Las acampadas populares rara vez terminan cuando alguien decide terminarlas. Más bien acaban cuando se acaba la gente. La del 26S superó en días al 15M y se despidió con un manifiesto, un comunicado y una “mudanza a los barrios”. Aun así, la Policía entró en la plaza esta misma madrugada y empezó a sacar a gente que aún dormía. Ya contamos cómo nació, qué pasó con el censo de Almeida y qué le debía al 15M. Faltaba el final, que se ha saldado incluso con detenidos.
Las 3 de la madrugada. Según fuentes de la Delegación del Gobierno, 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal entraron en la plaza con bomberos y servicios sociales. Desalojaron a 334 personas y detuvieron a 2 por desobediencia y resistencia. Fuentes policiales rebajan la cifra: unas 200 identificadas.
Los servicios de limpieza del Ayuntamiento retiraron las tiendas y las llevaron a depósitos municipales, a la espera de quien las reclame (o proceder a su destrucción). Entre un número y otro hay 134 personas de diferencia: el problema de siempre en Sol, que nadie cuenta igual. Mientras, el Ayuntamiento trabaja para devolver la plaza a la normalidad y las cuadrillas retiran los restos de la acampada, como se puede ver en la imagen de cabecera.
Dos relatos. La cuenta de la acampada denuncia una intervención violenta, golpes y gas pimienta, con varios heridos. La Delegación responde que el desalojo transcurrió sin violencia. La Policía añade que la mayoría de acampados se marcharon por su propio pie.
En aras del rigor, lo que faltaba eran cámaras para verlo. Las webcams que emitían la plaza se apagaron la primera noche de la acampada y la empresa lo atribuyó a motivos técnicos (nadie confirmó relación con la protesta). En Xataka comprobamos que desde esta mañana vuelven a emitir. Pero mientras estuvieron apagadas faltó una fuente abierta, privando a la ciudadanía de información visual valiosa debido al carácter del movimiento social de la acampada.
Un mes de desgaste. Recordemos que la acampada nacía el 26 de septiembre tras la protesta por el desahucio de Maricarmen, de 87 años. Llegó a sumar más de 40 colectivos. Y las cifras nunca cuadraron: de 500 tiendas el 30 de septiembre se pasó a casi 1.800 diez días después, mientras los sindicatos policiales aseguraban que muchas dormían vacías.
Además, el Sindicato de Inquilinas se fue el 2 de octubre y el mensaje se volvió difuso. Para más conflicto, el 25 de octubre dimitía el delegado del Gobierno, Francisco Martín, tras quedar fuera de las listas del PSOE para el 29N. Le sucedió Pilar Trinidad.
Cuenta atrás. Antes de irse, Martín envió una carta a los acampados: ya pasó un “tiempo razonable”. El 29 de octubre llegó una segunda notificación que exigía retirar las estructuras. El 30, los portavoces comunicaron la disolución de las comisiones. El 31, el movimiento anunció su “mudanza” a los barrios para preparar la huelga general. En la plaza solo seguía la comisión de personas sin hogar y un grupo que no pertenecía a ninguna organización pero quería quedarse.
Versión oficial. La Delegación defiende el desalojo como “último recurso”. Sostiene que el derecho de reunión tiene límites y que la acampada cambió de naturaleza cuando se fueron los organizadores. Habla también de presuntos hechos delictivos. Insiste en que priorizó la interlocución y la retirada voluntaria antes de enviar a los agentes. Según su comunicado, el grupo residual se negó a abandonar la plaza.
Lectura política. El PP de Madrid lo ve como una jugada. Su portavoz en la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, asegura que el Gobierno desaloja ahora porque la acampada ya no es útil a la campaña del PSOE. Subraya además que el comunicado de la Delegación admite problemas de seguridad, de insalubridad y daños al patrimonio. Ayuso colgó una foto de la plaza llena de basura y resumió el dilema entre “comunismo y libertad”.
Factura y recado. Almeida habló de 38 días de ocupación y de más de 30 millones de euros en pérdidas para el comercio, una “nueva factura del sanchismo”. No explica cómo calculó la cifra y es importante recordar que el Ayuntamiento ya emitió el abono de 30 millones una semana antes, en el Pleno, así que la cuenta no creció. La organización Cocem estimó cerca de 25 millones y la patronal CEIM recogió caídas de hasta el 70 % en algunos negocios, pero falta una medición independiente con método público.
Tribunales. Por cierto, el Gobierno regional presentará una denuncia penal contra Martín por prevaricación administrativa y omisión del deber de perseguir delitos. Se suma a la de Vox y a otra que anunció Almeida. El sindicato policial Jupol cree que el desalojo llega tarde y solo ha servido para desviar la atención.
Otras plazas. Sol no es la única acampada del 26S, ni acaba igual que las demás. Oviedo recogió por su cuenta tras 23 días, una protesta que impulsaron el Sindicato de Inquilinas, el Sindicatu de Vivienda d’Asturies y Asamblea Moza de Asturies, y llamó a la huelga del 11N. Sevilla, en las Setas, cerró a mediados de octubre.
Barcelona resiste: unas 500 tiendas según los organizadores, unas 400 según otros medios. Su portavoz, Kiara Monrroy, asegura que se quedan al menos hasta el 29N y que, si los echan, ocuparán cualquier plaza, espacio o edificio. De hecho, los Mossos desalojaron el 23 de octubre un bloque vacío que ocuparon miembros de la acampada y denunciaron a 19 personas.
Ahora qué. Las comisiones de Sol se atribuyen, entre sus victorias, la convocatoria de elecciones anticipadas. Y aunque la plaza vuelve a pertenecer al Ayuntamiento, a los turistas y comerciantes, faltan 8 días para la huelga general del 11 de noviembre y 26 para las elecciones del 29. El pueblo tendrá la última palabra.
Imágenes | X / Zarateman para Wikimedia Commons
En Xataka | Qué es el “decreto Maricarmen” y por qué amenaza con convertir la vivienda en el motor de un nuevo 15-M
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La noticia
La Policía ha desalojado de madrugada la acampada de Sol y detiene a quienes se resisten
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Isra Fdez
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