Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Análisis de 007 First Light: un James Bond moderno, espectacular y sorprendentemente fiel

Después de años perfeccionando el arte del asesinato elegante con Hitman, era inevitable preguntarse qué podría hacer IO Interactive con una licencia como la de James Bond. La respuesta es 007 First Light, una reinterpretación moderna del agente británico que apuesta por mostrarnos sus orígenes, mucho antes del espía sofisticado de las películas que todos conocemos. En este artículo, analizamos a fondo 007 First Light y os contamos nuestras impresiones.

Lejos de limitarse a copiar la fórmula de las películas de Sean Connery, Pierce Brosnan o Daniel Craig, 007 First Light es un juego que mezcla infiltración, acción, gadgets, conducción y espectáculo cinematográfico para construir una aventura que tiene mucha identidad propia. El resultado es un Bond más joven, impulsivo e imperfecto, pero sorprendentemente fiel al ADN clásico de la franquicia, incluso adaptándolo con bastante acierto a los tiempos modernos actuales.

 

Historia: un origen convincente para un James Bond todavía imperfecto

Uno de los mayores aciertos de 007 First Light es, precisamente, lo que más dudas podía generar inicialmente: su historia. IO Interactive no ha intentado presentarnos al James Bond clásico de las películas, un espía experimentado que siempre lo tiene todo bajo control. Al contrario: estamos ante un espía joven, impulsivo y todavía muy lejos de convertirse en la leyenda del MI6 que todos conocemos. Y esta decisión le sienta francamente bien al juego porque permite explorar facetas distintas del personaje sin renunciar al espíritu tradicional de la saga.

La aventura arranca con una operación militar que rápidamente se complica y termina sirviendo como punto de entrada al programa de entrenamiento del MI6, donde Bond deberá demostrar que tiene lo necesario para convertirse en un agente de élite. A partir de ahí, la narrativa va creciendo de forma progresiva, introduciendo conspiraciones, operaciones internacionales, tecnología avanzada, luchas de poder, conflictos políticos y ese aire constante de espionaje global tan característico de la franquicia.

Sin entrar en detalles para evitar spoilers, diremos que el guion mantiene muy bien el ritmo y consigue que las misiones se vayan enlazando entre sí de manera no solo natural, sino también dando siempre la sensación de estar participando en una gran operación de inteligencia con múltiples piezas que se mueven al mismo tiempo. Es cierto que quizá «te llevan demasiado de la mano» y no ofrece mucha libertad narrativa ni bifurcaciones en la historia, pero esa linealidad se compensa con una puesta en escena muy cuidada y una tensión constante que nunca desaparece.

También merece reconocimiento el equilibrio que IO Interactive logra entre modernizar la licencia y respetar sus raíces. Hay gadgets, persecuciones, infliltración, localizaciones exóticas, grandes secuencias de acción y personajes que encajan perfectamente dentro del universo de Bond, pero todo ello sin que en ningún momento sintamos que es una simple imitación de las películas. 007 First Light tiene personalidad propia y, lo que es más importante, entiende muy bien qué hace funcionar a James Bond incluso en una reinterpretación claramente adaptada a los tiempos actuales.

 

Jugabilidad y mecánicas: acción, espionaje y gadgets con mucho sabor a 007

Si algo consigue 007 First Light desde las primeras horas de juego es transmitir constantemente la sensación de ser el protagonista de una película de James Bond. IO Interactive construye una jugabilidad que tiene bastante variedad, mezclando momentos de infiltración, combate cuerpo a cuerpo, tiroteos, conducción, pequeños puzles ambientales, uso de gadgets y secuencias más cinematográficas, evitando que la experiencia caiga en la monotonía. Además, en casi todas las misiones puedes elegir pasártelas con sigilo («spycraft») o eligiendo la violencia. Y eso es genial.

A tenor de los puzles, hay que decir que, aunque tienes en el menú siempre un pequeño resumen de por dónde vas, qué tienes que hacer y qué pistas has encontrado, tienes que andar fijándote bien en lo que encuentras para resolverlos. El juego no te lo da masticado ni abusa de indicadores, lo cual es de agradecer y mucho.

