Sony acaba de lanzar una nueva revisión de PlayStation 5 Slim que, sobre el papel, podría parecer otra modificación interna para reducir costes o mejorar la fabricación. Sin embargo, cuando se observan los cambios introducidos en la nueva placa EDM-051 disponible con la edición limitada Wolverine (que además tiene el firmware 13.20, por lo que es compatible con el jailbreak para jugar a juegos de Switch y PS2), aparece una interpretación bastante más interesante: Sony parece estar preparando la PS5 para aguantar más años en el mercado.
La compañía lleva años modificando internamente su consola. Desde el modelo original presentado en 2020 hasta las diferentes revisiones de hardware, la PS5 ha recibido cambios en placa base, refrigeración, tamaño, almacenamiento y otros componentes.
La PS5 Slim supuso el cambio exterior más evidente, mientras que posteriores revisiones han continuado afinando el diseño interno.
Sony sigue exprimiendo PS5: la nueva revisión parece diseñada para que dure más años
La nueva placa modifica la distribución interna, simplifica determinados elementos y, sobre todo, introduce una batería CR2032 reemplazable, algo que facilita el mantenimiento de la consola.
The area around the APU / die and its protective surface looks different, and the liquid-metal containment appears to be closer to the approach used in https://t.co/fR0PLFTXvZ
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También se ha rediseñado el sistema de refrigeración y se ha adoptado una solución de metal líquido más próxima al enfoque utilizado en PS5 Pro. El disipador también presenta diferencias respecto a revisiones anteriores, mientras que Sony habría utilizado un retimer HDMI más moderno y optimizado.
No estamos hablando de una simple reducción de costes. Los cambios parecen destinados a hacer que determinados componentes sean más fáciles de mantener y a mejorar la gestión térmica a largo plazo.
¿Por qué seguir perfeccionando tanto la PS5 cuando la siguiente generación debería estar acercándose?
El CEO de Sony, Hiroki Totoki, confirmó en agosto pasado que la compañía todavía no había decidido cuándo lanzará la PS6 ni cuál será su precio. Entre los factores que complican la decisión se encuentran precisamente los elevados costes de componentes y la situación del mercado de memoria.

