Si juegas a Counter-Strike, posiblemente estés cansado de los tramposos, gente que se crea cuentas para usar hacks y molestar a los demás, algo bastante habitual, y que, en ocasiones, perjudica mucho a personas que están jugando legalmente, tanto profesionales como amateurs.
Eso podría cambiar, y es que un investigador habría creado un sistema que puede detectar a los tramposos, gracias al análisis de la forma de jugar que tienen. Es por ello que, aunque creasen una nueva cuenta, o volviesen a la suya original (donde no hacen trampas), se les podría detectar y banear igualmente.
Cómo banearán a los tramposos de Counter-Strike
Lo que ha hecho este investigador es analizar la forma que tiene cada persona de jugar, concretamente los movimientos que hace con el ratón y el teclado. Y es que, aunque no nos demos cuenta, cada uno juega de una manera diferente.
Por ejemplo, al mover el ratón, apuntar o girar, no todos hacemos exactamente los mismos movimientos. Puede que una persona mueva el ratón más rápido, otra haga pequeños movimientos antes de disparar o que alguien tenga una forma concreta de utilizar ciertas teclas. Si se analizan suficientes partidas, estas diferencias pueden servir para reconocer al jugador.
Y los resultados son bastante curiosos. En sus pruebas, el sistema consiguió identificar a los jugadores utilizando los movimientos del ratón con una precisión del 100%. Con el teclado, la cifra fue del 98%.
Esto podría ser especialmente útil para evitar que los tramposos simplemente creen otra cuenta después de recibir un baneo. Ahora mismo, si alguien recibe un castigo y tiene otra cuenta preparada, puede volver a jugar con ella. También puede crear una nueva y empezar prácticamente desde cero, ya que si usa otra conexión, equipo y correo, podría hacerse pasar por un usuario nuevo.
Con un sistema así, esto podría cambiar. Si esa persona vuelve a jugar y sus movimientos coinciden con los de una cuenta que ya había sido baneada por utilizar trampas, se podría saber que probablemente se trata del mismo jugador.