El combate cuerpo a cuerpo tiene un papel especialmente importante en este juego, y resulta bastante divertido desde el principio. Bond puede golpear, bloquear, esquivar, contraatacar y realizar agarres, y todo ello complementado con sus gadgets tecnológicos. Las peleas son espectaculares, y destaca el entorno reactivo en el que vitrinas, objetos y elementos del escenario acaban destrozados en mitad de los enfrentamientos.

Eso sí, conforme pasan las horas también empiezan a verse un poco las costuras: una vez que los dominas, los combates terminan siendo bastante sencillos, y abusar de las esquivas y los bloqueos suele funcionar demasiado bien. Se echa un poco de menos un sistema de fijado de objetivos (estilo souls) para aportar mayor precisión, especialmente en enfrentamientos uno contra uno.

Afortunadamente, el juego sabe compensarlo introduciendo constantemente nuevas situaciones jugables. Los tiroteos, por ejemplo, tienen muchísima intensidad y obligan a mantenerte en movimiento, cambiar de cobertura, buscar ángulos distintos y apoyarse en tus gadgets tecnológicos para controlar el terreno. Precisamente, los artilugios constituyen otra de las señas de identidad del juego: el reloj multifunción que, entre otras cosas, puede hackear dispositivos, un mechero que crea una bomba de humo y otros inventos clásicos del universo de Bond, que aportan posibilidades interesantes tanto dentro como fuera del combate.

A este respecto, un comentario adicional: el ritmo siempre es vertiginoso, y el hecho de que la munición escasee mucho y te obliguen a ir robándole el arma a los enemigos todo el tiempo le da mucha más sensación de urgencia al juego en todo momento. Esto IOI lo ha hecho de forma magistral.

Pero no todo funciona con la misma brillantez. Algunas mecánicas, como el parkour o ciertos movimientos en el terreno, pueden sentirse algo rígidos u ortopédicos algunas veces, especialmente cuando el juego no interpreta exactamente lo que queremos hacer con la cámara o el posicionamiento del personaje. Por ejemplo, hay veces que quieres subir a un saliente y si la cámara no está apuntando exactamente al saliente, el juego no lo detecta y no te deja subir. Por cierto, en este punto hay que hacer mención a que 007 First Light no utiliza la conocida «pintura amarilla» para indicarte dónde ir… sino lonas azules.

También hay decisiones de diseño algo discutibles relacionadas con la exploración. 007 First Light apuesta por una estructura bastante dirigida y en ocasiones demasiado lineal, hasta el punto de limitar claramente la posibilidad de que te desvíes del camino marcado. A ello se le suma lo que ya hemos comentado de las lonas azules, algo que rompe claramente la inmersión y da la sensación de que te están llevando de la mano todo el tiempo.

Pese a ello, el conjunto funciona notablemente bien gracias al buen ritmo general de la aventura. IO Interactive ha sabido entender que un juego de James Bond necesita ofrecer variedad constante, espectáculo y sensación de improvisación controlada, y eso aunado a un ritmo vertiginoso hace que 007 First Light rara vez deje de resultar entretenido.

 

Apartado artístico: un Bond moderno que sigue siendo «muy Bond»

En el apartado artístico, hay que decir que IO Interactive ha hecho un trabajo muy sólido. Desde el primer momento queda claro que el estudio no quería limitarse a crear un juego de acción con la licencia de 007 y ya está, sino construir una experiencia capaz de transmitir visualmente todo aquello que uno espera de una aventura protagonizada por el espía más conocido del mundo.

La dirección artística entiende bien los códigos de la franquicia, con instalaciones secretas, tecnología puntera, localizaciones internacionales, gadgets sofisticados, elegancia, espionaje y grandes secuencias de acción que convergen de manera natural en una propuesta que, aunque apueste por un James Bond joven e inexperto, sigue resultando inequívocamente «Bond».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *