La transición energética presenta un problema importante: aunque estamos dando pasos agigantados a la hora de electrificar el mundo, todavía existen ciertos sectores que, bien de momento o bien por su naturaleza, no podrán dar ese salto con facilidad. Ahí entra en juego el gas natural, un combustible fósil que durante años se ha considerado una pieza de transición por sus menores emisiones directas frente al carbón y otros combustibles fósiles. Pero sigue presentando algunos desafíos: continúa dependiendo de un recurso fósil y deja a Europa expuesta a las condiciones de un mercado energético muy volátil.
En este contexto, una tecnología desarrollada por equipos españoles y alemanes está intentando conseguir algo muy interesante: fabricar la molécula principal del gas natural sin tener que extraer gas natural del suelo. De este modo, estaríamos ante una forma de fabricar un combustible que ya es conocido, pero sin la parte más perjudicial, y con todas las ventajas de usar una enorme infraestructura que ya está instalada.
Y el epicentro de todo está en Extremadura. Una planta de Miajadas, en Cáceres, está produciendo metano sintético a partir de hidrógeno renovable y CO₂ biogénico. El resultado es una molécula que, a nivel químico, está presente en el gas natural convencional, pero que no viene de una reserva fósil. Detrás del proyecto se encuentra la empresa alemana Turn2X que desde esta planta extremeña ha conseguido probar esta idea con resultados muy prometedores. Tanto es así que a esta planta le ha valido ser la ganadora de la 3ª subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, según recoge PV Magazine.
Tecnología Power-to-Gas. Para poder llevar esto a cabo, el proyecto, que se llama T2X, emplea la tecnología Power–to-Gas para almacenar energía renovable transformándola en combustible gaseoso, como explica El Confidencial. Primero, se produce hidrógeno renovable mediante electrólisis del agua utilizando electricidad limpia. Este proceso separa las moléculas de agua en sus elementos básicos de hidrógeno y oxígeno.
A continuación, ese hidrógeno se combina con dióxido de carbono de origen biogénico, procedente de materia orgánica que previamente había capturado carbono de la atmósfera de una planta de bioetanol cercana. Ese CO₂ se combina con el hidrógeno mediante la reacción de Sabatier, que produce metano sintético y agua.
Pero… ¿por qué no utilizar directamente el hidrógeno? Si este proyecto emplea hidrógeno renovable para funcionar, lo lógico es preguntarse por qué no utilizarlo directamente para producir energía, en lugar de dar un rodeo con un paso intermedio y convertirlo en metano.
La clave reside en que el hidrógeno es una molécula mucho más difícil de almacenar y transportar: su densidad energética es mucho menor a la del gas natural y requiere soluciones propias para poder almacenarse y utilizarse, por lo que muchas infraestructuras no están preparadas para funcionar con hidrógeno puro, como sí ocurre con el metano.
No haría falta una nueva civilización energética. La principal ventaja del proyecto es que, si la tecnología demuestra ser viable, el metano sintético podría utilizar buena parte de la infraestructura gasista que ya existe. Esto reduciría la necesidad de adaptar desde cero aquellas industrias donde hoy opera el gas natural convencional, como la siderurgia, la industria cerámica o el transporte marítimo, como indica El Confidencial.
De este modo, este tipo de sectores y, en última instancia, la economía, podría reducir su dependencia del gas natural de origen fósil, empleando los mismos equipos y sistemas de distribución que ya existen.
Imagen | Turn2X
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La noticia
Así funciona el metano sintético que España fabrica con CO₂ e hidrógeno renovable para sustituir al gas natural
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alexandra Ramírez
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