Xataka – Una playa de Cerdeña ha prohibido las sombrillas a la gente entre 10 y 65 años. El motivo es sencillo: fuego

Verano sí, verano también, los dermatólogos insisten en la importancia de que nos protejamos de los rayos de sol con cremas, gorras y sombrillas. En Punta Molentis, una de las playas más populares de Cerdeña, los bañistas tendrán que conformarse sin embargo con las dos primeras herramientas. Si quieren plantar una sombrilla en la arena tendrán que cumplir una serie de requisitos, más allá de pagar los 10 euros que cuesta acceder a la cala: los parasoles solo estarán al alcance de familias con niños o personas que ya hayan cumplido los 65 años.

Al resto les toca achicharrarse.

¿Qué ha pasado? Villasimìus es una comuna de Cagliari, en la región italiana de Cerdeña, en la que viven algo menos de 4.000 personas. A pesar de eso lleva días protagonizando titulares en medios de toda Italia y el resto de Europa, incluidas cabeceras del alcance de The Guardian, CNN o The Telegraph

El motivo no es tanto la espectacularidad de sus playas y su atractivo a las puertas del verano (que también), como los efectos de ese tirón: ante la avalancha de visitantes las autoridades locales han decidido prohibir que la mayoría de los bañistas usen sombrillas en el arenal.

¿Nada de sombrillas? Más o menos. Lo que han decidido en Villasimìus es que la mayor parte de la población no pueda llevar sus sombrillas particulares a Punta Molentis. Ese privilegio queda restringido a solo dos colectivos: las familias con niños menores de 10 años y los adultos que pasen de los 65. La gran franja de entre 10 y 65 años que queda en medio tendrá que conformarse con protegerse del sol de la costa sarda con gorras y una buena crema protectora.

No solo eso. En un comunicado colgado en su web oficial, la comuna de Villasimìus detalla otras medidas que deben tener en cuenta los bañistas: el número de vehículos y personas que pueden estar de forma simultánea en la zona está limitado, al igual que la afluencia de bañistas que llegan en barco. Las normas también incluyen pautas horarias y una advertencia: quienes acudan a la playa deben saber que hay un «ticket ambiental» de 10 euros para los que se muevan en coche. Si acuden en barco la tasa se queda en 5 euros.

Pero… ¿Por qué? Las autoridades insisten en la necesidad de proteger el entorno natural y recuerdan el grave incendio forestal que vivió la región el verano pasado, cuando decenas de turistas tuvieron que huir en barcos. Las llamas se propagaron tan rápido que calcinaron coches estacionados en la zona, bloquearon las vías de escape terrestre y causaron un grave daño medioambiental, alertan los ecologistas.

«El ecosistema de Punta Molentis es uno de los más valiosos de nuestro territorio, pero también de los más frágiles. Los incendios forestales de 2025 y los fenómenos meteorológicos excepcionales han mermado la capacidad de las dunas y puesto a prueba los hábitats y la biodiversidad», advierte la comuna. «Es necesario limitar el impacto humano y garantizar la protección del patrimonio para generaciones futuras».

Parte de las normas divulgadas por las autoridades de Villasimìus.

¿Qué opina la gente? El Gobierno argumenta que quiere proteger el entorno y preservar la riqueza natural de la playa. Ni lo uno ni lo otro parece haber convencido a los bañistas, que no han tardado en tirar de ironía para cuestionar la prohibición de las sombrillas. «Qué maravilla, un hermoso día en la playa y 20 horas en urgencias por quemaduras. Creo que ya intentaron esta ordenanza antes y les salió mal», comenta con sorna un usuario en redes.

En juego no solo estaría la riqueza medioambiental de la costa. Un portavoz del ayuntamiento de Villasimìus aseguraba esta semana a la CNN que tras el veto de los parasoles hay también razones de seguridad: quiere reducirse su número para evitar que se repitan situaciones como las de 2025.

«Es fundamentalmente a causa de ese incendio y de las dificultades que tuvimos para evacuar la playa debido a la gran cantidad de sombrillas instaladas por lo que el ayuntamiento ha establecido esta norma», reconocen desde la comuna italiana, que recuerdan que en esa área no hay ‘clubes de playa’ de pago, por lo que «la gente coloca las sombrillas unas junto a otras, bloqueando el acceso, provocando riesgos y obstaculizando la vista del mar». The Telegraph precisa que en la zona de baño sí se pueden alquilar parasoles.

¿Ocurre solo en Cerdeña? La decisión de Villasimìus ha llamado la atención porque es poco ortodoxa, pero lo cierto es que el uso de sombrillas (y demás aparataje playero) en los arenales no solo ha generado polémica allí. En Italia los ‘clubs de playa’ han generado debate después de que, según cálculos de Altronconsumo, el alquiler de tumbonas y sombrillas se haya disparado un 24% en solo cinco años.

Más allá de Italia, en Grecia acaban de ampliar su lista de arenales «vírgenes» en los que se prohíbe el alquiler de sombrillas. Aquí, en España, el uso de mobiliario en las playas (y eso incluye desde parasoles a carpas y cortavientos) también ha generado debate los últimos años.

Imágenes | Heather Cowper (Flickr) y Villasimius SRL

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Una playa de Cerdeña ha prohibido las sombrillas a la gente entre 10 y 65 años. El motivo es sencillo: fuego

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Carlos Prego

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