Uno de los puntos más negativos de las consolas portátiles que permiten ejecutar juegos de PC es la batería. Si bien es cierto que cada nueva generación de procesadores mejora tanto el consumo como el rendimiento, todavía es imposible jugar durante muchas horas sin tener que estar pegados a un cargador.
Sin embargo, eso no significa que podamos realizar una serie de ajustes en la configuración de la consola para alargar la duración de la batería sin afectar a la experiencia de juego. Si quieres alargar la duración de la batería de tu consola portátil, debes realizar una serie de ajustes que os detallamos a continuación.
Limitar los FPS
Limitar la tasa de fotogramas por segundo es, sin duda, la medida más directa y eficaz para extender la autonomía de cualquier consola portátil. Al restringir el motor del juego para que no genere los tradicionales 60 FPS, pasándolo a una tasa de 40 o 45 FPS, conseguimos un equilibrio perfecto: fluidez y reducción de la carga de trabajo del procesador
Además, en títulos ritmo lento como aventuras gráficas o juegos de estrategia, fijar el límite en 30 FPS resulta perfectamente jugable y libera un enorme porcentaje de estrés tanto en la CPU como en la GPU, minimizando el consumo energético de forma radical.
Bajar el TDP
El control del Thermal Design Power (TDP) te permite gestionar directamente la cantidad máxima de energía que la APU puede consumir. Reducir ligeramente este valor puede obrar milagros en la duración de la batería sin penalizar la experiencia de juego.
El truco está en realizar un undervolting o limitación de consumo progresiva: por ejemplo, recortar de 20 W a 17 o 18 W. En muchos títulos, la curva de rendimiento por vatio no es lineal, por lo que esos últimos vatios apenas aportan fotogramas extra, pero sí disparan el calor y el consumo. Si al bajar el TDP notas problemas de frame pacing o tirones molestos, tan solo debemos subirlo vatio a vatio hasta encontrar el ajuste perfecto.
Panel de configuración de SimpleDeckyTDP donde se muestran las opciones para limitar el consumo (TDP) y ajustar los perfiles de rendimiento de la GPU.
Reducir el brillo
La pantalla es uno de los componentes que más energía consume en cualquier dispositivo, por lo que gestionar su brillo es fundamental para alargar la duración de la batería. Ajustar el brillo al nivel mínimo que te resulte cómodo para la vista sin tener que forzarla supone un importante ahorro de consumo.
Si tu consola monta un panel OLED, la ventaja es mayor ya que los píxeles negros se apagan por completo. Los juegos con escenarios oscuros o paletas de colores apagadas consumirán drásticamente menos batería que en un panel IPS tradicional. También debemos desactivar la tecnología HDR que genera picos de consumo muy altos que mejoran la calidad visual pero no afectan a la jugabilidad.

