Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – Ace Combat 8: Wings of Theve, análisis en PS5: una leyenda alza el vuelo

Hay juegos que consiguen que te sientas un héroe de leyenda, espada en mano, y otros que tan solo necesitan colocarte a los mandos de un caza de combate y avisarte de que tienes un misil pegado a la cola para que te sientas como Maverick en Top Gun. Ace Combat pertenece a este segundo grupo, una saga que ha hecho de los combates aéreos todo un arte y que combina la emoción de pilotar aviones de combate con historias en las que siempre hay algo más en juego que completar la siguiente misión. Ahora, nos ponemos a los mandos de Ace Combat 8: Wings of Theve, una entrega en la que tendremos que asumir el peso de una leyenda en medio un conflicto internacional.

Para este análisis, hemos jugado en una PS5 Slim en formato físico, y ya os adelantamos que su puesta en escena nos ha dejado bastante impresionados más de una vez. Pero por muy impresionantes que sean sus aviones y los escenarios, lo que termina enganchando es una jugabilidad que te permite empezar a disfrutar bastante pronto y, al mismo tiempo, te da mucho margen para perfeccionar tus maniobras.

Hemos jugado a Ace Combat 8 en formato físico en una PS5 Slim y en una TV 4K.

Eso sí, tampoco todo nos ha convencido por igual: la cámara por ejemplo tiene sus particularidades que pueden no ser del gusto de todo tipo de jugadores, y por otro lado, este es un juego en el que hemos echado de menos que estuviera doblado al español, porque leer los subtítulos mientras estás escapando de misiles o tratando de apuntar a un enemigo no es lo más recomendable.

En cualquier caso, vamos a comenzar con el análisis en el que os vamos a hablar de todos los aspectos del juego y os vamos a contar cuáles han sido nuestras impresiones.

 

Historia: no es fácil cargar con el peso de una leyenda

Ace Combat 8: Wings of Theve nos sitúa en julio de 2029, con la Federación Central de Usea atravesando el peor momento de su historia reciente. Una invasión de la República de Sotoa ha dejado buena parte del país ocupado, sus fuerzas armadas desarticuladas y a los supervivientes intentando salir adelante con lo poco que queda. Nosotros encarnamos a un piloto rescatado en alta mar por el Endurance, un viejo portaaviones que se ha retirado del frente y cuyas cubiertas están repletas de refugiados.

Este punto de partida ya nos da un adelanto de que las cosas están bastante mal: antes de pensar en recuperar nuestro hogar, primero hay que encontrar la forma de poder seguir luchando.

A bordo del portaaviones conocemos la leyenda de Wings of Theve, un as de la aviación (doble as, de hecho) cuyo nombre está ligado a la capital de la federación y que se ha convertido en un símbolo de esperanza. En una situación en la que escasean los pilotos, creer que todavía hay alguien capaz de plantar cara al enemigo tiene un valor enorme. Sin embargo, pronto descubrimos que la realidad detrás de ese nombre es muy diferente: la leyenda es una invención, una historia construida para mantener alta la moral de quienes ya lo han perdido prácticamente todo.

Las circunstancias terminan llevándonos a tener que asumir esa identidad y a ponernos al frente del escuadrón Joker, acompañados por tres nuevos camaradas. Y aquí está lo más interesante de su planteamiento: no comenzamos siendo el héroe que todo el mundo cree conocer, pero nos toca estar a la altura de su reputación. Para nuestros aliados, ese nombre representa una posibilidad de recuperar su tierra; para los enemigos, es un objetivo al que merece la pena derribar. Nosotros quedamos en medio, con la responsabilidad de convertir una mentira (que, personalmente, me recuerda a la historia de la última batalla del Cid Campeador) en algo que pueda marcar la diferencia.

Con esta premisa, la historia de la campaña se siente bien integrada. No es la típica excusa para salir en una misión tras otra, sino que todo está muy bien hilado y sí que da ganas de ver qué es lo que sucede a continuación. Cada salida del portaaviones forma parte de un algo mayor, y siempre con la responsabilidad a nuestras espaldas de estar a la altura del sobrenombre que nos ha tocado portar.

 

Jugabilidad y mecánicas: fácil despegar, más difícil dominar los cielos

Ponerse a los mandos de un avión de combate con el mando de la Play la verdad es que puede imponer un poco, especialmente si no estás acostumbrado a este tipo de juegos. Sin embargo, Ace Combat 8 consigue que los primeros pasos sean bastante accesibles, con unos controles que permiten empezar a disfrutar sin tener que estudiar un manual de aviación primero.

