14 días. Es decir, dos semanas después de que se abriera la veda, aún estamos esperando la captura del ‘campanu’, el primer salmón que remonta alguna de las cinco salmoneras asturianas. Aparezca cuando aparezca ya será el campanu más tardío de la historia.
No extraña a nadie que el Ministerio haya pedido un informe experto para decidir si cataloga la especie como «en peligro de extinción».
¿Qué ha pasado? El sábado 18 de abril de 2026, dos semanas más tarde que la fecha tradicional, se abrió la temporada. La consejería retrasó deliberadamente el inicio para «acumular más entradas de salmón» (de la misma forma que redujo el numero de ejemplares que se pueden capturar a 154): al fin y al cabo, el año pasado se detectaron solo 472 ejemplares en todo el Principado.
Y el problema no es solo asturiano. En Cantabria (donde se pueden capturar 38 salmones) tampoco se ha pillado ninguno. Aunque hay que puntualizar que en los ríos cántabros la veda se abrió este primero de mayo. Y en Galicia se decretó veda total para 2026 (aunque se ha hecho alguna excepción).
¿Por qué está pasando todo esto? Las causas son muy conocidas: hablamos de cosas como la fragmentación fluvial, la contaminación (agrícola, industrial y urbana), los efectos de la acuicultura, las repoblaciones sin control, las especies invasoras y, por supuesto, el cambio climático.
¿Entonces, vamos hacia la veda total? La verdad es que nadie puede saberlo. Sobre todo porque tenemos un precedente muy cercano: España se ha negado reiteradamente a vedar la pesca de anguilas pese a que todos los informes científicos dicen que hay que hacerlo.
A favor del salmón juega que, gracias a las granjas, el dinero que mueve el salvaje es más bien simbólico. Pero los caminos de la regulación agropesquera en año electoral son inescrutables.
Lo que está claro es que no corren buenos tiempo para el salmón salvaje. Ni en España, ni en ningún sitio. En Noruega, por ejemplo, solo se observaron 323.000 salmones salvajes en 2024. El año anterior, las cifras ascendieron a 481.463 ejemplares. En Escocia, otro de los grandes países salmoneros, la población de ejemplares salvajes ha caído un 80% desde los 70; y, en las Feroe, la veda total está encima de la mesa.
Como decíamos hace poco, nunca ha habido más salmones en el mundo. Y, por eso mismo, nunca ha estado más cerca esta especie de desaparecer en su estado salvaje.
Imagen | Brandon
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La noticia
Los salmones nunca habían tardado tanto en llegar a Asturias. Y sí, es tan preocupante como parece
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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