Aunque todavía falta bastante para su lanzamiento (12 de febrero de 2027), Crystal Dynamics está publicado una serie de vídeos para darnos más detalles sobre su próxima creación: Tomb Raider: Legacy of Atlantis, que no es una nueva aventura de Lara Croft sino un remake del primer juego de la saga, de 1996. Tras mostraros vídeos sobre el movimiento de Lara, las criaturas y los escenarios y la propia Lara Croft, ahora la compañía ha querido darnos más detalles sobre los puzles y las trampas que nos esperan, totalmente reimaginadas, en el próximo juego.
Tomb Raider: Legacy of Atlantis es un juego de acción y aventura para un solo jugador que reinterpreta el emblemático Tomb Raider de 1996. En este juego, nos pondremos en la piel de la millonaria aventurera Lara Croft, que se embarca en una aventura por todo el mundo para descubrir los secretos perdidos de la Atlántida, pero ahora con unos gráficos impresionantes, movimientos y mecánicas más modernos y nuevas sorpresas que, según el estudio, rinden homenaje al espíritu del juego original.
La evolución de los puzles y las trampas en Tomb Raider
Como hemos mencionado, Legacy of Atlantis no será un nuevo juego de Tomb Raider, sino más bien un remake del primer título de la emblemática aventurera. Lógicamente, se han modernizado los gráficos y la jugabilidad para adaptarlos a los tiempos modernos, pero cuando hablamos de las mecánicas como los puzles y las trampas es algo más que fundamental modernizarlos también. Según cuentan en el vídeo, se han esforzado mucho en hacer que estos rompecabezas «se te queden en la cabeza mucho tiempo después de resolverlos«.
Los que ya somos veteranos en esto de los videojuegos y recordamos los primeros Tomb Raider, de verdad que todavía recordamos aquellos puzles incluso treinta años después. Sí, así es, Tomb Raider es uno de esos juegos que se te quedan en la memoria y, personalmente, estoy seguro de que si no han cambiado demasiado las mecánicas, si me pusiera a jugar ahora mismo a Legacy of Atlantis sería capaz de resolver todos los puzles a la primera.
¿Por qué? Porque cuando me pasé el primer Tomb Raider, eran puzles de los que te hacían pensar pero que a la vez eran lógicos, y una vez que descubrías cómo funcionaban ya nunca se te olvidaba. Era la «magia» de los juegos de aventuras de antaño: tenías que descubrir tú cómo solucionar los puzles, y no tenías una base de datos ni una guía en Internet para buscar la solución. Como mucho le pedías ayuda a un amigo que ya se lo hubiera pasado. Y eso hacía que, cuando lo conseguías, se te quedara grabado en la memoria.

