Google ha presentado la Fitbit Air, una pulsera de actividad de 99,99 dólares sin pantalla, sin notificaciones y sin reloj. Recoge datos las 24 horas, los vuelca a una aplicación y desaparece de tu muñeca.
Hasta aquí llega el anuncio de producto. Lo interesante es que la Fitbit Air es la cuarta, quizás la quinta, en una lista que cada vez es más larga.
Qué ha ocurrido. Whoop creó la categoría hace diez años. Polar lanzó su Loop en septiembre por 199 dólares. Amazfit sacó el Helio Strap por 99,99. Garmin tiene en desarrollo una pulsera llamada Cirqa, según las filtraciones. Y ahora Google se suma con un producto que cuesta cien euros y no muestra absolutamente nada.
El planteamiento de todos es prácticamente idéntico:
Una cápsula de plástico con sensores ópticos metida en una correa textil.Sin pantalla, sin botones y sin notificaciones.Una aplicación en el móvil donde, si te apetece, miras los datos.
Por qué es importante. Llevamos once años convenciéndonos de que más pantalla equivale a mejor dispositivo. El Apple Watch ganó como formato por sus aplicaciones, sus notificaciones, su capacidad de responder mensajes… es decir: su enfoque como móvil de muñeca con cierto enfoque en la salud, pero también en trámites rápidos y en las notificaciones.
Y resulta que ahora tenemos productos cuyo éxito se mide al revés: por lo poco que recuerdas que los llevas puestos. Whoop tiene más de 2 millones de suscriptores pagando entre 199 y 359 dólares al año por una pulsera que ni siquiera te dice la hora. Que Google entre en este formato teniendo ya sus propios Pixel Watch dice mucho sobre el tamaño del público al que el smartwatch no le sirve.
El contexto. La narrativa fácil es que la gente está harta de la pantalla en la muñeca. Pero la realidad es más diversa. Podríamos decir que hay cuatro perfiles distintos comprando estos productos por motivos distintos, y solo uno encaja con la idea del hartazgo.
El deportista o biohacker que ya tiene un reloj deportivo para entrenar pero no quiere dormir con él. La pulsera sin pantalla es su segundo dispositivo, ligero y casi invisible.El que nunca ha querido un reloj con pantalla. Porque lleva uno mecánico. Nunca ha contemplado un Apple Watch o lo tuvo y lo abandonó. Ahora puede medir su cuerpo sin renunciar a la joya.El usuario de anillo inteligente, sobre todo mujeres, que combina estética con seguimiento del ciclo, sueño y temperatura. La lógica subyacente es la misma: datos sin reloj.La persona normal que no hace deporte y no quiere cargar nada cada noche ni nada que le abrume ni distraiga. Una pulsera de 100 euros con siete días de batería le abre la puerta.
Entre líneas. La pulsera es una respuesta al problema que los relojes inteligentes nos han traído: convertir la muñeca en otra ventana de interrupciones.
Su gran virtud comercial es precisamente esa renuncia a la pantalla. Al no competir visualmente con nada, deja de competir con cualquier otro accesorio que ya lleves puesto. Reloj mecánico, AirPods Pro 2, anillo, lo que sea. Cero conflicto.
Profundiza. Llega entonces la pregunta del lector que no es atleta ni biohacker: ¿para qué sirve esto exactamente?
Sueño. No se trata de saber que has dormido seis horas y veintitrés minutos, sino de detectar tendencias. Mucha gente cree que duerme sus siete horas y descubre, al medir, que el tiempo efectivo es bastante menos. Eso empuja a corregir cosas concretas: acostarse antes, no cenar tarde, evitar la copa que rompe la fase profunda…Frecuencia cardíaca en reposo. Un valor aislado no sirve, pero la tendencia a lo largo de meses, sí. Si tu corazón late más rápido que hace medio año, algo pasa: estrés, peor forma, una infección incubándose, etc.Variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV o VFC). Esta métrica ayuda a explicar lo bien que tu sistema nervioso responde al esfuerzo y al descanso. Te dice cuándo entrenar fuerte y cuándo parar.Esfuerzo acumulado. Especialmente de cara a ver el patrón.
La pulsera no te dice qué hacer. Te da contexto sobre tu cuerpo y tú decides.
Y ahora qué. La Fitbit Air no será la última. Garmin presumiblemente sacará la Cirqa este año. Apple podría acabar moviendo ficha en algún formato similar si la demanda de estos dispositivos sigue creciendo. Y Whoop seguirá defendiendo su modelo de suscripción contra cuatro rivales que se lo ponen difícil.
Durante diez años, el éxito de un wearable se medía por engagement: cuanto más mirabas la pantalla, mejor. Si la próxima ola se decide por aprender a desaparecer del todo, el reloj inteligente tal y como lo conocemos tiene un problema mayor del que cree.
Imagen destacada | Google
En Xataka | Tras casi una década con el Apple Watch me he pasado a un Garmin. Y he entendido lo que me estaba perdiendo
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La noticia
La Fitbit Air es la confirmación de una tendencia que lleva tiempo cocinándose: la de las pulseras sin pantalla
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
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