Hay que aprender a gestionar las opciones que tienes, claro, incluyendo la velocidad (ojo si frenas mucho que el avión pierde el control y te vas en picado), mantener al enemigo en el punto de mira y, por supuesto, esquivar los misiles que te persiguen, pero no tardarás mucho en desenvolverte con cierta soltura. A partir de ahí, dominar las maniobras y resolver las situaciones complicadas (especialmente cuando eres tú quien está en el punto de mira de otro) requiere algo más de práctica.

El juego te permite seleccionar dos modos de control, que afectan sobre todo a la manera de girar: por un lado tienes la forma estándar, que facilita las maniobras y es la recomendada para quienes no son muy duchos en los juegos de aviones y especialmente si juegan con mando, y luego está la segunda opción, la avanzada, en la que tienes que alabear para poder girar. Es más difícil de utilizar, pero también te da una precisión mucho mejor. Nosotros hemos jugado con el mando DualSense normal de la PS5, pero quien tenga un HOTAS con palanca de vuelo y aceleradores independientes lo va a gozar a base de bien.

Un inciso en este apartado: el stick derecho es básicamente solo para mover la cámara, y más vale que te acuerdes de ello porque si te pones nervioso en una situación tensa puede desembocar en catástrofe. Por otro lado, la cámara es un aspecto que no nos ha terminado de convencer, porque durante algunos giros y frenadas bruscas, el avión se desplaza a los laterales de la pantalla en lugar de permanecer centrado y eso puede provocar que pierdas el foco de dónde estás. Obviamente esto es algo a lo que terminas acostumbrándote, pero al principio… cuesta.

Una vez en combate, contamos con misiles guiados y ametralladora, aunque no tardarás en descubrir que cuentas también con armas especiales dependiendo del avión que uses. También tienes funciones para fijar el objetivo y cambiar de blanco, si mantienes el triángulo pulsado la cámara se fija en el objetivo (extremadamente útil), y tienes tres modalidades de radar que también son de lo más útil para ver tu ubicación con respecto a la de los enemigos.

La dificultad está en saber combinar todos estos elementos mientras intentas maniobrar para perseguir a un enemigo y ponerte en su cola. Además, también puedes dar órdenes a tu escuadrón para que te apoyen, que ataquen de frente u otras maniobras. Es una combinación de decisiones y mecánicas que puede abrumar un poco, incluso después de haberte aprendido los controles básicos, pero la sensación de progreso resulta evidente misión tras misión, en parte porque en el modo campaña te van introduciendo las nuevas mecánicas poco a poco y eso ayuda mucho.

Fuera de los combates, después de la segunda misión se desbloquean cosas como el hangar para ver los aviones y su armamento, misiones de entrenamiento e incluso un modo de vuelo libre, que vienen muy bien para familiarizarte más con el manejo y las opciones que ofrecen los aviones sin la presión de tener enemigos acechándote o una misión que cumplir. Personalmente, me he tirado horas en el modo vuelo libre simplemente haciendo piruetas y disfrutando de los escenarios.

Finalmente, hay un detalle que nos ha gustado mucho, y es que al terminar cada misión se puede ver una repetición en modo casi cinematográfico, con cambios de cámara, pause, pasar para adelante, zoom, etc. e incluso puedes quitar el sonido de la radio o ambiente. Además, las repeticiones se quedan guardadas para que puedas verlas cuando quieras.

 

Apartado artístico: combatir entre las nubes es un espectáculo

Ace Combat 8: Wings of Theve apuesta por una estética militar de apariencia realista, y es algo que se aprecia desde el primer minuto en el diseño de los aviones y del propio portaaviones Endurance. Los cazas tienen una presencia imponente, con multitud de detalles que refuerzan la sensación de estar pilotando auténticas máquinas de combate. Lo mismo sucede con los barcos y el equipamiento que nos rodea: hay una coherencia visual muy cuidada que ayuda a dar credibilidad a este mundo ficticio, sin necesidad de conocer al dedillo los modelos o los procedimientos de la aviación militar.

Pero la mayor parte del atractivo visual está precisamente donde pasamos la mayor parte del tiempo: a los mandos del avión. Las nubes, el mar y la iluminación dan forma a escenarios espectaculares, en los que la sensación de escala muchas veces te hace contener el aliento (especialmente si estás huyendo de un misil enemigo y estás a punto de estamparte contra una ciudad).

Este es un juego en el que no recorres cada rincón a pie, sino que contemplas grandes escenarios a gran velocidad, y la dirección artística ha sabido sacarle mucho partido a esta perspectiva. La silueta de un caza recortada contra las nubes o la vista del océano bajo nosotros resultan tan llamativas y bonitas como una escena mucho más cargada de elementos.

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