Hard Zone : Hardware, Reviews, Noticias, Tutoriales, Foros de ayuda – 8086: el procesador que nació como “parche” y terminó dominando la informática

Durante finales de los 70, Intel necesitaba un nuevo procesador para competir con sus rivales, algo sencillo pero que cumpliese las funciones de la mayoría de usuarios. Hasta ese momento, los proyectos no iban del todo bien, por lo que esta apuesta era muy importante.

De ahí nació el Intel 8086, un procesador que, pese a que su lanzamiento estaba orientado a lo que comentábamos, acabó triunfando mucho más de lo esperado y sin buscarlo, Intel creó la base de la mayoría de los ordenadores personales que vendrían después.

Cómo nació el Intel 8086 y qué historia nos dejó

Tras su creación, el 8086 no estaba pensado para revolucionar el mercado ni para ser el más avanzado. Más bien era una solución sencilla, fácil de fabricar y que no complicara demasiado las cosas. La idea era que sirviera como base para hacer ordenadores más accesibles, sin tener que meterse en diseños demasiado caros o complejos.

Aunque no era el más potente de su época, tenía algo que lo hacía muy llamativo, y es que funcionaba bien, era estable y no resultaba caro. Y eso fue suficiente para que muchas empresas empezaran a fijarse en él como una opción fiable para construir sus equipos. A día de hoy pasa algo similar, muchas veces buscamos lo barato que funcione, y no lo mejor y más caro.

La gran oportunidad llegó cuando IBM estaba preparando su nuevo ordenador personal y eligió un chip derivado del 8086, el 8088. Esa decisión cambió todo, porque el IBM PC se convirtió muy rápido en el modelo que todo el mundo empezó a copiar, tanto en oficinas como en casa. Sin buscarlo, IBM acabó marcando el camino que seguirían otros fabricantes, y así el diseño de Intel se fue extendiendo mucho más de lo que nadie había imaginado al principio.

A partir de ese momento, toda la industria giraba en torno a esta compatibilidad. Los programas y los equipos comenzaron a diseñarse pensando en funcionar con ese tipo de procesador, lo que hizo que creciese todavía más. Este efecto en cadena consolidó a Intel en una posición dominante, ya que cualquier alternativa tenía que ser capaz de encajar en ese mismo sistema para tener éxito, lo que les dejaba en segundo plano.

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