El rodaje o «burn-in» de los periféricos de audio, como altavoces o auriculares, es una de esas cuestiones que lleva sondeando los debates más antiguos de internet. Y es que hay opiniones -que no verdades- para todos los públicos: hay quien jura que el sonido mejora enormemente tras unas cuantas horas de uso de los dispositivos… y otros que lo niegan en absoluto.
La idea clásica es que los diafragmas, suspensiones y materiales de los drivers se «flexibilizan con su uso». Por lo que se afinan los graves, se suavizan los agudos y, en general, se mejora la coherencia del sonido. De hecho, algunos fabricantes de gama alta todavía incluyen notas sobre periodos de rodaje de hasta 48 horas.
Ahora bien, los datos y mediciones objetivas pueden complicar dicha narrativa: los estudios recientes sobre altavoces y auriculares antes y después de decenas de horas de uso muestran que los cambios de respuesta con el paso del tiempo suelen ser inferiores a 1 dB. Una cifra por debajo del umbral de la detección de audio de muchas personas. Pero vamos a ver este fenómeno en mayor profundidad.
Las mediciones sobre el burn-in
Varias mediciones de laboratorio publicadas por Rtings.com, de auriculares y altavoces de 100 horas o más, indican que, efectivamente, el paso del tiempo hace que se produzcan cambios. No en todos los dispositivos por igual, pero sí en una media de 0,5-1 dB en la respuesta en frecuencia. Un rango que es difícil de percibir de manera fiable incluso en las pruebas. Un estudio en concreto sobre el burn-in en auriculares observó también muchas fluctuaciones debidas al cambio de temperatura, asentamiento de almohadillas o variaciones de sellado, pero no por el propio driver.
Prueba de laboratorio de burn-in con 120 horas de rodaje. Foto: Rtings.
Los análisis en auriculares antes y después de 100 horas de uso revelan cambios menores de 0,5-1 dB. Además, en el mismo trabajo divulgativo, también tocan el burn-in en altavoces. Y se demuestra que dos altavoces de una misma serie pueden variar por el mero hecho de las variaciones en las piezas de fabricación. Por lo que cada uno, por separado, puede presentar distintos cambios.
Por lo tanto, en este apartado, las mediciones objetivas apuntan a que, en el mejor de los casos, el burn-in trae pequeños ajustes de respuesta en frecuencia, que no deberían ser perceptibles en condiciones de un oído normal. Gran parte de esas mejoras percibidas se debe a la adaptación sensorial de los oyentes.

