Hay una casa en una ladera entre El Campello, San Juan Playa y Jijona (muy popular por sus turrones), a unos veinte minutos de Alicante, que nunca se alquila. Tiene dormitorio, salón, cocina, baño y una piscina de cinco por tres metros, y funciona solo con energía solar. Su anfitriona, Eva, la ofrece en Workaway a quien quiera ayudarla.
Es decir, el precio se descuenta porque no se paga en euros sino en mañanas: pintar, mover heno, limpiar tras los caballos, arreglar vallas, quitar malas hierbas y echar una mano con una cocina exterior. Ya hemos contado ofertas parecidas, como la del santuario de Gredos. Esta tiene un gancho distinto: el mar a poco más de una hora y una piscina, siempre agradecida en los veranos. ¿Y cuál es la letra pequeña? No tiene tanta.
Una casa, dos caballos y un perro. Eva, que habla de forma fluida cinco idiomas, dice dirigir un proyecto de rescate de animales sin ánimo de lucro. Según OKDiario, quienes recogieron el anuncio, en la finca viven dos caballos rescatados, Aston IV y Punkie, y un perro llamado Jack. Parte del trabajo es reparar los daños que dejaron las tormentas de los dos últimos años. De hecho, durante esta semana ha mantenido activa una alerta naranja por fuerte viento y lluvias.
Como se puede leer en las reseñas, algunos voluntarios cuentan que fue su primer Workaway y que aprendieron mucho de los animales. Uno estuvo dos semanas en mayo cuidando a los caballos mientras Eva estaba fuera y reconoce que fue más cuidar mascotas que un voluntariado. Aun así, dice, lo mejor fue el tiempo con los caballos. También hay una cabaña de madera de 5×5 metros con vistas al mar, que solo se usaría en temporada.
El modelo. Workaway se define como “una plataforma global de intercambio cultural y voluntariado que conecta a viajeros con anfitriones de todo el mundo que necesitan ayuda con diversos proyectos o tareas domésticas”. El trabajo suele ocupar unas 4-5 horas al día (25 horas semanales). Es el 60% de una jornada completa. A cambio de ese trabajo en granjas ecológicas, ayuda en hostales y ONGs, hasta cuidado de niños, jardinería o enseñanza de idiomas, pues puedes vivir completamente gratis.
Lo que el “gratis” deja fuera. La primera es la cuota. Para contactar con Eva hay que pagar la membresía de Workaway. Su página de registro pide ahora desde 69 dólares al año para una persona y 79 para dos, 10 euros más respecto a las tarifas de 2025. El coche es la segunda: la finca está aislada, sin transporte público, y es imprescindible llevar vehículo propio. La comida es la otra, lógicamente, porque esto no es una pensión completa, si bien hay una nevera con productos básicos y fruta y verdura de temporada de la finca.
El perfil. Según cita el anuncio, prefiere parejas o dos amigas y no acepta hombres que viajen solos. La estancia mínima es de una semana. Quien llegue de fuera de la Unión Europea tiene que tramitar el visado por su cuenta. También pide buena forma física y costumbre de trabajo manual. Una pareja reconoció en su reseña que subestimó el calor, aunque elogió el trato.
¿Voluntariado o trabajo a cambio de techo? Como explicamos en el caso de Gredos, la Ley 45/2015 exige que el voluntariado sea solidario y libre, sin contraprestación material más allá de gastos reembolsables, y canalizado por una entidad de voluntariado, con acuerdo por escrito y seguro de accidentes. Que el proyecto no tenga ánimo de lucro no resuelve esta cuestión: lo prudente es pedir por escrito las funciones, horas, gastos y seguro antes de hacer la maleta.
El contraste. El “gratis” completo existe, pero suele tener cola. Quizá lo leíste: SEO/BirdLife ofrece en Quintos de Mora alojamiento, manutención, material y seguro de accidentes durante diez días. Sus plazas son seis, y su programa recibe cerca de 1.000 solicitudes al año. En Workaway la puerta está más abierta, pero se entra pagando cuota y asumiendo gastos.
Cuántas plazas quedan. El anuncio se difundió a principios de octubre. Las fechas libres solo se ven dentro de la plataforma, así que no podemos decir si sigue disponible. Pero según llega el frío, baja la demanda: una casa con piscina junto a la costa sin pagar alquiler es un anzuelo potente cuando se aspira a un alojamiento asequible. Sin embargo, como ya repasamos con los pueblos que ofrecen casa gratis y trabajo, gratis casi nunca significa «sin condiciones».
Mover heno a las siete de la mañana con vistas al mar puede ser una experiencia estupenda, y así lo relatan varios voluntarios. Pero el trabajo es trabajo, con horario. No es una estadía sin condiciones.
Imagen | Workaway
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La noticia
Se buscan voluntarios para vivir gratis en una casa con piscina cerca de Alicante, a cambio de mover heno y cuidar de dos caballos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Isra Fdez
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