorras y lugares que visitar. Una auténtica locura si tenemos en cuenta que hablamos de un juego de hace casi 30 años.
Pero lo mejor es el tiempo que podemos pasar recorriéndolo. En una prueba bastante conocida, cruzar el mapa de punta a punta llevaba unas 69 horas y media. Casi tres días enteros andando sin parar. Y nosotros que pensábamos que los mundos abiertos actuales eran grandes.
FUEL
FUEL es otro de esos juegos que quizá no todo el mundo recuerde, pero que merece un hueco en esta lista. Lanzado en 2009, nos lleva a un enorme mundo abierto en el que podemos conducir por desiertos, montañas, bosques y carreteras sin tener que seguir necesariamente un camino marcado.
Su mapa ronda los 14.400 kilómetros cuadrados, una extensión enorme para un juego de conducción. Para hacernos una idea, si tuviese forma de cuadrado, cada lado mediría unos 120 kilómetros.
Eso significa que necesitaríamos unas 24 horas para recorrerlo de un extremo al otro caminando a 5 km/h. Un día entero sin dormir ni descansar. Eso sí, teniendo en cuenta que FUEL está pensado para recorrer el escenario en vehículos, seguramente acabaríamos arrepintiéndonos de haber dejado el coche en casa.
No Man’s Sky
Con No Man’s Sky directamente dejamos de hablar de mapas convencionales. El juego cuenta con unos 18 trillones de planetas posibles, cada uno con sus propios paisajes, criaturas y características. Y sí, puedes pasarte muchísimo tiempo explorando sin necesidad de repetir los mismos lugares.
Aquí es imposible calcular cuánto tardaríamos en recorrer todo el mapa andando, porque no hablamos de un territorio continuo. Para pasar de un planeta a otro necesitamos viajar por el espacio, aunque sí podemos explorar a pie las superficies de muchos de ellos.
Lo curioso es que, aunque dedicásemos toda nuestra vida a descubrir planetas, apenas habríamos rascado la superficie de todo lo que ofrece el juego. Es una de esas cifras que suenan tan exageradas que cuesta hacerse una idea real de lo que significan.

