Mucho antes de que se construyera la Gran Pirámide de Guiza o el monumento de Stonehenge, las antiguas comunidades agrícolas de lo que hoy es la República Checa ya levantaban santuarios circulares para realizar rituales relacionados con el Sol y la Luna. Los historiadores conocen desde hace tiempo los «roundels» de Europa central, anillos prehistóricos formados con trincheras y fosos como el descubierto en 2022 cerca de Praga, pero ahora han dado con un complejo fascinante próximo a Chleby, una pequeña localidad de Bohemia Central.
Los expertos calculan que tiene más de 6.500 años.
¿Qué ha pasado? Que los investigadores de la Universidad de Bohemia Occidental (Západočeská univerzita v Plzni) han dado con un hallazgo fascinante, un tesoro arqueológico que conecta con las comunidades agrícolas prehistóricas de Europa Central. Lo que han localizado es ni más ni menos que un santuario prehistórico próximo a Chleby que se levantó hace algo más de 6.500 años.
¿Es eso importante? Sí. El dato nos habla de una construcción bastante anterior a otras edificaciones emblemáticas, como la Gran Pirámide de Guiza, erigida hacia el 2.500 a.C. (aunque hay quien cree que es mucho más antigua), o Stonehenge, que se construyó en la llanura de Salisbury en el 3.100 a.C.
Para ser más precisos, los expertos creen que las obras en el círculo pétreo de Wiltshire se iniciaron hace unos cinco milenios, aunque tardaron varios siglos en finalizarse y las últimas modificaciones son posteriores, del 1.500 a.C.
¿Cómo es el yacimiento checo? Amplio. Según precisan desde la Universidad de Bohemia Occidental, el santuario prehistórico de Chleby forma un recinto casi circular de 230 m de diámetro y todo indica que en su día contaba con una zanja de más de 2,5 m de profundidad. Los expertos han identificado además 12 entradas espaciadas de forma aparentemente aleatoria. Aparentemente.
Al examinar más a fondo su distribución los investigadores descubrieron que sigue un patrón geométrico deliberado. De hecho, ese detalle ha resultado clave para comprender el objetivo del recinto, planificado siguiendo un sistema de observación y teniendo muy presentes los ciclos del Sol y la Luna.
Y eso, ¿por qué? «Cuando empezamos a analizar en detalle la ubicación de las entradas, quedó claro que su disposición no era aleatoria. Su geometría crea un sistema que permitía observar los momentos más significativos de los ciclos solares y lunares», comenta Petr Krištuf, director de la investigación, quien recuerda que hay otra razón por la que el complejo resulta especial.
«Los recintos circulares son completamente desconocidos en nuestra región para este período, lo que hace que el yacimiento sea excepcional», insiste.
¿Sabemos algo más? Sí. Los arqueólogos identificaron dos puntos de observación principal con evidentes referencias astronómicas. El primero se asocia con las posiciones extremas de la Luna en el horizonte durante su ciclo de 18 años. El segundo, apostilla la universidad checa, «conecta el amanecer en el solsticio de verano con el atardecer en el solsticio de verano». Esa peculiaridad, detallan, recuerda a una disposición similar identificada en Stonehenge.
«Para las comunidades agrícolas prehistóricas, la conexión entre el amanecer y solsticio de verano simbolizaba un comienzo, mientras que el atardecer y solsticio de invierno representaban un final. El mismo principio se puede observar en el eje principal de Stonehenge. Ahora podemos ver que el santuario de Chleby fue diseñado de manera similar», comenta Krištuf. «Aun así, más de 1.000 años antes, como hemos visto mediante la datación de material orgánico».
¿Qué encontraron en el yacimiento? Además de los vestigios del antiguo reciento, Krištuf y sus colegas localizaron restos que confirman que Chleby era un lugar ritual. Al investigar el entorno desenterraron cráneos y cuernos de toro situados en la zanja próximo a las entradas, una localización que no es casual.
«En origen pudieron decorar las monumentales puertas que daban acceso al recinto», concuerda Jan Turek, arqueólogo, antes de recordar la relevancia del culto al toro entre las primeras comunidades agrícolas, algo que confirman los abundantes restos hallados en diferentes enclaves de la Europa prehistórica.
¿Cambio su uso con el tiempo? Todo indica que sí. Y eso es algo que lo diferencia del conjunto inglés. En el pasado los arqueólogos ya habían localizado en la zona restos humanos que datan probablemente de la cultura Únětice, en la Edad de Bronce. En total se corresponden con 18 cadáveres que se sepultaron a lo largo del tiempo, lo que sugiere que el uso del enclave cambió con los siglos.
«En la Edad del Hierro el monumento parece haber perdido definitivamente su significado original», confirma Krištuf. La zanja se rellenó y lo que en su día había sido un santuario prehistórico se convirtió en un «asentamiento común». Para ir un paso más allá y descifrar la historia del lugar, los investigadores han decidido fijarse en algo más que los restos de huesos y artefactos enterrados: quieren analizar los «rastros químicos» que dejan los humanos en el suelo.
Imágenes | Západočeská univerzita v Plzni
–
La noticia
«Se diseñó de manera similar a Stonehenge, pero 1.000 años antes»: los arqueólogos han descubierto algo en el centro de Europa
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.

