Las dos primeras décadas del siglo XXI han tenido un mantra claro en la industria del videojuego: más grande es mejor. Mapas colosales, cientos de iconos y decenas de horas de contenido extra que se han vendido como el reclamo de más valor para cualquier superproducción triple A.
Pero a estas alturas de la película, el discurso ya ha comenzado a cambiar. Cada vez son más los jugadores que confiesan sentir verdadera fatiga ante mundos abiertos que parecen clones. Donde lo que se multiplica no son precisamente las ideas, sino las tareas repetitivas.
La famosa «fórmula Ubisoft», con sus torres para revelar el mapa, campamentos clonados o misiones de recadero en Assassin’s Creed o Far Cry, es el ejemplo perfecto de este desgaste. Un desgaste que convive en paralelo con experiencias más lineales, pero que saben innovar como pocas. El más claro ejemplo lo tenemos en Resident Evil o en The Last of Us. Juegos o sagas que dan igual cuándo los juegues, porque siempre tienen una segunda juventud.
La pregunta, a estas alturas, no es cuántos kilómetros tiene el mapa, sino si, de verdad, merece la pena pasar el tiempo en él.
Mapas enormes, aventuras sosas
El problema de muchos mundos abiertos no es de un tamaño titánico. A priori, una mayor extensión de terreno debería aportarnos más libertad. El problema es cuando siempre hacemos lo mismo en entornos que cambian poco más allá del paisaje. Varias entregas de Assassin’s Creed o el propio mundo de Far Cry 6 han sufrido de ese mal. Se han criticado sus regiones (espectaculares a nivel artístico), repletas de fortalezas calcadas, coleccionables sin contexto y encargos que podrían intercambiarse entre 1000 juegos.
Pero no es solo un problema de Ubisoft. También nos podemos ir a otras editoras donde el ciclo de limpiar puestos enemigos, abrir cofres y subir de nivel se impone por encima de cualquier narrativa o nuevas mecánicas. En estos títulos, explorar no es un acto de curiosidad: es una obligación marcada por la lista de tareas pendientes. Hasta el punto de que muchos usuarios juegan con la «wiki en la mano» para no perder el tiempo.

