Hay ciertos juegos que pueden parecer enormes en la plataforma de Twitch. De hecho, dominan clips, se hacen con toda la atención de los directos y las redes sociales, pero luego no logran trasladar ese fervor a una comunidad de jugadores. ¿Por qué se dan este tipo de fenómenos?
A simple vista puede parecer un fracaso encubierto, pero la realidad cambia tajantemente si nos ceñimos a la forma en que consumimos videojuegos. A día de hoy, no siempre jugamos para participar. Muchas veces miramos un streaming solo para entretenernos, relajarnos, aprender o acompañar a un creador de contenido que nos gusta.
Por lo tanto, esto hace que muchos títulos funcionen mejor como un espectáculo que como una experiencia jugable. De hecho, es cierto que los streamings tienen un impacto comercial, pero de una manera limitada. Las investigaciones académicas más recientes sobre Twitch apuntan a que los directos sí que pueden aumentar la popularidad de un juego, pero ese efecto es cortoplacista y depende en gran medida de cada título. La audiencia de Twitch no solo busca descubrir lanzamientos, sino también la interacción social o simplemente evasión. Y precisamente ahí está la clave.
Ver no es lo mismo que jugar
El éxito de un juego en Twitch es distinto al éxito de un juego por sí mismo, como juego activo. El estudio de Science Direct sobre usuarios de Twitch concluye que la gente puede ver streamings por diversas raciones:
Búsqueda de información
Entretenimiento
Alivio de tensión
Motivaciones sociales
Es decir, que muchas veces el espectador no entra porque adore un juego o le llame especialmente la atención, sino que solo quiere pasar un buen rato, aprender algo o sentirse acompañado. Este hecho cambia por completo cómo se interpretan los picos de audiencia. Hay juegos que generan momentos perfectos para su streaming en directo: partidas caóticas, sustos, decisiones imprevisibles, interacción con el chat o situaciones con mucho humor.
Por lo tanto, hay títulos que producen un contenido muy viral y entretenido, pero no tiene por qué ser igual de bueno reteniendo jugadores. Un extraction shooter, un survival cooperativo o un sandbox puede verse fenomenal durante varias horas porque siempre están pasando cosas. Pero al exigir tanto tiempo, coordinación o tolerancia a los intentos fallidos, hace que mucha gente solo quiera verlo como espectador. Un show no tiene por qué ser una rutina jugable para nosotros.

