Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – El impacto del «Coil Whine» en las fuentes de alimentación modernas: ¿Es motivo de RMA?

Cuando hablamos de coil whine, hablamos una especie de chillido agudo que podemos encontrar no solo en fuentes de alimentación, sino también algunas gráficas de gama alta cuando trabajan a máximo rendimiento.

Este desagradable sonido afecta negativamente a la experiencia de los usuarios por lo que lo primero que consideran nada más montar un PC y detectar este molesto sonido es hacer uso de la garantía del fabricante. Sin, antes de nada, es importante saber qué es ese ruido y porque se genera.

Por qué hace ese ruido la fuente de alimentación

El coil whine es un sonido agudo que se genera por la vibración de las bobinas electromagnéticas (inductores) en los componentes electrónicos, especialmente en fuentes de alimentación y tarjetas gráficas. Esta vibración ocurre cuando una corriente eléctrica variable pasa a través de ellas.

Cuando la frecuencia de la vibración coincide con la frecuencia de la corriente, cuanto más alta es esta, más agudo será el sonido que produce. El fenómeno está ligado a la fuerza de Lorentz: el campo magnético generado por la corriente provoca pequeñas fuerzas mecánicas en las bobinas, que a su vez generan las vibraciones audibles.

Es importante señalar que, en la mayoría de los casos, este ruido no indica un mal funcionamiento ni afecta al rendimiento o la vida útil del componente. De hecho, todas las bobinas emiten algún tipo de vibración, pero la mayoría de las veces está fuera del rango auditivo humano.

Solo cuando la frecuencia cae dentro del espectro audible por los humanos, se percibe el pitido, un pitido que varía según la carga del sistema, siendo más alto cuando se ejecutan juegos o se utilizan aplicaciones pesadas (edición de vídeo, renderizado, diseño 3D entre otros).

¿Se puede utilizar la garantía del fabricante?

Como hemos comentado más arriba, el ruido de turbina que generan las fuentes de alimentación no es un fallo de funcionamiento, por lo que no reduce la vida útil ni afecta a sus componentes. Por este motivo, la mayoría de los fabricantes no solo consideran como defecto de fábrica, sino como una característica asociada intrínsicamente al componente.

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