Tras la llegada del Cloud Gaming, muchas personas han comenzado a utilizar este sistema para jugar a títulos que, por su hardware, no pueden instalar directamente en su equipo, y necesitan esta tecnología para poder disfrutar de ellos. Sin embargo, dependen de una buena conexión a internet.
Y es que, si no tenemos una red estable, jugar de esta forma, se hace inviable, pues la latencia genera un problema muy grande, tanto si el juego es online, como si no, pues cuando nos queramos mover, puede que ya hayamos perdido, debido a que unos milisegundos, marcan la diferencia.
Cómo mejorar la velocidad de red en Cloud Gaming
Si juegas en la nube, ya te habrás dado cuenta de algo, y es que no es tanto la velocidad “máxima” lo que importa, sino que todo vaya fino y sin cortes. Y ahí es donde la estabilidad del WiFi marca la diferencia, y no el tener el mejor plan de la compañía, el cual no es necesario.
Lo primero es la banda a la que te conectas. La típica de 2,4 GHz casi siempre es la peor opción para jugar: está saturada y se nota en forma de lag o pequeñas paradas. Si puedes, pásate a 5 GHz, que ya va bastante mejor. Y si tu router y tus dispositivos lo permiten, la 6 GHz (WiFi 6E) es un salto interesante, porque está mucho menos cargada y todo va más estable. Eso sí, asegúrate de estar cerca del router, ya que estas cubren menos distancia, y si estás muy lejos, podría ser contraproducente.
Luego está el router, que mucha gente tiene ahí funcionando “tal cual viene de fábrica”. Si te metes un poco en la configuración, busca algo llamado QoS o priorización de tráfico. No es más que decirle al router: “esto es lo importante ahora mismo”. Y sí, ayuda bastante cuando en casa hay más gente viendo vídeos, descargando cosas o usando el WiFi, pues por muy bien que tengas el resto de cosas, si tus familiares están viendo una película en 4K y descargando vídeos, no te llegará la velocidad suficiente.
En dispositivos como la Steam Deck o la ROG Ally, hay un par de cosas sencillas que suman bastante. Por ejemplo, conectarte manualmente a la red buena (5 GHz o 6 GHz) en vez de dejar que cambie sola. También viene bien borrar redes WiFi antiguas que ya no usas, porque a veces el sistema intenta reconectarse a lo que no debe y eso genera microcortes.

